ENTREVISTA: DOCTOR LEONARDO COSTA (CONSULTOR DEL BID PARA LA REFORMA TRIBUTARIA)

"La reforma tributaria tiene un parentesco con la de Reagan"

–¿Estamos ante un nuevo sistema tributario sustancialmente distinto al actual o sólo ante algunos retoques?

–Tiene aspectos que son de retoques, todo lo que tiene que ver con la tributación al consumo. Se baja de un punto la tasa básica del IVA y se bajan en la tasa mínima. Y se le agregan los bienes que está gravados con Cofis, se está sacando un tres por ciento. Sobre un bien que tributa Cofis, hoy paga17 y va a pasar a 10. Si pagaba 26 y medio va a pasar a 22.

–Quiero un panorama sobre la reforma global…

–En el impuesto a la renta se producen los cambios más sustanciales, que se manifiestan especialmente en lo que tiene que ver con las categorías de imposición a la renta al trabajo, dependientes o no, como en las rentas de capital, tenencia de inmuebles, alquileres y otros. Esto es un cambio sustancial respecto a lo que han sido los últimos 30 años en el Uruguay, en donde no había una imposición a la renta, aunque sí hay hoy un impuesto a los ingresos proporcional a lo que ganan los asalariados. Este es el cambio más grande que hay.

Después hay otros cambios que son importantes y no existían, que tienen que ver con la tributación internacional. Hay un tema que a la gente común no la afecta, pero afecta a la inserción internacional del Uruguay, que es la eliminación de las Sociedades Financieras de Inversiones (Safi).

 

–¿Qué significado tiene eso para la economía uruguaya y para los modelos productivos que se proponen?

–Creo que se van a plantear transferencias de recursos de un sector a otro. La reforma, en lo que tiene que ver con las rentas de capital y las rentas del trabajo, va a provocar que haya ganadores y perdedores, que van a estar dados por la diferencia que tenían previa a la reforma, especialmente en los sectores asalariados.

En lo que tiene que tiene que ver con la producción, creo que la reforma tiene una ventaja importante que es la reducción de los aportes patronales al comercio y los servicios, que son los que más toman más mano de obra. Como contrapartida, tiene un incremento patronal en sectores que hoy no tienen, como la industria y el agro.

Otro tema relevante es que hoy falta definir la reglamentación y establecer en el sector agropecuario en qué momento va a empezar a impactarlo. La ley estableció que el Poder Ejecutivo lo va a establecer.

 

–¿Era necesaria esta reforma?

–Uruguay necesitaba una reforma tributaria, que se ha ido planteando desde 2000 y pico en adelante. La más importante la hizo Végh Villegas, después hubo una en 1996 que modificó algunos aspectos menores, porque no fue un cambio sustancial.

Está claro que era razonable discutir sobre la cantidad de impuestos actuales, porque esa cantidad hace que lo paguen determinados sectores que terminan generando un costo de administración muy grande, muy, muy grande.

Hay que saber que todo el mundo está en un proceso de discusión tributaria. Estados Unidos y Paraguay acaban de hacerlo. En España comienza a regir una nueva reforma tributaria. Los modelos tributarios, por los flujos de capital que se están moviendo, requieren reformas. De alguna manera Uruguay se había quedado bastante retrasado. Uruguay necesitaba una discusión tributaria.

–¿Cuál es la mayor virtud de esta reforma?

–Que es pragmática en lo que tiene que ver con la imposición a bajar las rentas empresariales. Es pragmática en lo que tiene que ver con las rentas de capital, porque asume que el capital es movible y que si yo lo gravo mucho se me va a ir. Esta es una de las ventajas que tiene.

Cualquier reforma uno no la puede mirar ajena a la administración, porque la administración tributaria y la reforma van de conjunto. La administración tributaria recién se empezó a tributar desde 2000 a la fecha. Va a llevar muchos años a tener una administración tributaria muy profesionalizada, a pesar de que ha mejorado muchísimo. La DGI de hoy no es la misma de hace dos años, es mucho mejor. Querer un impuesto absolutamente justo y con todos los puntos de equilibro que queremos, es imposible en la actual situación.

 

–¿Cuáles son los peores aspectos de esta reforma tributaria?

–Creo que se termina gravando intereses bancarios, en algo que la tendencias mundial es no gravarlos.

 

–¿A quién afecta eso?

–A muy poca gente.

 

–¿Afecta al país?

–No, no lo creo. Es una mala señal, nada más. Lo otro es que se pudieron manejar de otra manera los números, lo que podría provocar una mayor atracción de inversiones. Hoy Uruguay canaliza todas sus inversiones en donde no hay impuestos, como Botnia, Ence y otros. Creo que aquí faltó más agresividad, pero respeto los números.

 

–¿Cuándo se puede empezar a decir que un sistema tributario que se comienza a aplicar cumplió con sus objetivos?

–No hay duda de que hay que esperar un tiempo, hay que ver la eficiencia que tiene la administración para aplicar la reforma y para recaudar, especialmente hay que ver qué pasa con los sectores independientes, las unipersonales, los profesionales. También hay que ver cómo se va moviendo la recaudación a partir de la aplicación del tributo, hay que esperar dos ejercicios para saber cómo la gente aprende a liquidar sus impuestos. Habrá que hacer un gran esfuerzo para educar al contribuyente.

 

–¿En el primer año el gobierno va a tener que ser generoso, flexible?

