El emisario real comenzó ayer su tercera ronda: busca salida racional y equitativa
El enviado del rey inició esta nueva ronda de gestiones días después del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que rechazó un pedido cautelar uruguayo por los cortes de ruta en los puentes que unen ambos países. Aquí la lectura del fallo fue triunfalista, sobre todo en el espacio asambleísta y no siempre ajustada a verdad como se verá.
Yáñez Barnuevo viajó anoche a Montevideo sin entrevistarse con el jefe de gabinete Alberto Fernández quien, se dijo, había reservado tiempo para un eventual encuentro que el español, al parecer, no consideró necesario.
De rigor, como corresponde en estas ocasiones, el ministro argentino afirmó que el gobierno recibía con «optimismo» y «confianza» la nueva visita a «agenda abierta, donde se repasarán todos los temas».
«La facilitación del rey de España fue una propuesta que hizo el presidente (Néstor) Kirchner, es decir que nosotros vimos esto como una posibilidad», dijo el ministro de Relaciones Exteriores a la prensa antes de ingresar a su despacho, en el piso 13 de la Cancillería en el vidriado edificio del barrio del Retiro. Taiana estableció los parámetros por los que, a su criterio, deben desenvolverse estos movimientos que tienden a conseguir que los dos gobiernos, al nivel que se verá, reinicien el diálogo y las negociaciones: 1) la preservación del medio ambiente en el Río Uruguay y 2) el respeto por los tratados internacionales».
Lisonjas no escasearon. El canciller local agradeció las gestiones que viene realizando Yáñez Barnuevo, de quien dijo que «no ha dejado pasar este tiempo sin realizar un conjunto de reuniones y tratativas» en busca de aportar a la resolución del conflicto. El no lo dijo, pero en los pasillos del edificio efectivo de la Cancillería (hay otro, el Palacio San Martín, cerquita, sólo para protocolo) se comentó que el hispánico anduvo en diciembre por Helsinki, hablando con las autoridades de Botnia, y en qué medida la empresa finlandesa puede contribuir a destrabar la controversia.
Es el eje del batuque por la oposición a la construcción de la pastera que comenzó hace rato en Gualeguaychú, frente a Fray Bentos, y donde se bloquea sin solución de continuidad el paso al país vecino. Esa medida desde hoy sería para los tres puentes, es decir que se sumarán por todo el día y sin tiempo fijado Colón y Concordia.
Sigamos con Yáñez Barnuevo. También tuvo contactos a nivel del gobierno de Finlandia. Ese país subrayó dos cosas: a) que facilitará todo lo que esté a su alcance y b) en Finlandia, el gobierno no se inmiscuye en las políticas de las empresas privadas. También trascendieron algunas hipótesis que estarían en el cartapacio del español y de los funcionarios argentinos, aunque el objetivo de máxima sigue siendo reunir a Kirchner y a Tabaré Vázquez para que vuelvan a conversar cara a cara.
Se barajan, y no desde ayer, hipótesis como el estudio de la eventual viabilidad de edificar un ducto de 30 kilómetros en dirección al Sur que permitiera desviar los efluentes de la planta Botnia hacia las zonas con menor densidad poblacional. Además, se contemplaría la instrumentación de iniciativas paisajísticas para atenuar la contaminación visual que la planta, su enorme chimenea especialmente, provoca cuando se la mira desde la playa de Ñandubaysal. Desde la ciudad de Gualeguaychú, ese gigante no se observa.
Según fuentes españolas, citadas por la agencia Telam, la iniciativa del representante real «se ubica por encima de los cortes y se focaliza en una salida racional y equitativa, que atienda las inquietudes de los gobiernos y de las poblaciones». El presidente Kirchner, quien se encontraba en la localidad santacruceña de El Calafate, fue informado en detalle por Alberto Fernández sobre el contenido de la entrevista.
Busti lee mal a La Haya
Lo que se comenta que trae el facilitador español generó opiniones críticas en Gualeguaychú porque dan por sentado que Botnia no se va a mover de Fray Bentos. «Están dejando afuera nuestro reclamo», recalcó el ambientalista Gustavo Rivollier. «Eso de las islas artificiales y las cañerías para desviar la contaminación realmente suena a premio consuelo», agregó su colega José Pouler, coordinador de la asamblea. Por otra parte, el asambleísta Gustavo Rivollier mostró su desencanto con el gobierno porque «dan como un hecho que la pastera va a funcionar, lo cual es funcional a la postura uruguaya».
«Nos parece fantástica la acción del facilitador, pero el corte se baja cuando Botnia se mude», tronó el asambleísta Oscar Vargas. De todas formas, el ambientalista advirtió que si la propuesta de salida al conflicto que presentará el negociador español es la construcción de una extensa cañería y de jardines que eviten la contaminación visual, «no nos va a convencer; el problema no es olor, el problema son los gases, las emanaciones», manifestó
Después del fallo favorable del Tribunal de La Haya, según advirtieron la pasada semana varios referentes a Página/12, la gente se envalentonó. Y el gobernador Jorge Busti también «El corte, en sí mismo, por supuesto que no está bien, pero es la herramienta que se ha encontrado» para protestar contra la construcción de la papelera de la empresa finlandesa Botnia sobre el Río Uruguay. El gobernador ofreció ayer una interpretación sofisticada del fallo de La Haya. Asegura que «el tribunal dice que (el corte de ruta) no produce daño irreparable al Uruguay». No es así, el escrito sostiene que el daño no es irreversible para la construcción de la pastera. Muchísima gente sufre en Uruguay con los cortes, amén de los empresarios del turismo. Los de ese ramo en Gualeguaychú, hay que reconocerlo, este año con las fustas de Carnaval han ganado buena plata. *
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