Ubicaron a uruguayo en España
En la noche del miércoles los padres de Pablo Tacain pudieron finalmente comunicarse con su hijo, quien podía haber sufrido el atentado del pasado sábado en el aeropuerto de Barajas, en Madrid.
Pablo Tacain Villamayor vive en España desde hace diez meses y había decidido sorprender a su familia y viajar a Paysandú para pasar fin de año con ella. El problema fue que al llegar al aeropuerto de Barajas en Madrid, hacía una hora que había explotado la furgoneta-bomba colocada por el grupo terrorista ETA y debido al caos generado no pudo tomar el vuelo a Montevideo. Estuvo 12 horas retenido en el aeropuerto, esperando a que la situación se calmara y que la aerolínea lo reubicara en otro vuelo, hasta que finalmente volvió a Pontevedra a pasar fin de año con unos amigos.
A todo esto, en Paysandú Ana María Villamayor, su madre, esperaba junto con la familia el llamado de fin de año desde España, sin saber lo que le había pasado a Pablo. Ana María Villamayor dijo a LA REPUBLICA que Pablo es un chico muy especial y afectuoso, por lo cual le sorprendía que no llamara. Pero Pablo se había olvidado del celular y no pudo llamar a su casa. Si bien la familia no sabía que vendría, sus amigos, que sí sabían, habían llamado a su casa en Paysandú para saber cómo había llegado y fue entonces que comenzó la preocupación de la familia.
El martes Ana María llamó a los amigos de Pablo que se encontraban en España con él para preguntarles si sabían algo, y «fueron ellos quienes más se movieron para localizarlo». «Yo tenía miedo de que estuviera desaparecido y que nadie supiera», dijo la madre, que realizó la denuncia el mismo martes a las autoridades. Ana María también contó a LA REPUBLICA que el embajador de Uruguay en España se comunicó telefónicamente con ella, al igual que el canciller Reinaldo Gargano, para asegurarle que se estaban realizando todas las gestiones para ubicar a su hijo Pablo.
Finalmente, el mismo martes a la noche Pablo se comunicó con su familia y le contó todo lo que había pasado. Comentó que todavía estaba shockeado por el atentado, pues en estas latitudes no estamos acostumbrados a ese tipo de situaciones. Espera viajar el 7 u 8 de enero hacia Uruguay.
El mismo Pablo aceptó: «También la responsabilidad fue mía. Nos fuimos a Madrid y después a Pontevedra y sólo llamé una vez a casa y nadie me atendió.
No llamé más porque pensé que ya los iba a ver el lunes, y al final no pude viajar.» Desde España dijo: «Estoy bien, y nunca estuvo en peligro mi vida. Simplemente me acerqué al lugar de curioso que soy.»
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