Para los blancos, dichos de Arismendi sobre Bush configuran delito penal
Machacando en los distintos puntos de vista que esbozan algunos integrantes del Consejo de Ministros ante la visita del presidente estadounidense George Bush a Uruguay y cuya mayor expresión fueron los dichos de la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, quien lo calificó de representar «lo más execrable, asesino y belicista que hay en el mundo», el Partido Nacional evaluó ayer que dicha postura «compromete las relaciones diplomáticas» del país.
Los nacionalistas decidieron encomendarle al senador Sergio Abreu (Alianza Nacional) que tramite una entrevista con el presidente Tabaré Vázquez a los efectos de conocer si está previsto que el mandatario estadounidense mantenga encuentros con los partidos de la oposición o si hará uso de la palabra ante la Asamblea General del Poder Legislativo.
«Estamos sorprendidos porque por encima de los cuestionamientos que podamos tener con relación a la política exterior de los Estados Unidos en muchas acciones, la inmensa mayoría de los uruguayos no compartimos esas opiniones.
Una ministra de Estado, con sus expresiones no puede comprometer las relaciones diplomáticas del Uruguay», afirmó el titular del Ejecutivo blanco, Jorge Larrañaga.
A su entender, «no se puede dar el contrasentido de que mientras el presidente Vázquez invita al presidente Bush a venir al Uruguay y lo va a recibir, una ministra de su propio gabinete termina refiriéndose al presidente de los Estados Unidos de la manera como lo ha vertido a la opinión pública».
«Nos parece que algunos ministros están diciendo cosas que dentro del propio gobierno no se comparten porque el vicepresidente Nin no compartió las expresiones de la ministra Arismendi. Y yo no puedo creer que el Presidente de la República, el jefe de gabinete, jefe del Consejo de Ministros, quien pone y saca a los ministros, pueda convalidar estas expresiones que rozan el honor de un mandatario extranjero».
¿Delito penal?
Respecto a si los dichos de la ministra Arismendi configuran un delito penal, Larrañaga dijo no ser especialista pero «hay quienes así lo han expresado. Le corresponderá actuar a los organismos competentes».
Por su parte, el senador Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) indicó a LA REPÚBLICA que no será su colectividad la que «vaya a actuar desde el punto de vista jurídico».
«En todo caso será la Justicia la que de oficio actuará en esta materia o la Fiscalía correspondiente. Nos merece la opinión de que quien se debilita con todas estas cosas es el Presidente de la República», estimó el legislador.
Según Gallinal, «ya le enmendó la plana a Gargano en más de una oportunidad y ahora no puede ser que uno de sus ministros salga alegremente a decir esas cosas cuando es el propio Vázquez el que va a recibir a Bush. Ya estuvo con él en otra oportunidad y lo que está en juego son las relaciones exteriores del país y no las afinidades o las discrepancias ideológicas que éstas puedan tener».
En declaraciones a un canal televisivo Larrañaga avanzó en su razonamiento y sostuvo que las expresiones de Arismendi «procuran dañar el honor de un mandatario extranjero, lo cual está expresamente castigado como delito en el Código Penal uruguayo».
Para Larrañaga, «es inaudito y muy grueso el calibre de las expresiones de una ministra de Estado que no tiene derecho a comprometer las relaciones diplomáticas del Uruguay».
«Nuestra fuerza le ha pedido al presidente de la representación parlamentaria que hable con el vicepresidente de la República, para saber si no está en la agenda la presencia del presidente norteamericano en la Asamblea General».
Paralelamente los compañeros del partido en la Comisión Permanente, van a hacer oír su voz frente a esta situación que nos llama poderosamente la atención porque procuran dañar el honor de un mandatario extranjero, lo cual está expresamente castigado como delito en el Código Penal uruguayo», dijo el legislador y presidente blanco.
«Respeto»
El ex mandatario Luis Alberto Lacalle expresó que el presidente Bush debe ser recibido con respeto, puesto que «hay que recordar que cuando un presidente nos visita se trata de una representación de su país» y «no quiere decir estar de acuerdo con la guerra de Irak».
«Hay que distinguir lo que puede ser el símbolo de esa nación que viene a nuestro país, de lo que puedan ser los errores y críticas que se formulen a la política exterior de ese país. Recibir a Bush no quiere decir estar de acuerdo con la guerra de Irak ni con las decisiones que toma», agregó.
Lacalle sostuvo que las manifestaciones «contradictorias y contrarias» a la visita de Bush pueden realizarse «pero con respeto».
Evaluación de gira
En otro orden, el Directorio nacionalista evaluó positivamente la gira por las capitales departamentales desarrollada por el presidente del cuerpo, Jorge Larrañaga, con la presencia de los diferentes sectores partidarios a los efectos de promover la elección de jóvenes del 12 de mayo. *
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