"El Papa es un aliento"
Colonia del Sacramento
El arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, aseguró anoche en Colonia del Sacramento que la Comisión para la Paz –que él preside– cuenta con el más decidido respaldo de Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, porque «él a lo largo de su vida, está en una búsqueda permanente de la Paz en todo el mundo».
Cotugno brindó una conferencia sobre «Aportes y Reflexiones de la Eucaristía» en el marco del 4º Congreso Eucarístico Nacional que se viene realizando en esta ciudad. En diálogo con LA REPUBLICA, señaló que «en el caso de Uruguay, el Papa es un aliento, un apoyo, y así lo afirmó cuando el embajador de nuestro país ante la Santa Sede presentó sus credenciales».
«Más aún –agregó Cotugno– el Papa no se limita sólo a apoyar, sino que sostiene, anima y bendice el esfuerzo que está haciendo Uruguay y la Iglesia en particular, para alcanzar la paz».
Explicó que para alcanzar ese objetivo hace falta «la voluntad de todos» y en ese sentido citó el caso de «ese gesto, hace pocos días, en la Plaza Independencia de Montevideo, en la misa por los 150 años de la muerte de Artigas, cuando una paloma salió de las manos de un trabajador del campo y de las mías, y revoloteó hasta posarse mansamente». «Cuando Jesús se hizo presente, la paloma se fue», subrayó.
Vencer el desaliento
Refiriéndose a los cometidos que animan este 4º Congreso Eucarístico Nacional, monseñor Cotugno dijo: «Nuestra comunidad tiene problemas que queremos revertir».
«La Iglesia en esta instancia quiere expresar que Cristo no se ha ido de la historia, que está presente en el mundo». «De ahora en adelante –dijo– viene el gran desafío de la Iglesia: tener que representar a Cristo en su palabra, en su gesto, en sus actitudes».
Cotugno reveló que «la Iglesia uruguaya está haciendo aquí un gran examen de conciencia y se pregunta si su palabra es la que puede ayudar a los hombres que han perdido sus esperanzas».
«Hay que ayudar a encontrar horizontes, hay que vencer el desaliento, y reafirmar que los bienes del mundo tienen que estar al servicio de la comunidad. La Iglesia quiere ser el pan de Cristo para los hombres de hoy, sobre todo, para aquellos que tienen hambre de pan, sí, pero también hambre de cultura, de paz y de justicia», subrayó.
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