Una multitud enfervorizada, contraria a los cortes, frustró manifestación de "ambientalistas" argentinos

Delegación de piqueteros, expulsada de la Plaza Independencia tras desórdenes

Todo comenzó poco después de las 11:00 de la mañana, cuando decenas de personas fueron llegando para concentrarse frente al monumento al prócer José Gervasio Artigas, donde se anunciaba que ambientalistas de Buenos Aires y de Gualeguaychú realizarían una volanteada.

Poco a poco, comenzaron las discusiones en favor de una y otra postura, con adjetivaciones que fueron subiendo de tono a medida que pasaban los minutos. Todo se daba entre uruguayos, cuando todavía los argentinos no habían arribado al Puerto de Montevideo, punto por el que iban a ingresar a nuestro país.

Ambientalistas de nuestro país que protestaban contra las plantas de celulosa comenzaron a agudizar un enfrentamiento verbal con otros compatriotas que llegaron hasta la plaza para expresar su rechazo a la presencia de los argentinos.

Las posturas a favor y en contra de las pasteras comenzaron a dar paso a una discusión que aumentaba su tensión con el correr de los minutos.

Hombres y mujeres de todas las edades, pero fundamentalmente personas mayores, se increpaban mutuamente por las papeleras, los cortes de ruta y por el atropello que significaba que los argentinos vinieran a manifestar a nuestra Plaza Independencia. Los argumentos se esgrimían en forma acalorada, cara a cara, invocando incluso asuntos que nada tenían que ver con la convocatoria, como la guerra por las Islas Malvinas o la fundación del Frente Amplio en 1971.

La situación comenzaba a salirse de cauce en la medida en que más y más gente iba llegando al lugar, generándose distintos focos de tensión en forma simultánea en varios puntos de la plaza. La Policía se mantenía alerta a cierta distancia, sin intervenir hasta ese momento.

«¡Uruguay! ¡Uruguay!»

 

Uno de los puntos más acalorados tuvo lugar cuando uno de los presentes entregó una papelera de residuos a una de las ambientalistas compatriotas. «Tomá, para que te lleves algo de recuerdo», le dijo. La mujer reaccionó airadamente preguntando: «¿Me estás provocando?». Y acto seguido le aplicó un cachetazo al hombre ante el griterío generalizado de las personas que rodeaban a los circunstanciales contendientes.

Las discusiones iban y venían, en distintos puntos de la concentración que, a esa altura, tenía alrededor de 200 personas. Era difícil comprender en qué posición estaban unos y otros, porque se daba al mismo tiempo y con distintos argumentos que nada tenían que ver con el asunto de la convocatoria. Las discusiones en muchos casos terminaban con aplausos y el grito al unísono de «¡Uruguay! ¡Uruguay!».

El despliegue de carteles y pancartas con leyendas también reflejaban el ambiente que se estaba viviendo: «Los piqueteros nos quitaron el trabajo, apoyados por uruguayos vende patria ¡arriba uruguayos!» o «Sí a las papeleras, sí a la inversión, sí al trabajo»; u otros más agresivos como «Piqueteros cerdos, fuera del Uruguay. Tenemos garra charrúa», fueron enardeciendo los ánimos. Otro cartel señalaba: «Primero cierren las 14 papeleras de ustedes».

Poco después de la hora 13:00, cuando los ambientalistas argentinos todavía no habían arribado a Plaza Independencia y la discusión se seguía dando entre uruguayos, tuvo lugar uno de los momentos de mayor tensión. Un transeúnte gritó: «Ustedes están pagos por Botnia», generando la reacción de varios manifestantes que salieron corriendo al hombre, que terminó siendo detenido y trasladado en una unidad policial, aparentemente con el objetivo de brindarle protección.

