Los ojos y oídos de las paredes capturando el runrún de la noticia

La columna de Sherlock

* El éxito de la panadería de los presos de La Tablada y algunos imprevistos sinsabores

-¿Qué sabe del trabajo de recuperación que hace un grupo de presos de la cárcel de La Tablada?

-¿El de la panadería?

-Claro…

-Marcha viento en popa. Es un trabajo fructífero que está teniendo el apoyo de muchos organismos públicos. Como usted sabrá, han recibido un crédito del Banco de la República y acaban de firmar un convenio con Ancap, por el cual producirán pan para todas las reparticiones del ente energético. También tienen un acuerdo, o algo en vista, con el Ministerio de Desarrollo Social.

-Entonces, el trabajo es intenso, ¿verdad?

-Sumamente intenso.

-¿Y cómo se organizan?

-Los internos de La Tablada tienen salidas transitorias otorgadas por los jueces y todos los días van a su trabajo y regresan a la noche al penal. Como corresponde. Y aquí se ha planteado un insólito sinsabor.

-¿Cuál?

-Que al volver de trabajar los muchachos son recibidos en el local de la guardia externa al penal; deben depositar allí todas sus pertenencias. Documentos, elementos que traen en los bolsillos y el dinero que poseen. Todo se guarda en una caja metálica que queda depositada allí.

-¿Y?

-Que el otro día ocurrió que cuando los internos iban a salir del penal, la caja en que se guardaban todas sus pertenencias había desaparecido.

-¿Cómo? ¿Del depósito de la guardia externa? ¿Alguien se la robó?

-Así es… Algo insólitamente grave que debiera ser aclarado de inmediato por el Ministerio del Interior. En este caso el ladrón no sólo se llevó la documentación de los presos en salida transitoria, sino también el dinero de la panadería.

-¿Había mucho?

-Por suerte, no mucho, sólo el del día. Fue una suerte que el hecho no se produjo unos días antes, cuando se manejaba el dinero proveniente del préstamo otorgado por el Banco de la República.

-Pero, repito: ¿Se conocen las medidas de la Dirección de Cárceles?

-Que yo sepa nadie sabe nada, el silencio es el denominador común.

-¿Y usted cómo se enteró?

-Mire, lo sabe todo el penal, todo el Ministerio del Interior, la Dirección de Cárceles… ¡Qué quiere que le diga!

-No diga nada más. *

 

* Una singular simbiosis: el ex Jockey Club para la Justicia

Parece que en algunos sectores del gobierno y en grupos frenteamplistas ha hecho pie la idea de la creación de un Ministerio de Justicia. ¿Usted sabe algo de este asunto?

-Poco y nada… Lo único, que se está hablando al más alto nivel sobre la importancia que tendría un ministerio de estas características, aunque no está muy claro cuáles serían sus funciones, especialmente por la autonomía judicial existente. El referido ministerio le daría un mayor peso o jerarquía a la Fiscalía General de la Nación, que, ésa sí, depende del Poder Ejecutivo.

-Pero, ¿no le parece que la posibilidad de esa creación está demasiado verde?

-Verde, puede ser… Pero que hay gente que se viene moviendo en ese sentido es verdad y eso está bien claro. Inclusive se ha interesado a las más altas esferas del gobierno sobre el tema con el fin de que esa modificación sea incluida en una posible reforma de la Constitución.

-¡Deme nombres! ¿Quiénes están motorizando la idea?

-Se dice el pecado pero no el pecador. No sería adecuado adelantarse a los acontecimientos ni dar a luz elementos de versiones que tienen visos de realidad pero pueden diferir en algo de los objetivos buscados.

-No lo entiendo.

-Digo que no le voy a dar nombres. Lo que le puedo decir es que se ha tratado de interesar al MPP, para que apoye la idea, indicándosele que entre sus allegados estaría la subsecretaría de ese posible ministerio. Y, además, hay otra cosa.

-¿Qué?

-Se maneja como versión que se pretende al edificio del ex Jockey Club, de 18 de Julio casi Andes, hoy prácticamente abandonado, como posible o futura sede de la nueva secretaría de Estado.

-Pero entonces el tema está avanzado.

-Habrá más informaciones para este boletín… Por ahora conténtese con lo dicho.

-Pero me deja sobre ascuas. *

 

* Pasteras: un laberinto que tiene sus salidas

No me diga! Usted cree que el tema de las pasteras y el escandalete armado en Entre Ríos puede tener salidas. ¿Es así?

-Y, usted no lo cree… ¿Qué otra salida le queda a los gobiernos que encontrar un camino común para llegar a acuerdos satisfactorios? Y, si usted quiere, le digo uno que se está manejando.

-Diga, diga.

-Claro: un seguro de caución para indemnizar por un eventual daño ambiental a los afectados de Gualeguaychú y Entre Ríos y, además, la instalación de una planta de biodiesel de segunda generación en esa provincia, con el fin de darle destino a las gigantescas extensiones de soja que se plantan y se exportan o se procesan fuera de la misma.

-¿Le parece? Pero, ¿quién puede concretar estos proyectos?

-El propio gobierno de Finlandia, que sabe de estas plantas de biodiesel.

-Pero eso significa una importante inversión.

-De ninguna manera, son inversiones menores frente a las que Botnia realizó en Fray Bentos. La planta debería quedar en manos del gobierno entrerriano, pero Finlandia debería garantizar un «management» profesional, exigencia acorde a una nueva fórmula de hacer política. *

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