Carlos Alvarez, un cruzado contra la corrupción

Reuters

El ex vicepresidente, Carlos Alvarez, levantó una solitaria pero fuerte voz para pedir el esclarecimiento de un escándalo por un supuesto pago de sobornos en el Senado.

Su exigencia de que renunciaran los senadores que creía habían aceptado dinero sucio y sus poco discretas sugerencias de que algunos ministros del gobierno deberían dejar sus cargos desgastaron la relación con el presidente Fernando de la Rúa. Observadores políticos argentinos sentenciaron que la renuncia fue la típica reacción de un hombre que construyó su carrera como un político de izquierda fuera del sistema y montó una cruzada contra la corrupción. Alvarez es una de las figuras más populares de la Argentina.

De 51 años y pelo crespo, ganó la popularidad en 1991, cuando como legislador se apartó del partido peronista del entonces presidente Carlos Menem. Con un don para la retórica y hábitos austeros, Alvarez formó el Frente Grande en 1991, una coalición de pequeños partidos de izquierda que rápidamente ganó terreno.

Alvarez se constituyó en el más fuerte crítico del gobierno de Menem. En 1995, el Frente Grande en 1991, una coalición de pequeños partidos de izquierda que rápidamente ganó terreno.

En 1995, el Frente Grande, ya rebautizado Frepaso, pasó de ser un pequeño partido que llegó segundo en las segundas elecciones presidenciales de Menem.

Aunque es uno de los líderes más carismáticos, Alvarez tiene una tendencia a retirarse de los altos puestos y ejercer su poder desde las salas de reuniones y los pasillos del Congreso y desde los comités partidarios.

El vicepresidente saliente perdió las elecciones internas para ser candidato a presidente por el Frepaso en 1995. En 1998, ni siquiera compitió por el Frepaso con De la Rúa en la carrera por la cantidatura presidencial de la Alianza.

Pero aunque Alvarez aparece como un hábil estratega, y fue uno de los ingenieros de la Alianza, nunca mostró el suficiente talento en los detalles para mejorar el Frepaso, que aún es una agrupación sin demasiada organización.

El ahora ex vicepresidente cuenta con 36 diputados del Frepaso sobre 257 miembros de la Cámara de Diputados. Casado con una ex integrante de un grupo de extrema izquierda, que resistió la dictadura militar que imperó entre 1976 y 1983, Alvarez dice que todavía sigue los ideales del general Juan Perón, que fundó el movimiento peronista a fines de la década de 1940.

Simpatiza con la idea de construir un estado de bienestar y los cautelosos intentos realizados por De la Rúa para reactivar la economía, que atraviesa por una profunda recesión desde hace dos años, parecían estar impacientándolo.

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