–Va a requerir del parte del Estado una gran explicación, porque la gente se va a enterar de un día para el otro en qué escala se encuentra y cuáles son las retenciones. No sé si alcanzan seis meses para educar. La falta de tiempo puede ser una de las grandes debilidades que puede llegar a tener la reforma. También habrá que ver qué capacidad tiene la gente para escapar al impuesto. Y eso va de la mano de ver qué capacidad tiene el Estado para que eso no pase.

 

–¿Los factores sicológicos en la economía son importantes?

–Sin lugar a dudas.

 

–¿Cómo imagina el cuadro sicológico y cultural a partir del día que se aplique la reforma?

–Va a haber una sacudida grande en algunos sectores, en los primeros meses. Eso va a impactar y va a llevar a la gente a rediseñar su canasta, en la medida de sus posibilidades. Va a haber gente que no va a tener chance y va a tener que recortar gastos. Pero eso va a tener que ver con la canasta de esa persona, porque no es lo mismo una persona que gana 40 mil pesos, que un matrimonio en que cada uno gana 17 mil pesos.

 

–¿Quién pierde?

–Pierde el que gana 40 mil.

–¿Quiénes son los que van a pagar menos que hoy?

–Del punto de vista del IRPF, los que ganan menos de 17 mil con ningún hijo van a pagar igual que lo pagan hoy. Una persona que gana 10 mil pesos va a pagar menos que lo que paga hoy.

 

–El gobierno dice que el 75% de los contribuyentes va a pagar menos ¿es así?

–De acuerdo con los números de aportación al BPS ese porcentaje es bastante razonable.

 

–Ahora esta reforma obliga a declarar más…

–Sí, porque hay controles cruzados.

 

–Un ejemplo. Si el patrón no paga el aguinaldo o el salario vacacional, cuando el trabajador vaya a declarar sobre sus ingresos dirá que no se lo pagaron. ¿Esto favorece a los asalariados?

–Sí, sin lugar a ningún tipo de dudas. Y la vez el patrón no lo va a poder deducir.

 

–¿Es más transparente?

–Sí.

 


-Vuelvo a quién paga más y a quién paga menos. Un ejemplo…

–Va a pagar más todo aquel asalariado que esté por encima de los 20 mil pesos y creciendo, va a pagar más. Van a pagar menos los que están por debajo de los 20 mil pesos. Ahora un asalariado que tiene una vivienda y que además paga alquiler, obviamente que va a tener un doble impacto.

 

–¿Quién paga el impuesto a los alquileres?

–Va a depender de la negociación y de la oferta y demanda. Las cámaras inmobiliarias dicen que como no hay una oferta de inmuebles suficiente, el que alquila paga.

 

–¿Cómo salen los jubilados con esta reforma?

–A los jubilados con menores ingresos la reforma no los va a afectar. Quien reciba 11.120 pesos por jubilación nominal o menos, no va a sufrir ningún cambio. Sigue igual. A partir de ahí va aumentar su tributación. Esto sí va a afectar a los jubilados de otras cajas: bancaria, militares, profesionales, notariales.

 

–La intención de tener una política impositiva más equitativa ¿se cumple con esta reforma?

–En algunos aspectos se cumple y en otros no. Es que la equidad hay que mirarla en su conjunto y no hay que mirarla sólo en cuanto al ingreso, también hay que mirarla en relación al gasto.

Yo le puedo sacar mucho por el impuesto a la renta a los asalariados, pero tienen una Universidad gratuita. Es que el concepto de equidad es muy complejo. Hay teorías que dicen que más que hacer justicia por el tributo hay que hacerlo por el gasto. No hay en el mundo un impuesto que sea 100% justo. La lógica mundial indica que hay que ensanchar la base y bajar la tasa, para establecer un sistema más justo. Hoy, con esta reforma, se incorporan los profesionales.

 

–¿Esta reforma del gobierno tiene puntos de contacto con otras reformas de otros países?

El impuesto a la renta nace, básicamente, en Estados Unidos. La historia en ese país es de tasas muy altas, con grandes deducciones. Luego tiene modificaciones: la reforma más relevante que tiene Estados Unidos es la de Ronald Reagan de 1986, que bajó las alícuotas lo más posible, con muy pocas deducciones.

 

–¿En el mundo la mejor reforma tributaria fue la de Reagan?

–Sí, sí, sin lugar a dudas.

 

–¿La reforma uruguaya tiene un parentesco con la de Reagan?

–Tiene un parentesco. El otro parentesco es con los impuestos nórdicos, que de alguna manera siguen la reforma norteamericana, que son impuestos duales. Eso pasa en Noruega, en Suecia, en Dinamarca, también en España.

Esto ocurre porque nos dimos cuenta de que el dinero se va, que es móvil, que hay capitales fácilmente transferibles de un lado a otro. La reforma es muy pragmática como la de Reagan, como la de los modelos duales que se basan en modelos no socialistas.

Hoy en el mundo el tema tributario se ha desideologizado, lo que importa es ver cómo se tienen ingresos para que funcione el Estado, porque si el Estado no funciona aparecen los problemas. La reforma que hoy propone Rodríguez Zapatero en España no es muy diferente a la del Partido Popular.

Su reforma tiende a la simplificación, porque no hay cosa más inequitativa que un impuesto que no se pueda recaudar. La simplificación está presente en la reforma del actual gobierno uruguayo. La tendencia es simplificar, simplificar y simplificar. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje