La obra de Botnia ingresó en "fase peligrosa"
El secretario para el Interior de la Utmra (sindicato de metalúrgicos), Ricardo González, dijo a LA REPUBLICA que la obra en la planta de Botnia, «entró en una fase peligrosa». Señaló que las empresas contratistas aceleran los tiempos de trabajo para llegar al plazo determinado por contrato, que es el 30 de setiembre, fecha en la que se estima, tendría que estar culminada la obra de instalación de la planta. El sindicalista afirmó que el apuro hizo incrementar los accidentes de trabajo, «violando las normas elementales de seguridad». El jueves pararon las tareas hasta el lunes. Al regresar, la situación estaba incambiada. Por tal motivo, extendieron el paro hasta ayer.. González denunció además la existencia de trascendidos sobre que uno de los motivos para el apuro en culminar las obras es que Botnia tendría ya vendida la producción de celulosa para después de setiembre. En la asamblea que se realizó ayer en Fray Bentos, los trabajadores de Botnia resolvieron ingresar a trabajar a partir de las 7.00 horas de hoy a los efectos de que todos los obreros estén en sus lugares de trabajo cuando comience la inspección del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Sin embargo, la inspección del Ministerio de Trabajo se hizo presente en el sitio de Botnia ayer, recorriendo el lugar durante varias horas, aunque sin la presencia de los obreros que decidieron recién ingresar en la mañana de hoy a sus lugares habituales de trabajo. Se espera con expectativa la visita que la inspectora nacional María Narducci realizará este viernes al sitio de Orión, a los efectos de individualizar y evaluar los riesgos denunciados por los obreros. En diálogo con LA REPUBLICA, Narducci aclaró que de estas inspecciones «existe una enorme cantidad de expedientes, unos 50, referidos a infracciones a las normas laborales realizadas por empresas subcontratadas. Pero las multas son recurridas por las empresas, y esto enlentece el proceso de ejecución».
Asamblea con insultos
La Asamblea de obreros de Botnia tuvo momentos de tensión cuando uno de los obreros insultó al presidente del sindicato local José Chenga Cáceres. Los propios obreros impidieron que los insultos pasaran a los golpes.
Mientras tanto, en la tarde de ayer, se hacían pedidos de treinta donantes de sangre para el obrero Julio Olivera accidentado la semana pasada y que aún permanece grave en un CTI de Montevideo. *
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