El "otro Ejército": las Fuerzas Armadas incorporarían miles de reservistas civiles
Pintín Castellanos, que compusiera la marcha himno «Voluntarios de la Patria», el colorado Armando Malet, que fuera ministro de Defensa, el nacionalista Wilson Ferreira Aldunate, el comunista Rodney Arismendi y el profesor Clemente Estable, entre otros, recibieron instrucción militar y fueron reservistas de las tropas uruguayas. Los reservistas constituirían «otro Ejército» indispensable para un eventual conflicto irregular.
Durante los debates que se realizaron hasta fines del pasado año promovidos por el Ministerio de Defensa y que contó con legisladores, académicos y expertos en temas militares para elaborar insumos para el proyecto de ley del Poder Ejecutivo, se destacó la importancia de los cuerpos de reserva de las FFAA como apoyo. Algunos de los participantes en las mesas de temáticas de defensa nacional propusieron incluso algún tipo de servicio militar voluntario.
Los defensores de esta iniciativa explicaron que sistemas de reservistas voluntarios eran una forma de aumentar el involucramiento de la población con la temática, su relación con las FFAA e incluso, posiblemente, bajar cotos de formación de personal militar.
Los documentos que tiene a consideración el Ministerio de Defensa señalan que los reservistas deberían recibir formación de las FFAA y no de personal administrativo, y que esas mismas reservas podrían ser empleadas en tareas de protección civil, por ejemplo, prestando asistencia en catástrofes naturales.
Algunos señalaron la conveniencia de incluir este aspecto en la Ley de Defensa y otros se pronunciaron a favor de contar con una ley específica que regule la movilización de la ciudadanía.
Coincidieron en la necesidad de actualizar la legislación vigente al respecto, buscando reforzar el compromiso del ciudadano con la sociedad en general y la defensa en particular, según los documentos.
El presidente de la Asociación de Oficiales de Reserva del Uruguay, José Luis Sanguinetti Dutrenit, dijo a LA REPUBLICA que durante la existencia del Cgior pasaron por sus aulas, recibiendo la instrucción correspondiente, más de 10.000 alumnos, capacitándose más de 1.200 como oficiales de las distintas armas.
«Actualmente nuestro Ejército debe ser uno de los pocos en el mundo que no cuentan con una reserva voluntaria», señaló el presidente del Cgior.
Sanguinetti afirmó que a pesar de que la Asociación de Oficiales de Reserva del Uruguay sigue vigente y es cofundadora de Unión Panamericana de Oficiales de Reserva de las FFAA y está afiliada a la Confederación Internacional de Oficiales de Reserva que cuenta con el apoyo de la OTAN.
Esta Asociación viene propiciando desde el cierre del Cgior, la apertura de los cursos para oficiales de armas (Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros).
Los oficiales de reserva se destacaron por su vocación de servicio, no percibiendo remuneración de ningún tipo, recordó el presidente de la institución.
Los efectivos se capacitaban los sábados, domingos y los días que faltaban a sus trabajos con autorización para la instrucción militar.
Según estimaciones que manejan expertos en temas militares, por cada miembro regular de las FFAA se requerirían unos diez reservistas para una eventual conflicto.
Sanguinetti recordó que «esta vocación se transmite al actuar desinteresadamente en momentos de catástrofes como la ocurrida en las inundaciones de 1959 y en la construcción de un puente que une La Floresta con Costa Azul».
La Asociación de Oficiales de Reserva se funda el 21 de diciembre de 1950 en el aula Ateneo de Montevideo, cuenta con personería jurídica desde 1955. Cuenta en la actualidad con 180 socios activos, alguno de ellos, reservistas de 1940.
La historia de la reserva en nuestro país se remonta al «principio de nuestra patria, cuando los ciudadanos, en caso de peligro, concurrían a prestar filas junto con los escasos defensores», dijo el presidente de la asociación.
En los primero años el siglo XX se impartía instrucción en las diversas unidades. Como parte de las transformaciones de las FFAA, por Ley 9.943 del 20 de julio de 1940, se intenta establecer la instrucción militar obligatoria como existía en otros países americanos. El 25 de agosto de ese año, constituye el origen del futuro Centro de Formación para Oficiales de Reserva.
Con el desencadenamiento de la II Guerra Mundial, en 1940 se presentaron unos 2.000 ciudadanos voluntarios para recibir instrucción militar y se formó el agrupamiento que se llamó Confraternidad Americana.
Posteriormente, el 13 de setiembre se forma el Centro de Oficiales de Infantería. Viendo los resultados obtenidos, se transforma en el Centro General de Instrucción para Oficiales de Reserva.
En varias oportunidades España e Italia vinieron al país a buscar jóvenes para enrolarlos en sus ejércitos, dada la sensible reducción del número de enrolados en sus filas, comentó el presidente de la asociación de reservistas.
«Fue debajo de las gradas del actual complejo deportivo del Ejército que se empiezan a dictar las primeras clases de las armas de Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros. Luego se pasa al Instituto Militar de Estudios Superiores y de allí a la Calle Carapé 2071, para luego asentarse en el Cuartel de los Treinta y Tres, hasta su disolución», explicó Sanguinetti.
«La asociación espera que con la nueva Ley de Defensa se llene ese vacío, que en momentos de crisis pueda aportar un caudal de elementos preparados, sin costo para el Estado e imbuidos en el servicio y el amor a la patria, profundizando el nexo entre la ciudadanía y las FFAA», sostuvo Sanguinetti. *
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