ENTREVISTA: EDUARDO BONOMI (MINISTRO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL)

"Las reelecciones no las digitan los gobiernos ni las fuerzas políticas, las decide la gente"

-¿Qué balance hace del año que se fue?

-A pesar de que se ha manejado como un año en el cual aumentó la conflictividad, creo que fue bueno porque el pico de conflictividad fue de sólo dos meses, cuando estaban terminando los Consejos de Salarios.

Al finalizar los mismos vemos que el resultado fue bueno porque se mejoró la calidad de los acuerdos y por tanto entiendo que tenemos una buena perspectiva porque este año también se superó, en comparación con el año pasado, la cantidad de acuerdos por consenso.

A nivel general hay que destacar que el 2005 lo terminamos con un aumento del salario real promedio de 5% y este año lo estamos terminando con una recuperación salarial de un 9,3%. Es decir que vamos a cumplir mucho antes de lo que habíamos anunciado la meta de recuperar el 20% del salario que se perdió en el quinquenio pasado.

También fuimos más rápidos de lo que habíamos prometido, en cuanto a bajar las cifras de desempleo a un dígito en un plazo de cinco años. Eso ya lo logramos en octubre, porque las cifras que se divulgaron la semana pasada (9,7% de desempleo) son de ese mes.

Yo espero que el año que viene siga bajando el desempleo y alcancemos niveles históricos. Por eso creo que hay que destacar que el gobierno se manejó por arriba de las promesas preelectorales.

 

-¿Qué expectativas tiene en cuanto a los resultados que pueda arrojar el Compromiso Nacional?

-El Compromiso Nacional es uno de los aspectos a los cuales hay que apuntar porque en la última reunión de gabinete se estableció claramente que el desarrollo del Uruguay Productivo pasa a ser la prioridad estratégica del 2007 al 2010 y que junto con esto hay que discutir un modelo de país que trascienda el período de gobierno y llegue hasta el 2025.

Esas grandes punterías son las que permiten atender situaciones concretas que están más cerca, pero no se puede atender esas situaciones si no se va a una perspectiva más lejana, si no se incorpora todo esto en un proyecto de modelo de desarrollo de país que trascienda al gobierno, incluyendo a otras fuerzas políticas, no sólo la que hoy está en el gobierno.

En ese modelo de país también hay que incluir a los actores sociales, a los titulares de la producción nacional, productores rurales, artesanos y artistas, quienes tienen que estar comprometidos con la discusión de ese nuevo proyecto de Uruguay. Por eso es que en la última reunión se incorporaron nuevos ministerios al Compromiso Nacional.

Yo entiendo que las buenas perspectivas para el año que viene no son sólo económicas, pero se darán si los diferentes actores sociales ayudan a construir un modelo que las trascienda y las haga duraderas. Ese es el gran objetivo del 2007 y el Ministerio de Trabajo tiene un papel a jugar ahí, como todas las demás secretarías de Estado, aunque el suyo es el de la articulación, sin dudas algo muy importante.

 

-En este marco, ¿es posible avanzar en un nuevo modelo de negociación colectiva que no implique solamente lo salarial?

-Yo le doy mucha importancia a la comisión que se plantea elaborar un proyecto de ley sobre un sistema nacional de negociación. Hasta hace poco tiempo no hablábamos de eso, sino de una ley de negociación colectiva. Yo creo que lo que realmente se necesita es un sistema nacional de negociación que combine la fijación del Salario Mínimo Nacional en consulta con las partes, el Consejo de Salarios, donde se fija el salario mínimo por categoría en cada rama de actividad, y un tercer piso que establezca la negociación por empresa, con la ley de negociación colectiva como marco.

Entiendo que ese sistema nacional de negociación deberá articular esos tres aspectos e institucionalizar un ámbito donde se pueda atender la prevención de conflictos.

La negociación por empresa dará un mayor dinamismo a los acuerdos y dará mayores posibilidades como, por ejemplo, la de aumentar el salario por productividad, por planes de producción o por resultado de cada sector.

Si alcanzamos ese sistema, significará un salto hacia adelante en lo que refiere a negociación colectiva.

-¿Está conforme con la relación que tiene con el PIT-CNT y con las cámaras empresariales?

-Todo relacionamiento del gobierno con actores sociales, ya sea con el PIT-CNT o con las cámaras empresariales, siempre es mejorable. Uno no puede conformarse con lo que tiene y pienso que hay que profundizar las relaciones que hoy tenemos con el PIT-CNT y con los sectores empleadores.

También entre la central obrera y los empresarios se deben profundizar las relaciones, pero creo que vamos hacia eso. Pienso que vamos a tener un año más propicio a ese objetivo.

 

-El PIT-CNT dice que a partir de la vuelta de los Consejos de Salarios la organización ganó un mayor protagonismo. ¿Cómo ve usted ese cambio de rol de la central sindical?

-Yo creo que el conjunto de los trabajadores ha tenido un protagonismo mayor, pero también creo que hay sindicatos que todavía no han tenido un desarrollo fuerte como para llevar una negociación solos. Por eso lo hacen en el marco del PIT-CNT y la central adquiere, junto con el conjunto de los trabajadores, un protagonismo mayor.

 

-¿Cuál es su visión sobre la forma en que se desarrolló el conflicto lácteo?

-El del sector lácteo fue un conflicto muy mal llevado, es un conflicto que no querría como modelo de relaciones laborales porque fue muy corporativo.

Yo creo que lo que el PIT-CNT podría haber aportado al desarrollo del diferendo era quitarle el elemento corporativo y llevarlo a un plano mayor de generalidad.

Cuando digo muy corporativo, lo digo por ambas partes.

Creo que la mejor propuesta para solucionar el conflicto fue la que hizo el Ministerio de Trabajo el día que se terminó el Consejo de Salarios en donde los empresarios la habían aceptado y los trabajadores no.

Nosotros propusimos un 8% de recuperación en dos años, más una partida de dinero de 3 mil pesos, y los trabajadores no aceptaron y luego dijeron que sí a un convenio por 30 meses que tendrá una recuperación de 8,5% más una partida fija de 5.400 pesos.

Entonces, después de tres meses de conflicto esa diferencia de 2.400 pesos se perdió en horas extra no realizadas y en paros descontados. Por lo tanto, para mí el resultado no fue bueno para los trabajadores.

Por el lado de los empresarios tampoco fue bueno, porque en aquel momento los trabajadores pedían 4.500 pesos de partida fija, en vez de 3.000, y ellos lo rechazaron.

O sea que todos perdieron porque los empresarios perdieron millones de dólares con el conflicto. El gobierno medió siempre para la solución, pero, repito, intereses corporativos de ambas partes impidieron que el acuerdo llegara antes.

 

-El manejo de la deuda externa que ha hecho este gobierno ¿beneficiará el desarrollo de políticas sectoriales que promuevan el empleo?

-Yo creo que la política de deuda tiene tres o cuatro aspectos: el primero es tirar la pelota para adelante, otro es cambiar deuda condicionada por deuda soberana y por último es posible cambiar deuda de intereses altos por deuda de intereses bajos.

Estas tres cosas permiten manejar el superávit de otra manera y también atraer mayor inversión extranjera por la seriedad del manejo de nuestro endeudamiento.

Por tanto, yo creo que el actual manejo de la deuda va a permitir que haya posibilidades de desarrollo productivo con creación de trabajo nacional más importante en el futuro.

 

-El ministro Danilo Astori hizo anuncios auspiciosos sobre el futuro de la economía del país. Dijo que se van a crear 30 mil nuevos puestos de trabajo y que habrá un aumento del salario real de 6%, entre otros. ¿Cómo se explica ese panorama cua
ndo estudios del BPS sostienen que este año hubo un 28% más de personas usufructuando el beneficio del seguro de paro?

-Se explica porque los porcentajes muchas veces son enormemente engañosos. El año pasado nosotros disminuimos enormemente la cantidad de gente que estaba usufructuando el seguro de desempleo; entonces un aumento del 28%, sobre una cifra realmente muy baja en referencia a años anteriores, no significa mucho.

Hablando de porcentajes, también quiero destacar que a veces la prensa pone como ejemplos de conflictos los casos de Impresos Vanni y de Dancotex, y los mismos son cierres de empresas, no conflictos.

 

-Algún empresario dijo que usted financiaba las ocupaciones al extender el beneficio del seguro de desempleo a determinados trabajadores.

-Eso no es así. Nosotros hemos extendido el seguro de desempleo al máximo, que es un año y medio, cuando existe la perspectiva de mantener el puesto de trabajo.

Por tanto, como estamos en un proyecto de recuperación de empresas, cuando hay trabajadores que van al seguro nosotros extendemos ese beneficio y lo acompañamos con acciones que apunten a recuperar la empresa o el trabajo.

-¿Cómo cree usted que va a impactar la reforma tributaria en aquellos sectores que hoy no pagan impuestos? Uno de los casos puede ser el textil.

-El crecimiento de la industria manufacturera fue del 12%, pero dentro de ella hay algún sector como el textil que ha sido golpeado y la baja en la competitividad no se debe ni a políticas laborales ni a reformas tributarias, sino a otras cosas. Por tanto, yo no creo que el eventual pago de tributos sea determinante, sino que evidentemente a los sectores no rentables les va a afectar, pero lo que está claro es que esas empresas ya hoy no son rentables, ¿me explico?

