PCU es la primera fuerza del FA a nivel barrial
Los comunistas se transformaron en la primera fuerza del Frente Amplio a nivel barrial, según el escrutinio primario de las elecciones para ediles de las 18 juntas locales de Montevideo.
Cuando faltan por escrutar más de un tercio de los votos (los observados fueron 5.528, en un total de 15.685) los socialistas ocupan el segundo lugar, los independientes el tercero, el MPP el cuarto lugar, Confa y la Vertiente Artiguista empatan en el quinto, Asamblea Uruguay el sexto y cierra la lista el Partido por la Victoria del Pueblo con un solo curul.
Según los datos parciales, de un total de 54 ediles locales que corresponden a la izquierda, 14 corresponderían al Partido Comunista (PCU), 11 serían para el Partido Socialista (PS), 9 obtendrían los frenteamplistas independientes, el Movimiento de Participación Popular (MPP) le seguiría con 7 curules, 3 serían para Confluencia Frenteamplista (Confa), la Vertiente Artiguista (VA) lograría igual número, 2 serían para Asamblea Uruguay y 1 para el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP).
El alto número de observados, fundamentalmente de nuevos adherentes, podría modificar algunos resultados, alterando el orden de los tres primeros ediles. Tampoco se descarta que modifique la ubicación entre titulares y suplentes, provocando la baja de alguno de los terceros electos.
Quien más apuesta a cambios de la nómina, advirtieron fuentes frenteamplistas, es el Partido Socialista, con más partidarios entre los nuevos adherentes.
Tal como fue dicho, los ediles locales son 54. Sin embargo, por acuerdo dentro del EP-FA, a los sectores no frenteamplistas de la coalición de izquierda corresponden cuatro titulares (uno para el PDC, otro para el Batllismo Progresista, un tercero para Claveles Rojos y el último de la 78), por tanto, los comicios fueron para elegir los restantes 50.
Por esta distribución, quien acrecentaría su representación es la Alianza Progresista (constituida por Confa, demócratas cristianos y la 78 de Rodolfo Nin Novoa) que de tres pasaría a tener cinco representantes.
La elección no se hizo sin acusaciones de «acarreo». En la coordinadora O por ejemplo hay una impugnación en marcha debido a que fueron constatados 150 votos exactamente iguales, lo que supone «acarreo» según los frenteamplistas del comité del barrio Casavalle. Otro incidente se registró en la coordinadora H: días antes renunciaron 10 de los 13 candidatos originales por desacuerdos con la departamental del FA (ésta dejó uno de los puestos titulares a un miembro de los Claveles Rojos) .
Sin embargo, posteriormente ingresaron nuevos postulantes, uniformizándose la plancha con miembros del PS y PCU.
Valoraciones
Tanto el PS como el PCU son contestes en afirmar que la votación fue «muy baja». Javier Cousillas, secretario de la departamental de Montevideo del PS, dijo a LA REPUBLICA que la participación fue notoriamente menor a la registrada en 1995, cuando sufragaron 45 mil frenteamplistas, aunque en esa ocasión también se eligieron los delegados al Plenario Nacional del FA.
Dos razones más agregó Cousillas: la ausencia de propaganda y el criterio restrictivo de pagar para votar (a los nuevos adherentes se les exigía un desembolso mínimo de 10 pesos). Para el dirigente socialista, la concurrencia del domingo evidenció que hubiera sido más correcto elegir por lista sectorial y no por plancha como se hizo. Ello habría permitido, añadió, un mayor involucramiento de los grupos políticos frentistas y el consecuente despliegue propagandístico, haciendo visible la consulta.
De todos modos, anoche, el Ejecutivo Departamental capitalino del PS expresó su «satisfacción» por la votación obtenida por sus representantes y valoró que «por primera vez hará posible la presencia socialista en las 18 bancadas frenteamplistas».
La declaración puntualizó que el nivel de votantes, «claramente inferior al de instancias anteriores de similares características, sólo se puede explicar por la inexistencia de difusión de la elección y por los criterios de participación restrictivos impulsados por algunos sectores políticos».
Agregó que «se hace imprescindible generar un amplio debate acerca de los objetivos de la descentralización y la importancia que en su marco reviste la función de los ediles locales, como representantes de las diversas fuerzas políticas en cada una de las zonas». Por último, reafirmó su opinión de que las juntas locales «deben considerar los problemas sociales de su zona y no sólo los municipales» y sentenció que el Frente Amplio «debe emplazar a los partidos Nacional y Colorado a aprobar el proyecto de ley de elección de gobiernos locales electivos como forma de descentralización del poder político».
Ausencia de campaña
En una dirección semejante opinó el secretario departamental de Montevideo del PCU, Ruben Abrines. Sin embargo, si bien comparte la apreciación sobre la cantidad de votantes, adjudica la menguada participación a la ausencia de una campaña institucional, que atentó contra el carácter de movimiento del FA.
Abrines agregó que la ausencia de muchos frenteamplistas en las urnas fue, también, «la derrota de los que promueven la afiliación simultánea» como un factor activador de la concurrencia. «Sólo sirvió para el acarreo», advirtió.
Otra secuela de la partidización de los sufragios, a pesar de las planchas, resultó –añadió– en la marginación de decenas de militantes de la nómina de candidatos, al no contar con respaldo sectorial.
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