En marzo abrirá el Museo de la Memoria
«La memoria no es una cuestión del pasado. Es una cuestión del sentido y del significado que hoy queremos construir sobre nuestra historia». Esta frase de Elizabeth Jelin es parte de la filosofía del grupo de organizaciones sociales que conjuntamente con la IMM trabajan para la apertura del Centro Cultural para la memoria y la paz. El esperado Museo de la Memoria se inaugurará en marzo, en la Quinta de Máximo Santos, ubicada en la Avenida de las Instrucciones entre las calles Corneille y Bulevar Batlle y Ordóñez.
El museo será fuente de reflexión e investigación para estudiantes e investigadores sobre los acontecimientos históricos, políticos y sociales vividos en Uruguay, en particular desde la década del sesenta. Según dijo a LA REPUBLICA el encargado de la División Artes y Letras de la IMM, Mario Delgado Aparaín, desde hace ocho meses la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, la organización de ex presos políticos Crysol, la Facultad de Humanidades, la asociación de Familiares de Asesinados Políticos, Memoria de la Resistencia, Serpaj, la comisión de Derechos Humanos del Pit-Cnt y la comisión de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura recaban, junto con la IMM, aquellos documentos que den cuenta de la historia de la dictadura cívico militar de 1973 y las violaciones a los derechos humanos ocurridas en ese período.
Delgado Aparaín informó que en esta etapa se organiza toda la información nacional vinculada a la temática y en particular se realiza un acopie de documentos vinculados a la resistencia de la dictadura. «Buscamos que, como museo, se encuentre la totalidad de información y documentos referidos a los Derechos Humanos para concentrarlos, sistematizarlos y ser una fuente de conocimiento y consulta para estudiantes e investigadores», dijo Delgado. La intención es organizar la información de forma contextualizada, didáctica y pedagógica.
Además de documentos escritos, el museo contará con un importante archivo de fotografías y registros audiovisuales referidos a la dictadura. También contará con un espacio destinado a realizar muestras, mesas redondas y exposiciones temáticas que fomenten la memoria y la difusión de la resistencia de los movimientos sindicales, civiles y políticos contra la represión impartida desde el gobierno de facto. Las organizaciones que trabajan por los derechos humanos vinculadas a este proyecto formarán la Asociación de Amigos del Museo de la Memoria, para cogestionar el museo junto con la IMM. Delgado Aparaín señaló que hace mucho que se está trabajando en este proyecto, «pero fue en este período del gobierno municipal cuando se tomó la decisión presupuestal de apoyarlo». La IMM brindará el local, personal administrativo, guardias de sala y porteros. La asociación, con el apoyo de donaciones desde el exterior, aportará el grupo de técnicos que llevará adelante el museo y elaborará la política de extensión cultural del mismo.
Este proyecto es, para Delgado Aparaín, una forma de reconstruir la memoria colectiva sobre una época en la que los derechos humanos fueron menoscabados.*
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