O se toman medidas sectoriales para atender la competitividad de esos sectores o se entiende que los mismos no tienen razón de existir porque no son rentables. Esa es una valoración política que se tiene que hacer, pero lo que no se puede hacer es plantear: ‘no vayamos a la reforma tributaria porque algunos sectores no son rentables’.

 

-El presidente Tabaré Vázquez pidió cinco iniciativas por área para el 1º de febrero. ¿Qué ideas aportará el Ministerio de Trabajo?

-Yo creo que las políticas sectoriales son muy importantes. Hay algunos que dicen que para que haya empleo tiene que haber políticas macroeconómicas exitosas y hay otros que dicen que tiene que haber buenas políticas activas de empleo, de capacitación y formación profesional. Yo creo que ambos planteos son ciertos y, es más, no son opuestos sino complementarios.

Pero también se puede dar que se tengan excelentes políticas macroeconómicas y excelentes políticas activas de empleo y, a pesar de ello, algunos sectores entren en crisis cuyos problemas no se solucionan con el éxito de la macroeconomía ni con el éxito de las políticas activas…’y el sector textil es un ejemplo.

Si resolvemos que no hay que dejar caer al sector textil, podemos evitar la pérdida de 15 mil puestos de trabajo e incluso ganar 7 mil más. Esa es una decisión de conjunto que hay que tomar y creo que un buen ámbito en el cual discutir estas cosas es el Compromiso Nacional.

Si se valora que hay que poner énfasis en ese sector, habrá que elaborar propuestas que sean consideradas.

Lo que va a hacer el gobierno es seleccionar cinco iniciativas. Por tanto, si los actores sociales ayudan poniendo pienso y determinando qué sectores son importantes, surgirá una complementación entre las iniciativas de los actores sociales y las del gobierno, y eso es lo que el Ministerio de Trabajo intentará aportar.

 

-¿Cuál es su lectura sobre el resultado de las elecciones internas del FA?

-Lo primero es que hubo un importante respaldo a la fuerza política, porque cuando 220 mil personas votan en una elección interna, sin crisis como la que hubo en el 2002, indican que si se mantiene esa relación vamos a ganar las próximas elecciones por un margen mucho mayor que el que obtuvimos en 2005.

La segunda conclusión es que el Espacio 609 mantuvo su crecimiento y eso está relacionado al hecho de que hace años que se viene planteando la necesidad de ser funcional al crecimiento de la fuerza política y a no plantear la elección interna como una instancia para enfrentarse a los demás sectores.

La amplitud, de alguna manera, paga mucho más que el sectarismo.

-¿Usted piensa que el MPP es el motor de crecimiento del FA?

-Es uno de los factores, pero hay varios.

Pienso que el principal de ellos es el buen funcionamiento del gobierno.

El FA va a seguir creciendo con una política de amplitud y no cerrando puertas. Hay que abrir la cancha y entablar un debate sobre lo que es la construcción del futuro nacional y esa actitud es la que le va a permitir al FA seguir creciendo.

 

-¿La diferencia que obtuvo el MPP en las internas no le da derecho a pensar que el próximo candidato presidencial debe ser de ese sector de la izquierda?

-Yo podría decir lo que fácilmente se dice: no es momento de discutir acerca de candidatos.

Pero lo que voy a decir es otra cosa: para discutir de candidatos antes hay que discutir de proyectos y, cuando llegue ese momento, sobre la base del proyecto surgirá la discusión sobre las candidaturas.

Por otra parte, pienso que tuvimos un buen 2006, vamos a tener un mejor 2007 y cuando un gobierno anda bien y cuando crece el país en todos sus índices -de aportación, de distribución, de salarios, de la producción, del comercio- se genera una expectativa y eso muchas veces lleva a que se plantee: ¿Para qué cambiar lo que anduvo tan bien? Entonces ahí se dará una primera discusión, la que quizá tenga lugar en 2008.

 

-¿Es partidario de la reelección del presidente Tabaré Vázquez?

-Las reelecciones no las digitan los gobiernos ni las fuerzas políticas; las decide la gente, y si en determinado momento el pueblo se pregunta ‘¿Para qué vamos a cambiar?’ ahí es cuando se va a producir una primera aproximación a la discusión de la reelección.

Si la gente empieza a solicitar eso…

 

-En el fútbol se dice: «Equipo que gana no se toca». ¿Acá se podría dar lo mismo?

-Es verdad, en el fútbol se habla de eso y en la política, por lo menos, se toca poco (el equipo). *

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