Brasil rechaza pedido de EEUU sobre Chávez: "No llevamos recado de nadie"
En América Latina, doce países tienen gobiernos de izquierda o progresistas y esas fuerzas políticas han sacado 100 millones de votos en las elecciones entre 2004 y 2006. Esta ofensiva no tiene grandes novedades: impulso del libre comercio y los TLC, fortalecimiento del Plan Colombia e intentos de aislar y hostigar a Cuba y Venezuela.
La ofensiva diplomática, que tiene como avanzada la presencia de enviados de alto nivel a la región, empezó con cortorcircuitos en Brasil y Argentina y con enfrentamientos con Ecuador y Nicaragua.
Brasil dijo No
El primer traspié diplomático lo sufrió el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Nicholas Burns, que negocia en Brasilia los temas y agenda de la visita de Bush. La cosa está difícil en cuanto a la Ronda de Doha, Brasil encabeza el reclamo contra los subsidios agrícolas y el G20, pero la discusión se planteó en un tema que fuentes diplomáticas brasileñas califican como «una obsesión» de Washington, el presidente venezolano Hugo Chávez.
Burns le planteó al canciller de Brasil, Celso Amorim, que ese país ayudara a Estados Unidos a contener a Chávez.
Según el diario brasileño Folha de San Pablo, Amorim le dio «una educada negativa diplomática».
Amorim le dijo a Burns «que la política de aislamiento no da resultado».
«Brasil no se va quedar pasando recados. Estados Unidos tiene embajador allá. Hay formas de diálogo sin necesidad de que Brasil sea utilizado como mediador», dijo Amorim, que recordó al funcionario de Bush que Brasil ya participó de iniciativas pasadas en ese sentido, en referencia al Grupo de Amigos de Venezuela que trabajó para superar la situación suscitada con el golpe de Estado contra Chávez, apoyado por Estados Unidos.
Burns le respondió al canciller de Brasil que «EEUU también tiene disposición para el diálogo». «Lo que yo siempre digo, y espero que usted esté de acuerdo, es que la buena política es aquella del diálogo, pero claro que es necesario que los dos quieran dialogar», finalizó Amorim.
Segun el canciller Amorim, la conversación sobre Venezuela ocupó pequeña parte del encuentro y no se discutió cómo establecer ese diálogo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, mantiene un diálogo permanente con Chávez, a quien fue a visitar en su primer viaje tras lograr la reelección. Lula defendió a Chávez en el foro de Davos en enero, cuando el presidente mexicano, Felipe Calderón, en sintonía con el discurso de Washington, lo calificó como un «peligro para América Latina».
A este cortorcircuito diplomático en Brasilia, se suma la polémica con Argentina que llevo al presidente Kirchner a rechazar las presiones de Estados Unidos a favor de una empresa estadounidense (Ver página 2).
Para reafirmar esta situación, Estados Unidos está presionando a Nicaragua para que destruya unos misiles, a lo que el gobierno de Daniel Ortega se niega; además, enfrentado con Ecuador, ya que el gobierno de Rafael Correa se niega a firmar un TLC, anunció el recorte de fondos para combate al narcotráfico para ese país.
Rice: TLC y Plan Colombia
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, en un informe escrito presentado el miércoles al Congreso, planteó los principales ejes de la política exterior de Estados Unidos y ratificó la guerra contra el terrorismo como prioridad, pero dedicó un capítulo a América Latina.
Entre los puntos principales, Rice pidió al Congreso que aprobara los tratados de libre comercio que Estados Unidos ha firmado con Perú y Colombia. Según la responsable de la política exterior de la administración Bush, se trata de «importantes acuerdos y esperamos apoyo del Congreso». Rice, que habló ante el Comité de Asuntos Externos de la Cámara de Representantes para hablar del presupuesto de su departamento para el año fiscal 2007-08, dijo en su declaración escrita que la ayuda financiera no es suficiente para lograr el desarrollo económico de los países. «Para aprovechar el potencial de su gente, crear empleos y combatir la pobreza, un país debe integrar su economía a las redes globales del libre mercado», indicó.
