Marcha pacífica en repudio a Bordaberry
En un clima de tensa calma, algo más de un centenar de integrantes de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos de nuestro país, encabezadas por la Plenaria Memoria y Justicia, se concentraron y se manifestaron en la tarde de ayer frente a la vivienda -ubicada en el barrio de Carrasco (Potosí y Schroeder)- donde cumple prisión domiciliaria, autorizada por la Justicia, el dictador Juan María Bordaberry. La idea era repudiar esta clase de reclusión, la que consideran un privilegio que usufructúa el ahora procesado.
Dicha movilización comenzó cuando los manifestantes se reunieron en el Obelisco, cercano a las 19.00 horas, y desde allí marcharon en autos, camiones y camionetas hasta la esquina de Arocena y Rivera, desde donde se dirigieron a pie hasta el lugar -que está a unas tres cuadras- donde Bordaberry se encuentra hospedado.
En el lugar, se realizó un pequeño acto -que no tuvo ningún sobresalto, más allá de una pintada «Bordaberry asesino», en uno de los muros de una casa de la zona- que no duró más de 20 minutos. Allí se leyó un listado que incluía los nombres de 154 personas desaparecidas durante la dictadura, responsabilidad adjudicada al dictador. Además de proclamas contrarias a la figura del presidente de facto, a la Justicia uruguaya y a actitudes de integrantes del actual gobierno que permitieron que Bordaberry dejará la cárcel y cumpliera su pena en la mansión de uno de sus hijos.
La residencia donde se encuentra el dictador era custodiada por unos 40 integrantes de la Guardia Metropolitana. También policías de tránsito y de civil vigilaban las adyacencias del perímetro de la casa, el cual estaba vallado, lo que impedía que cualquier persona se acercara a menos de 50 metros de la misma.
Es de destacar que en ningún momento se registró movimiento alguno en la residencia de los Bordaberry.
Al finalizar lo que consideran que «no fue un escrache», una de las integrantes de la Plenaria, Irma Leites, dijo a LA REPUBLICA que «la movilización tenía por finalidad repudiar los privilegios que recibe el dictador».
Leites además censuró a la Justicia, al solicitarle que «actúe de manera diferente con los asesinos y torturadores que con el resto de los presos».
Recordemos que Bordaberry, de 78 años, estuvo 72 días recluido en la Cárcel Central, pero el 23 de enero fue internado en el Hospital Británico debido al agravamiento de una afección respiratoria, y desde el 27, de ese mismo mes, está en la mencionada casa.
Sobre las 20.30 horas, cuando los manifestantes aún no habían llegado al lugar, un par de señoras que estaban a favor de la movilización casi fueron atropelladas por otra señora que viajaban a bordo de su vehículo.
La agresora, que insultó en reiteradas veces a las ciudadanas, tildándolas de «¡comunistas, tupamaras!», y con palabras soeces, gritaba «¡Bordaberry nunca mató a nadie!». *
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