Llamadas al Director

Martes 13 de febrero de 2007 | 6:14
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Que Lacalle diga si pagó o no pagó la operación que se hizo en el Hospital Policial

Señor Director:

Este mensaje es para los partidos Colorado y blanco, alias los rosaditos. Si bien estuvo Nicolini muy mal con hacer lo que hizo, porque falseó la confianza que le tuvo Mujica al llevarlo para el MPP, yo les pregunto a ustedes, cuando Lacalle se operó en el Hospital Policial, sin ser policía, porque el Hospital Policial lo hizo el policía chico aportando con platita de su bolsillo, no se lo regaló el gobierno, Lacalle ¿pagó o no pagó? ¡No pagó un corno! ¿Y entonces por qué no dicen nada? ¿Por qué no hacemos pagar a Lacalle también ahora? Que pague los meniscos, señor, ¿qué les pasa? Griten sí, pero digan todas las cosas que hicieron ustedes.

Teléfono: 3366…

El Director: Su inquietud, estimada lectora, sólo puede ser respondida por el ex presidente aludido; a él damos la palabra.

 

¿Blancos y colorados dando lecciones de ética

Señor Director:

Cuando veo a los blancos y colorados dando lecciones de ética sobre el problema surgido con Nicolini, no puedo más que recordar al Banco Pan de Azúcar, a Focoex, al Banco de Seguros del Estado, al Banco Hipotecario, a aquel legislador que tenía en pase en comisión en su despacho a un gran contrabandista. No puedo olvidarme del Congrejo Rojo y aquella cinta cuya voz nunca se corroboró, porque quien tenía que ir no fue, y también recuerdo a aquellos tres legisladores colorados que mientras pedían confianza en el país, en el 2002, ellos retiraban su dinero de los bancos para evitar el corralito. Al recordar todo esto y ahora verlos rasgarse las vestiduras, la verdad que me dan el mismo asco que me dieron siempre.

A veces veo autos del Partido Nacional que dicen “Yo no los voté”. Por suerte; yo estoy orgulloso de que nunca voté a Sanguinetti. Nunca voté a Lacalle y nunca voté a Jorge Batlle. Nunca jamás voté a un blanco ni a un colorado, y nunca jamás los voy a votar.

Teléfono: 099618…

El Director: Su mensaje queda publicado, estimado lector. Le alabo la memoria y reconozco que ningún partido puede auto proclamarse el único impoluto, aunque en el caso de Nicolini, no me caben dudas de que ­como lo ha afirmado la ministra Muñoz­ no ha existido dolo.

 

Los vericuetos de la Ley de Caducidad

Señor Director:

Dice la doctora Bossio que la Ley de Impunidad limita la libertad de los jueces porque no pueden investigar. Sin embargo el Art. 3º de la Ley Nº 15.848 determina que el juez requerirá informe al Poder Ejecutivo, si el hecho investigado se reitera, investigado y no a investigar, está comprendido en su Art lº. Esta deformación de ese concepto es la que utilizaron en 2003 los integrantes de la Suprema Corte de Justicia para envolver al doctor Alejandro Recarey en un vergonzoso acto de predigitación para dejarlo fuera del caso de la maestra Elena Quinteros, cuando éste cumplía cabalmente con la misma, logrando su archivo.

Por eso no es de extrañar que la sociedad uruguaya en líneas generales, todavía no ve con buenos ojos a la Justicia, como lo expresaba en la entrevista publicada el lº de febrero, máxime cuando su más alta jerarquía en democracia, pudo proceder de esa manera. Queda por saber si lo hizo motu proprio o hubo injerencia del gobierno de turno.

Teléfono: 2098…

El Director: Lo cierto, estimado lector, es que los gobiernos anteriores al actual aplicaron torcidamente la ley de impunidad, no cumplieron con varios de sus preceptos y se las ingeniaron para extender ese manto ominoso a todos los casos denunciados, incluidos aquellos que claramente no lo estaban. Por primera vez en veinte años, tenemos un gobierno que se ha fijado como meta aplicar escrupulosamente y a cabalidad la norma en cuestión, y los resultados de ese viraje están a la vista. Eso es lo que cuenta.

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