 

Una final de fútbol

Todo se pareció a una final del Río de la Plata, a la salida del Estadio Centenario o de la cancha de Boca Juniors. Los locatarios hicieron sentir su condición. Los visitantes no tuvieron otra que recular, ante la sorpresa de que gente bien vestida, típica expresión de las capas medias, les gritaba «hijos de puta».

El aquelarre se desató sobre las 14:00 horas, cuando a la Plaza Independencia llegó la delegación de ocho piqueteros argentinos, comentó Gerardo Laborde, periodista y locutor de 1410 AM LIBRE.

Sin aviso previo, un grupo de manifestantes uruguayos apuntó a la yugular de los hermanos argentinos. «Hijos de puta, hijos de puta», fue el grito generalizado, mientras los argentinos abrían sus ojos sorprendidos por la exuberancia de la garra charrúa. En pocos segundos los visitantes piqueteros vieron perder sus volantes impresos en Argentina y dos de ellos fueron obligados a treparse a un taxi, que se llevó algún golpe.

Sobre el aspecto de los piqueteros, Laborde no dudó en señalar que no eran de «los gordos» del movimiento sindical argentino. «Eran de aspecto humilde, de obrero, incluso había una señora mayor de 50 años de edad», fue la primera descripción de Laborde.

Los piqueteros llegaron a la Plaza Independencia rodeados de unos 12 policías, que no tenían aspecto de granaderos. «Eran los policías vestidos de blanco, pero un poco mejor equipados, eran algo intermedio entre un granadero y un policía común, creo que era el Grupo de Operaciones Especiales», asegura Laborde.

El menú de insultos fue variado: «Que se vayan», «que se vayan piqueteros que no tienen nada que hacer acá», «acá estamos en Uruguay, vayan a hacer piquetes al Riachuelo», «hijos de puta», «si tienen tanto huevos recuperen Las Malvinas».

Consultado el periodista de AM LIBRE sobre cómo eran, desde el punto de vista de su aspecto físico los uruguayos, dijo que «era gente de trabajo que había pasado por ahí o que se había enterado de que los piqueteros venían». «Hubo muchos con ropa de trabajo, con camisa de vestir, con aspecto de oficinistas, que en la mayoría de los casos eran de los más exaltados», agregó, aunque no descartó la existencia de un pequeño grupo organizado, porque después aparecieron los huevos y las botellas.

Laborde también señaló que su impresión fue que no era «un grupo organizado, sino gente común que se fue enroscando, la que terminó rodeando a este grupo de argentinos».

Destacó, también, que la gente de los edificios les tiraba baldes de agua a los piqueteros, mientras abajo la gente se felicitaba y se abrazaba», resaltó el periodista de AM LIBRE.

Posteriormente los piqueteros fueron corridos por la calle Juncal, donde a los manifestantes se les intentó controlar por un vallado, pero la gente «le pasó por arriba». Cerca del puerto llegaron unos 60 manifestantes que les mordieron los talones a los argentinos.

Casi en la rambla portuaria una camioneta policial pudo rescatarlos de los uruguayos. Antes de subir a la camioneta los piqueteros soportaron una lluvia de «huevos y de botellas». Mientras desde la gente se escuchaba: «Ganamos, ganamos», como si fuera la final de un partido de fútbol. «Yo no recuerdo un hecho así, jamás vi un festejo general de este tipo, fue como que estaban viviendo un gol sobre la hora contra Argentina», concluyó Laborde.

Inmediatamente después de ser «rescatados» en una camioneta policial, los piqueteros fueron trasladados hacia el Hospital Maciel para que médicos de esa dependencia pudieran chequear el estado sanitario de cada uno de ellos.

Tras constatarse que no se registró ningún tipo de lesiones, los ocho piqueteros fueron llevados hacia la Seccional 1ª para preservar la seguridad de estas personas.

En horas de la tarde de ayer, los piqueteros argentinos llegaron a la terminal de Buquebus, en el Puerto de Montevideo, donde esperaron el embarque que los llevó hacia su país. *

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