Corresponsal en Argentina

Victoria pírrica de De la Rúa y de la "trenza" de los senadores

Por Isidoro Gilbert

Carlos «Chacho» Alvarez, el líder del Frepaso, renunció a la vicepresidencia de la Nación, como consecuencia de sus disidencias con Fernando de la Rúa y que estallaron cuando éste reorganizó su gabinete nacional que a juicio de ese partido «no representa el espíritu de la Alianza».

Alvarez venía pugnando por «adecentar» las costumbres políticas que detonó al conocerse las posibles coimas en el Senado. Pero los dos personajes del gobierno más sospechados de haber participado en ese operativo, el jefe de los espías, Fernando de Santibañes y el titular de la cartera de Trabajo, Alberto Flamarique, o fueron mantenidos en sus cargos, como en el primer caso, y en el otro, ascendió a la secretaría general de la presidencia.

Para Alvarez el ascenso de Flamarique, su ex operador político, significó una humillación y la decisión del presidente, una provocación. «De la Rúa decidió pactar con el viejo sistema político y con el establishment económico», dijo un colaborador del vicepresidente.

La conmoción de la dimisión obligó a Flamarique a presentar la suya y anoche había rumores de que lo haría también el jefe de los espías. De la Rúa, demasiado desgastado por su jugada, buscaba apaciguar los ánimos, máxime cuando dentro del propio radicalismo le reclamaron al presidente que releve a su nuevo gabinete como una posible solución.

Pero Alvarez no piensa cambiar su postura. Ha pedido a los suyos que no dejen el gobierno, que se mantenga la Alianza pero que él podrá tener ahora manos libres para mirar críticamente al gobierno a cuyo titular respaldará, siempre y cuando no se aleje de los acuerdos programáticos.

Pero todo indica que la coalición está muy dañada, y que el gobierno De la Rúa buscaría en otros lados (sectores del peronismo, las huestes de Domingo Cavallo) compensar la potencial salida del ala progresista de este entendimiento que permitió derrotar a Carlos Menem hace un año.

Un documento de la Unión Cívica y Radical lamenta la decisión de Alvarez, ratifica la necesidad de mantener la Alianza y sugestivamente no hace mención del presidente de la nación. Raúl Alfonsín, titular del partido, informó que la semana que viene analizará con Chacho Alvarez cómo fortalecer la coalición.

Los voceros del presidente explican que de la Rúa no podía alejar a los funcionarios cuestionados por el escándalo del Senado, porque ese paso hubiera significado reconocer que hubo soborno, y por lo tanto un pagador, lo que no ha sido demostrado.

Los amigos de Alvarez sostienen que la señal que dio el presidente permitirá el mantenimiento del status quo dentro del Senado, que no renunciarán los corruptos y que por lo tanto, la política seguirá degradándose ante los ciudadanos.

Provocaciones

Alvarez sintió también como otra provocación, que en la ceremonia de juramento de los nuevos ministros, a la derecha de De la Rúa estuviera parado el presidente provisional de la cámara alta, senador radical José Genoud, cuyo desplazamiento exigió Alvarez por considerarlo «cómplice» del sistema de corrupción en ese cuerpo.

Aunque Alvarez fue uno de los que más respaldaron al ministro de economía, José Luis Machinea, que en esta reestructuración ministerial, salió fortalecido al absorber la cartera de Infraestructura, ha sido públicamente critico por la ausencia de un verdadero plan de gobierno que saque del estancamiento al país y permita comenzar a revertir el drama de la elevada desocupación.

El ex gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, calificó la reestructuración ministerial como «acto de impunidad» de la corrupción. Pero en el menemismo, ayer hubo festejos: Alvarez es un antiguo enemigo de Carlos Menem, a quien abandonó en 1990, siendo diputado nacional, en repudio a la política de privatizaciones y por la corrupción que comenzaba a dominar al gobierno.

Su crecimiento político se basa, precisamente, en la denuncia sistemática a la corrupción económica y política y ha ido creando y abandonado estructuras, en la medida que le permitía avanzar para crear conciencia entre los ciudadanos de bregar por esos objetivos.

Crítico subterráneo de varias medidas, no sólo económicas, había decidido «bancar» a De la Rúa, en la creencia de que juntos podían dar una batalla por una profunda reforma política, un compromiso preelectoral.

De la Rúa sintió que Alvarez suplía, de hecho, su liderazgo y estos «celos» fueron incentivados desde diferentes sectores derechistas, especialmente el menemismo.

Para algunos analistas la grave crisis institucional obligará al gobierno a encontrar nuevos amigos, y no serán del campo progresista. Aunque Alvarez dice que quiere mantener la Alianza, esta parece ser una misión imposible o un atajo transitorio.

Victoria pírrica del presidente y de la «trenza» de los senadores. Triunfo acaso efímero que, para algunos, es el inicio del fin del actual gobierno y las perspectivas de una derrota electoral el año próximo.

Ni la reestructuración ministerial, ni el manto de olvido sobre los ilícitos han tenido en cuenta a la sociedad. ¿Le responderá ésta a Chacho Alvarez? A ella se dirige con su gesto: voy al llano a pelear por la gente, afirmó.

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