El gobierno estudia eliminar los subsidios a la forestación
En el presupuesto del gobierno destinado al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca no se incluye ningún artículo a cubrir la deuda generada por el no pago de los subsidios forestales incluidos en el Plan de Forestación. Esta medida se incluyó durante la administración del herrerista Luis Alberto Lacalle, y su eliminación fue reclamada por el Encuentro Progresista-Frente Amplio en el documento que su líder, Tabaré Vázquez, entregó al presidente Jorge Batlle en su último encuentro.
Esa deuda se arrastra de 1997 y, si bien se consideran partidas del orden de los 83 millones 500 mil dólares por año para el Plan Forestal, no compensa la situación que en el ámbito de la forestación se viene dando año tras año. «Si pagamos los 83.500.000 dólares seguimos acumulando deuda que crece por el incremento que está teniendo la forestación; es decir, que la tasa de forestación es mayor que esa suma, que es lo que se pagaría como subsidio» señaló el ministro Gonzalo González.
El secretario de Estado confirmó sin embargo que en el mensaje complementario existe la voluntad el equipo económico de gobierno de incluir unas partidas extras de alrededor de 25 millones 700 mil dólares para el primer año, 33 millones 500 mil para el segundo y tercer año y una cifra de 39 millones de dólares para 2004.
«Hay que tener en cuenta que el atraso que se mantiene en el pago, se debería haber pagado y no se hizo» dijo González, al tiempo que subrayó que la deuda en el subsidio forestal no está incluida en el Presupuesto «porque es una deuda contraída y lo que hay que hacer es pagarla». «Nos parece que el Estado tiene que cumplir lo que prometió porque de lo contrario, el Uruguay se desprestigia. Hay que solucionar esta situación porque genera un descrédito para el Estado».
Sin embargo, el ministro restó trascendencia a la deuda que afecta fundamentalmente a los pequeños productores que gestionaron sus préstamos a través del Banco República. Los subsidios forestales son para cubrir en un 60 por ciento los préstamos que obtuvieron quienes trabajaron con ese banco y el 40 por ciento restante es de libre disponibilidad del productor. Mientras la deuda siga sin amortizarse en ese 60%, se seguirán acumulando intereses sobre el capital original.
El ministro González anunció que «habría que considerar que el subsidio incide muy poco en la ecuación de la forestación. Es más, me aventuraría a decir que quizá podamos seguir forestando a las mismas tasas prescindiendo del propio subsidio. Lo que me parece contraproducente es discutir si lo mantenemos o no sin pagar lo que debemos, porque en ese caso estamos generando una situación conflictiva y, en definitiva, el que pierde con ello es el país».
La Asociación de Productores Forestales afirma que el 90 por ciento de quienes operan con el Banco República son productores pequeños, que poseen menos de 300 hectáreas, por lo que la asistencia de la institución financiera estatal es fundamental para ese sector.
Son necesarios más de 100 millones de dólares para cubrir el subsidio forestal de cada año, aunque si se tiene en cuenta la deuda acumulada desde 1997, esa cifra se supera largamente.
Hasta el momento, el Estado uruguayo ha pagado 168 mil hectáreas y adeuda otras 126 mil, en cifras redondas.
Los gobiernos de Chile y Argentina han decidido en el pasado reciente suspender los programas de subsidio forestal y esta actividad se redujo en su intensidad y crecimiento.
«Nos preocupa todo el proceso porque cuando el Estado es el que se atrasa hay que esperar, pero cuando son los productores quienes se atrasan en los pagos al Banco República o a la banca privada, comienzan las penalizaciones con intereses onerosos o se aplica alguna multa» afirmó el diputado Arturo Heber.
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