ENTREVISTA: SENADOR ENRIQUE RUBIO (VERTIENTE ARTIGUISTA)

Rubio: "Se podría convocar una Constituyente en 2008 y plebiscitar las reformas en 2009"

En entrevista con LA REPUBLICA, Rubio afirmó que el mecanismo más democrático y transparente para reformar la constitución, de los cuatro que prevé la Carta Magna, es el que establece que los legisladores y el Ejecutivo podrán presentar proyectos de reforma que deberán ser aprobados por mayoría absoluta del total de los componentes de la Asamblea General. Aprobada la iniciativa y promulgada por el presidente de la Asamblea General, el Ejecutivo convocará, dentro de los noventa días siguientes, a elecciones de una Convención Nacional Constituyente (compuesta por el doble de legisladores).

 

­En los últimos tiempos, al menos dos temas han generado polémica y polarización en la interna del Frente Amplio. Uno de ellos es la asociación de Pluna con privados, y el otro, la firma del Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones (Tifa). ¿Cómo ve esta situación?

­Se ha generado una cierta perturbación. Es como un estado de turbulencia relativa en la etapa del Frente Amplio, pero más que por un problema de contenidos, por cómo se procesan los temas.

A mi juicio, el Tifa es bastante inocuo porque es un marco de discusión y de intercambio con los Estados Unidos que como marco en sí mismo es conveniente, pero no hay condiciones políticas ni en Estados Unidos ni en Uruguay para un Tratado de Libre Comercio (TLC). Entonces el comercio de bienes, que es lo que más interesa, está por fuera del Tifa; lo que vaya a suceder en materia de propiedad intelectual se verá en concreto y se evaluará en el momento en que se llegue a un proceso avanzado.

El problema que hubo con el Tifa fue más que nada referido al proceso político, porque se llegó a una situación en la que tres o cuatro días antes de la firma del entendimiento, la mayor parte de la fuerza política, incluido los ministros, no tenían idea de cuál era el alcance ni el contenido del texto.

Es decir, se pueden dar ejemplos contradictorios sobre las cosas bien y mal procesadas en la interna. Se procesó mal la discusión sobre las operaciones navales Unitas y tuvimos la renuncia del diputado Guillermo Chifflet. Por el contrario, se procesó bien la discusión sobre el envío de tropas a Haití. La racionalidad política de la izquierda permitió entender la participación uruguaya y no tuvimos problemas.

En tanto, en la actualidad se procesa bien la discusión sobre la asociación de Pluna con privados, porque hay una información adecuada sobre los pasos que se están dando, y por lo tanto no tendremos problemas políticos.

 

­Pero tanto la asociación de empresas públicas con privadas como la firma de un acuerdo con Estados Unidos son temas que para la izquierda siempre han sido muy delicados, más allá de que se procese una debida discusión en la interna política. ¿En estos casos no hay un cambio en la concepción sobre estos temas?

­La situación de gobierno lleva a tener que decidir sobre temas delicados y el gobierno y la fuerza política estamos aprendiendo. No creo que sea buena la polarización de posturas en forma prematura. No estoy de acuerdo con que se generen bloques permanentes en la interna del Frente Amplio. Creo que se ha confundido la información pública de lo que son intercambios coyunturales entre distintas fuerzas para ver cuál es el posicionamiento sobre un tema o sus alcances con la constitución de agrupamientos permanentes.

No participo de esas posturas y no creo que haya que formar un bloque anti (Danilo) Astori o anti (José) Mujica. Hay una pluralidad de posiciones y no debemos dejarnos consumir el cerebro por la incidencia de 2009 en 2007, porque hay mucho camino por recorrer y no se debe vender la piel del oso antes de cazarlo.

Al gobierno le va bien, está fuerte, pero también tiene áreas a resolver. Hay un ciclo de reformas en 2007 que deben impulsarse y que tendrán sus complejidades, como las reformas tributaria, del Estado y de la Salud que llevarán un enorme esfuerzo. También hay que hacer un Plan de Emergencia en materia educativa con una gran concentración de recursos materiales y humanos en los liceos de las áreas más pobres del área metropolitana.

Todo esto se pondrá en práctica en el correr del presente año y será evaluado por la población a comienzos de 2008, mientras que 2009 todavía está lejos.

 

­¿Cuál es su opinión sobre la reelección presidencial y las precandidaturas en el FA?

­Es indudable que ya comenzó dentro y fuera de la izquierda la especulación por las precandidaturas y no hay que horrorizarse por estas cuestiones, porque ello es normal.

En la interna del FA uno puede prever que habrá al menos tres candidaturas y habrá que tomarlo con calma, en la medida en que la situación vaya evolucionando. Pero la prioridad está dada por la resolución de los problemas de la población y eso no quiere decir que le temamos a los cambios, incluso constitucionales, si la situación madura en ese sentido. Yo no sería partidario de la bipolarización.

Pero lo más importante es que la política, el Estado y el gobierno deben ser mirados desde el punto de vista del ciudadano. Creo que el alma de la izquierda del futuro es la cuestión democrática vista desde el ciudadano.

 

Reforma constitucional

 

­¿Entonces quiere decir que es partidario de impulsar una reforma constitucional para habilitar la reelección presidencial?

­Es posible que se instale en el Uruguay una situación en la cual haya corrientes de opinión muy importantes que estimen conveniente reformar la Constitución de la República por distintos motivos. Pero si eso sucede, lo más franco, transparente, democrático y adecuado sería recorrer el camino más representativo, que es la Asamblea Constituyente.

No le temo a la idea de que a fines de 2008 en Uruguay se elija una Asamblea Constituyente para considerar temas de fondo, si es que la situación maduró en ese sentido y la situación del país lo permite, porque los temas sociales y económicos están avanzados en su solución. Creo que Uruguay quizás llegue a una situación de esa naturaleza, pero no soy partidario de realizar reformas constitucionales simultáneas a los eventos electorales. Además hay varios temas que pueden estar en la agenda.

 

­¿Cuáles serían esos temas?

­Es decir, en Uruguay se puede convocar, a través de una mayoría parlamentaria, a una Asamblea Constituyente a fines de 2008 con el cometido de plebiscitar a comienzos de 2009, por ejemplo la reelección presidencial, de la cual no soy partidario por razones doctrinarias, pero es posible que esto avance porque hay una corriente de opinión en ese sentido.

También hay un tema muy caro a la izquierda que es el de las candidaturas únicas a las intendencias municipales. Si hay un paquete de reformas, este asunto debería estar incluido porque no es buena la experiencia de las pluricandidaturas departamentales, lo que a la izquierda le puede dar buenos resultados desde el punto de vista electoral, pero le traerá complicaciones desde el punto de vista del gobierno. La situación que se generó en Maldonado es contundente en ese sentido.

Por otro lado es un arcaísmo increíble que exista en Uruguay venia del Senado para destituir a funcionarios públicos en casos graves.

En tanto, una corriente muy importante de la izquierda es partidaria de que haya una sola cámara parlamentaria. En cuanto a la Ley de Caducidad, podría haber un pronunciamiento que diera marco para liquidar el asunto. También está la despenalización del aborto; si bien éticamente estoy en contra del aborto, el tema penal está instalado en la sociedad. Asimismo urge solucionar la integración de los organismos de contralor.

 

­¿Cómo se procesará en la interna la convocatoria a esa Asamblea Constituyente o «Convención Nacional Constituyente»?

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