A Kirchner le cayó mal la cruzada piquetera: puede "ser interpretado como provocativo"
Pidió también que «los hermanos uruguayos (no) deberían reaccionar mal». Este diario pudo corroborar que la pequeña cruzada de ambientalistas de Gualeguaychú, motorizados por sus colegas porteños encantados con salir en los diarios, no cayó bien en la Casa Rosada.
De todas maneras, se sabe que no fue una operación secreta sino fuertemente anunciada.
Kirchner se refirió al conflicto por las pasteras en el marco de un acto en Casa de Gobierno donde fustigó a sus opositores, sobre todo a analistas en economía y periodistas enojados por la manera que el gobierno intervino en el Indec (estadísticas), que puede generar sospechas sobre la fidelidad de los guarismos.
Por ello, subrayó: «También quiero aprovechar este momento, si ustedes me permiten, para decir que vi con mucha pena ayer esos enfrentamientos que sucedieron en la hermana República del Uruguay. Como presidente de los argentinos y con esa costumbre de que no me gusta esquivar las responsabilidades, estamos discutiendo cosas con los hermanos uruguayos en las que tenemos posiciones diferentes, eso está absolutamente claro, pero no nos habilita a perturbarnos mutuamente».
En ese tono didáctico, acaso conciliador, sea porque cayó mal entre los argentinos la cruzada asambleísta, sea por convicción, el Presidente sostuvo que «tenemos que discutir como países civilizados, democráticos y no tiene que haber ningún sesgo de enfrentamiento de otro tipo, que son nefastos y que deben ser irreproducibles por chiquititos que sean».
Y en la misma melodía añadió: «Quiero de corazón a los hermanos uruguayos, tengo diferencias con el gobierno uruguayo como gobierno argentino, pero no por eso los considero enemigos ni muchos menos, tenemos diferencias que tenemos que superar institucionalmente los dos países en temas ambientales muy delicados. Para eso estamos trabajando en La Haya, estamos discutiendo, para eso hay muchísimas expresiones. Tenemos que tener entre ambos la cordura, la racionalidad, el amor de entender que estas cosas muchas veces las hemos tenido». «A mí me ha tocado vivir el tema de los hielos continentales con la hermana República de Chile (una diferencia de demarcación de fronteras), y no por eso nos agredíamos ni mucho menos. Se discutieron ideas con firmeza, obviamente que está siempre ese sentido de la propia visión nacional que uno pueda tener, pero no hagamos cosas que nos hagan mal entre ambos países, que somos muy hermanos, que debemos tener mucha grandeza y tenemos que solucionar este tipo de temas, más allá que concluiremos que la posición pueda ser intransigente o no, pero no hay que recurrir bajo ningún aspecto a este tipo de situaciones»
Y sobre el mismo asunto concluyó: «Este tipo de situaciones desprestigian las convicciones y a veces la verdad, y en eso también hay que tener muchísimo cuidado. Pero aparte esencialmente los de esta orilla y los de la otra somos hermanos, así que no tenemos que caer en ese tipo de circunstancias. Lo digo con todo cariño y con todo el compromiso que tengo y que he asumido públicamente respecto a este tema». Importante, un reto público, un pedido de que no se repita, pero marcando que las diferencias entre los dos países se mantienen sin modificaciones. *
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