Adecuarán el reglamento carcelario a nueva prisión del ex dictador Bordaberry
Las autoridades de Cárcel Central definirán en los próximos días el regimen de reclusión domiciliaria que regirá la situación de Juan María Bordaberry. El dictador se encuentra en esa situación desde el pasado sábado, día en que el juez Pablo Eguren autorizó su la prisión a causa de su delicado estado de salud.
Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que el nuevo mecanismo de reclusión será estudiado por una comisión interna de Cárcel Central y por los abogados de la Asesoría Letrada quienes evaluarán la forma de adaptar el reglamento de la cárcel de San José y Yí a una casa de familia, tal como lo decidieran el domingo el magistrado Eguren y el Jefe de Policía de Montevideo, inspector Ricardo Bernal.
Tanto la Comisión de Cárcel Central como los asesores jurídicos preven culminar la labor entre mañana y el jueves, y de esa forma definir concretamente las modificaciones en materia de recepción de visitas y comuniación con el exterior que Bordaberry deberá cumplir en la casa ubicada
en la calle Potosí 1671, casi Alejandro Schroeder, en el corazón del lujoso barrio Carrasco.
Mientras tanto, el ex dictador continúa siendo custodiado por un efectivo que permanece en el interior de la finca, en tanto el exterior de la casa es vigiliada por un patrullero de la seccional de la zona, que recorre las inmediacones ante la posibilidad que se registren disturbios. Según las fuentes consultadas, en caso que organizaciones de DDHH deciden «escrachar» al ex presidente de facto en su nuevo lugar de reclusión, las autoriades policiales dispondrán un vallado en cuadra así como la presencia de efectivos que custodiarán la casa.
«No hay privilegios»
Por su parte, el subsecretario y ministro del Interior interino, Juan Faroppa, sostuvo ayer que con la prisión de Bordaberry «no hay privilegios» y recordó que lo que se hizo «fue cumplir con un pedido de la Justicia».
«Nosotros estamos cumpliendo la orden que dio el juez competente de que se realice el arresto con las mismas condiciones que en Cárcel Central. Eso significa que la persona tiene limitaciones en cuanto a su movilidad, a las comunicaciones que pude realizar con el exterior, al régimen de visitas. Estamos ante una situación bastante novedosa y el coordinación permanente con el juez estamos regulando las condiciones de detención teniendo en cuenta además que tenemos que cumplir con un servicio dentro de una casa de familia donde también tenemos que preservar los que es estrictamente la privación de libertad del procesado, con respecto a la intimidad que debe existir en cualquier hogar».
Agregó el jerarca: «No lo consideramos un privilegio la medida ya que cualquier recluso en esas condiciones puede solicitar una solución similar y el juez decide si se la otorga o no. Nosotros solo somos una herramienta de la decisión judicial». *
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