El canciller Gargano y la oposición

Interrogado sobre posibles recambios a nivel de los titulares de los ministerios, Nin dijo: «Si hay algo que el gobierno nunca puede hacer es cobrar al grito de la tribuna. El gobierno tiene que analizar las situaciones de cada uno de los ministerios, ver su funcionamiento y sus logros, y es el gobierno el que resuelve, primero con una visión particular que nace del análisis colectivo. En segundo lugar, teniendo también sus propios tiempos y sus propias decisiones».

«El caso más notorio es el del ministro Gargano, que le pidieron la renuncia el 3 de marzo de 2005, dos días después de que había asumido. Así es muy difícil. No es que el gobierno no atienda lo que dice la oposición, pero cuando una oposición se ha desgastado tanto con este mecanismo de renuncia, al final uno queda como en el cuento del pastor mentiroso y el lobo. Se anuncia tantas veces y el lobo nunca viene, que al final nunca se sabe cuándo va a venir de verdad».

Agregó que «en una de las seis interpelaciones que se han hecho en enero y febrero, se explicaron con total contundencia los pasos por los cuales se llegó a la firma del Tifa, que fueron decisiones del Presidente de la República. Yo participo todos los lunes del Consejo de Ministros y jamás he visto un entredicho entre el presidente y el canciller. No hay un distanciamiento entre ambos y, por lo tanto, las relaciones que hay entre el Presidente y cualquier ministro no deben ser agraviantes para la oposición, si no son agraviantes para el Presidente o para el canciller».

«La oposición se agravia porque el canciller supuestamente tiene distintas opiniones, pero el Presidente no se agravia, sino que deja que cada cual exprese sus opiniones. La verdad es que no lo entiendo». *

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