"Falta mucho de elaboración teórica para construir un modelo alternativo"
¿Cuál es la conclusión fundamental que sacó de la reciente reunión del Foro de San Pablo?
Es la impresión de potencia, de fuerza que tiene la nueva realidad de América Latina, donde en el correr de pocos años ha cambiado la correlación de fuerzas y hay una variedad muy grande de gobiernos progresistas y de izquierda. Esto hace pensar en la posibilidad de concretar la integración de América Latina y lograr el avance de formas más justas de la sociedad.
Es una variedad política muy grande, con diferentes expresiones de formas, tradiciones, historias y modalidades, que requieren de un juego inteligente muy grande para articular posiciones, para llegar a avances concretos sustanciales.
En la declaración final hay una preocupación de los participantes del Foro, porque estos gobiernos progresistas pueden llegar a tener éxito por «un breve lapso tras el cual se recicle la denominación neoliberal». En otro pasaje se afirma que «estamos en la hora de sentar las bases para la derrota integral del neoliberalismo patriarcal y avanzar en la construcción de la alternativa al sistema imperante». ¿Existe esa posibilidad de avanzar, pero a la vez el peligro de que el neoliberalismo se recicle?
El hecho de que exista un gobierno progresista no implica, automáticamente, que se avance en la integración. Esto requiere un juego muy grande de articulación política. Decimos que están las condiciones dadas, pero hay un trecho largo para que se concreten las aspiraciones de los pueblos.
Todos sabemos que siempre es posible defraudar los sueños dentro de la democracia, donde hay alternancia de partidos en el gobierno. Si un gobierno no cumple las expectativas es legítimo que sea suplantado por otro.
¿Existe la percepción de que no se está avanzando a buen ritmo?
No, la percepción que hay es que una cosa son los sueños, las ideologías y las expectativas, y otras son las realidades de gobernar. Esa percepción me parece bastante madura y a la vez arraigada en mucha gente. Una cosa es lo que se aspira y otra lo que se puede lograr. En ese sentido los tiempos están acompasados por la realidad de cada país. Quizá los tiempos no son los que uno idealmente hubiera deseado.
¿Hay obstáculos globales que impiden un mayor avance en la derrota del neoliberalismo?
Creo que falta mucho de elaboración teórica para construir un modelo alternativo. Esto sigue siendo un déficit en la izquierda. Nos falta mucho para concretar un debate ideológico sustantivo sobre caminos, vías y modelos ideales. Entre ese modelo ideal y la realidad concreta a resolver media una cantidad de cosas.
Una de esas dificultades es el problema importante que tenemos con Argentina por las papeleras. Eso demuestra que hay una distancia entre la ideología, la aspiración y los buenos propósitos, con las realidades concretas.
¿En el proceso de integración están más cerca los gobiernos progresistas o están más cerca las fuerzas que componen el Foro de San Pablo?
Son dos niveles diferentes. Las fuerzas progresistas del Foro están más cerca del nivel declarativo y los gobiernos han tenido que concretar los programas. Una cosa es lo declarativo y otra cosa es la concreción.
¿Hay fuerzas políticas que quieren marcarle el rumbo a las otras? Los tres fuertes, Cuba, Venezuela y Brasil, ¿intentaron hegemonizar los debates y las resoluciones?
En una primera instancia, previa a la reunión, se tuvo la impresión de que iba a haber un predominio de Venezuela, del propio gobierno de Hugo Chávez. Eso no se concretó, no fue así. Lo cual fue bueno, ¿verdad? Logramos una declaración y un equilibrio bastante notables, tanto en todos los documentos como en el desarrollo del evento. Tampoco esa posibilidad de hegemonización se planteó por parte de Brasil, ni de Cuba. En el caso de la dirección cubana no se puede decir otra cosa que no sea que actuó con la ecuanimidad con la que siempre actúa en este tipo de eventos. Los equilibrios caracterizaron a la reunión.
En la declaración hay dos o tres veces referencias al imperialismo pero el antiimperialismo no aparece muy acentuado, si lo comparamos con otras reuniones del Foro de San Pablo. ¿Hay un cambio?
Las referencias al imperialismo están presentes siempre en la izquierda, porque el fenómeno del imperialismo no se puede negar. Es un hecho de la realidad mundial en estos días. En la era del capitalismo de la globalización, adquiere a veces otras expresiones aunque también mantiene las tradicionales, como la violencia armada. La condena al imperialismo tiene el lugar que tiene que tener en las declaraciones del Foro.
¿Otra novedad fue la reafirmación de la vía electoral para llegar al gobierno y realizar los cambios?
La experiencia histórica de los últimos tres lustros muestra que la vía electoral es la adecuada para lograr el avance político de las fuerzas de izquierda. Por otro lado hay una conciencia democrática cada vez más arraigada, que hace que todos consideremos un valor fundamental el respeto a la voluntad de la gente expresada en un acto electoral, tanto para colocarnos en el gobierno como para sacarnos si no cumplimos con sus expectativas. En la declaración final tuvo un peso muy importante la delegación uruguaya, en el momento de su redacción.
¿El Frente Amplio puede contribuir en América Latina con el buen manejo de la unidad y la diversidad?
El FA es una fuerza muy respetada, muy valorada. Todos nos conocen, todos nos respetan por la experiencia de unidad de 35 años. El hecho de que tengamos una fuerza política que expresa al mismo tiempo la doble identidad, la identidad del conjunto del Frente y la identidad de cada sector, hace que se nos valore mucho. Por eso estamos en condiciones ideales de ser una fuerza articuladora a nivel de las izquierdas de América Latina, para lograr esa pluralidad y diversidad que tiene la izquierda contemporánea. Tenemos una izquierda con rostros muy diversos que a veces es difícil de articular.
La participación de nuestras Fuerzas Armadas en Haití fue muy polémica, incluso en la izquierda. En la declaración final se dice: «En Haití el imperialismo norteamericano y la derecha local no pudieron consumar el fraude para evitar la elección del presidente René Preval». ¿Estamos ante una definición de la izquierda latinoamericana muy fuerte?
Sí, claro. La elección de Preval la hemos valorado muy positivamente. Todo aquel debate en torno a la presencia de las fuerzas uruguayas en el marco de las fuerzas de paz, mostró que fue un paso adecuado el que dio el gobierno uruguayo. A Preval, por presidir un Estado muy frágil, habrá que apoyarlos de muchas maneras.
– ¿El Foro de San Pablo ubica a Preval dentro del campo progresista?
– Sí, sí, sí. Preval es del campo progresista. *
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