Rice agregó que el gobierno del presidente George W. Bush «seguirá comprometido» en el éxito de la agenda de desarrollo de Doha, que permita «abrir mercados, crear un nuevo comercio y fortalecer el sistema normativo».
Rice dijo que desde que Bush recibió la autoridad de promoción comercial hace cuatro años, Estados Unidos ha negociado quince tratados de libre comercio, doce de los cuales fueron ya aprobados por el Congreso.
Esa autoridad, conocida como «fast track» y que permite al gobierno negociar acuerdos que no pueden ser modificados por el Congreso cuando los ratifica, termina en junio, pero Rice no mencionó si Bush pedirá su renovación.
Según una crónica del diario mexicano La Jornada, Rice añadió que la asistencia externa de Estados Unidos para América Latina se ha incrementado «dramáticamente» desde el inicio del gobierno de Bush, de 862 millones de dólares en asistencia externa en 2001 a 1,4 mil millones para 2008. Sin embargo no aclaró en qué se ha invertido esa ayuda y particularmente ese incremento.
Otro capítulo del discurso de Rice fue el anuncio del pedido de ampliación del Plan Colombia que realizará el presidente George W. Bush al Congreso por siete años más. En ese período Estados Unidos y Colombia comprometerían inversiones por casi 50.000 millones de dólares, según informaron al diario El Nuevo Herald, fuentes del Departamento de Estado. Desde el 2000 Estados Unidos ha aportado 4 mil millones de dólares en el Plan Colombia; hasta un 80% de esa ayuda ha sido canalizada para fines militares. Ni Rice, ni las fuentes han especificado qué porcentaje de esos 50 mil millones de dólares será para gastos militares.
Contra Chávez y Fidel
Metiéndose de lleno en América Latina, Rice sostuvo: «Creo que hay un asalto a la democracia en Venezuela y también hay asuntos significativos respecto de los derechos humanos». Subrayó: «Sí creo que el presidente de Venezuela de verdad está destruyendo a su propio país económica y políticamente». Inmediatamente después dijo: «Este es un país con el cual, tradicionalmente, hemos tenido muy buenas relaciones y yo quisiera que continuara así». Reconoció que el gobierno de Estados Unidos está apoyando a una ONG en Venezuela que ha hablado sobre la posibilidad de fortalecer el apoyo de derechos laborales y sindicatos «libres», y comentó que el embajador estadounidense en Venezuela ha tenido «algunos problemas» porque ha salido a trabajar con niños y ha organizado partidos de beisbol, «y eso no le gusta mucho al gobierno, pero sí al pueblo venezolano. Intentaremos seguir con esas cosas».
En realidad se refiere a las reuniones con la oposición del embajador de Estados Unidos en Venezuela, situación que se repitió con el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, que hizo campaña por los adversarios de Daniel Ortega. Los comentarios de Rice fueron respondidos por Venezuela. El canciller venezolano, Nicolás Maduro, afirmó ayer que «ningún funcionario de Estados Unidos tiene moral» para juzgar a su país ni al presidente Hugo Chávez.
En cuanto a Cuba, no ofreció nada nuevo, y sólo reiteró que es el único gobierno no electo en el hemisferio, y que es «una sociedad completamente cerrada y dictatorial». Insistió en que su mensaje personal y oficial al pueblo cubano es «(cuando ocurra la transición) deseamos ser sus amigos para ayudar y satisfacer sus necesidades, queremos ver que tengan el mismo acceso a la democracia y la libertad que gozan todos los demás en la región». Y si eso ocurre, «encontrarán que no tienen mejor amigo que Estados Unidos». Pero ayudarlos, dijo, «es difícil… es un régimen brutal cuando la gente lo desafía». Y agregó: «Yo pienso que Estados Unidos es verdaderamente el único país que difunde lo que está ocurriendo dentro de Cuba. Lo hacemos por
medio de resoluciones sobre derechos humanos, en discusiones con la gente, intentamos hacerlo incluso dentro de Cuba… Es un régimen brutal, es un régimen no democrático y tenemos que difundir ese mensaje». *
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