Jorge Brovetto, Guillermo Chifflet, Pablo Anzalone y Luis Puig destacaron las cualidades del dirigente del PVP

Emotiva despedida a Hugo Cores, quien fue definido como "compañero del alma"

Figuras de primera línea del gobierno, ministros, legisladores y dirigentes frenteamplistas, así como sindicalistas y militantes de izquierda, se dieron cita desde las primeras horas de la mañana frente a la sede del FA, con el objetivo de brindar el último homenaje al dirigente fallecido.

Allí se pudo ver a los ministros José Mujica, José Díaz, Mariano Arana; a los subsecretarios José Bayardi, Jorge Bruni, Miguel Fernández Galeano; al intendente municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich; al rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena; y al histórico dirigente frenteamplista, general Víctor Licandro.

También se hicieron presentes los legisladores Lucía Topolanski, Eduardo Lorier, Alberto Couriel, Susana Dalmás y el ex senador frenteamplista Helios Sarthou. Entre los dirigentes y militantes del PVP se encontraban Carlos Coitiño, Milton Romani, Luis Puig y Raúl Olivera, entre otros. También hubo presencia de otras autoridades gubernamentales como León Lev, Héctor Florit y Ariel Ferrari.

 

«Se va su cuerpo, no sus ideas»

Poco después de la hora 9.00, el féretro, envuelto en una bandera del PVP, fue colocado en la acera de la sede central frenteamplista, donde tuvo lugar una parte oratoria a cargo del presidente de la colectividad y ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto; el ex diputado frenteamplista Guillermo Chifflet; y el dirigente del PVP Pablo Anzalone.

Brovetto dijo que, ante la enorme pérdida que significa la muerte de Cores, es natural que surja un «tropel de recuerdos y anécdotas» relacionados con la vida política del dirigente, de quien dijo que «jugó cartas fundamentales para el destino de nuestro pueblo».

«No tuve el privilegio de estar cerca de Hugo personalmente, pero sí de compartir sus objetivos. Ese privilegio que no he tenido, sin embargo, me da la posibilidad de poder evaluar a la distancia lo que Cores representó y seguirá representando, porque se va su cuerpo pero no sus ideas», afirmó Brovetto. El ministro destacó la coherencia de su actuación política, «desde su comienzo libertario, su solidaridad y el amor por la gente y por su pueblo, que nunca abandonó».

«Pude admirar en él ese desprendimiento personal en bien de lo colectivo, y cómo en momentos difíciles de la construcción de un pueblo jugó cartas en las que puso toda su brillantez, por ejemplo en la elaboración y presentación elocuente de sus ideas».

 

«Un héroe vivió entre nosotros»

Por su parte, el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, a quien Brovetto le encomendó especialmente que pronunciara unas palabras de despedida en nombre de toda la colectividad frenteamplista, dijo que desde todos los sectores de la izquierda siempre se valoró a Cores como un «compañero del alma».

El veterano dirigente explicó que prefirió leer un discurso, que escribió la noche anterior, para evitar que la emoción le nublara las ideas durante su alocución.

«En múltiples circunstancias de su militancia permanente, firme y generosa, nos trasmitió la lección de verticalidad y lealtad a los principios que, según el Ché, definen a un revolucionario», sostuvo Chifflet. Con la voz por momentos entrecortada por la emoción, agregó que «todos quienes lo conocimos, y todos quienes repasen hoy y en el futuro la fecunda trayectoria vital de Hugo Cores, tendrán presente a través de su militancia los riesgos que enfrentó, sus etapas de cárcel, de cómo pudo sobrevivir a un secuestro en Buenos Aires o a otro intento de secuestro que sicarios del régimen criminal que padeció Uruguay no pudieron concretar en Brasil».

«O cómo pudo superar el intento de asesinato que ya en la etapa de transición democrática hizo estallar su auto, en un atentado perfectamente preparado y cumplido por control remoto», recordó.

Chifflet destacó la actuación de Cores como sindicalista, militante político, legislador y como defensor de la causa de los derechos humanos. Sostuvo que «quienes analicen su capacidad de lucha contra viento y marea, en toda circunstancia, su firmeza aún en las horas más difíciles, y su fidelidad a los principios que asumió en la palabra, en el periodismo y en la acción, comprenderán y estarán de acuerdo en que un héroe vivió entre nosotros». Por su parte, el dirigente del PVP Pablo Anzalone, quien vivió casi 40 años de militancia junto a Cores, dijo que tuvo «una vida de lucha, en la que siempre puso su pellejo junto con sus convicciones, y asumió todos los riesgos como militante y como dirigente». También destacó la «denuncia incansable de las torturas y desapariciones» durante el gobierno de facto, llevando a todos los ámbitos nacionales e internacionales «lo que fue el horror de la dictadura cívico militar».

 

«Arriba los que luchan»

Aproximadamente a las 10.15, el cortejo fúnebre partió rumbo al Cementerio del Buceo, tomando por Ejido, Mercedes, Carlos Roxlo, Av. 18 de Julio, Bv. Artigas y Av. Rivera. Centenares de militantes con banderas y pancartas marcharon a pie acompañando a Cores hasta su última morada, mientras simpatizantes frenteamplistas y ciudadanos en general saludaban la caravana y arrojaban flores al paso del ataúd. En las puertas del cementerio, otra gran cantidad de ciudadanos aguardaba la llegada del cortejo, recibiéndolo con un cerrado y prolongado aplauso. El cuerpo ingresó a la necrópolis bajo los cánticos de «se escucha, se escucha, arriba los que luchan», coreado por los presentes. Junto a la última morada del dirigente fallecido, se desarrolló otro emotivo acto, que comenzó con las estrofas del Himno Nacional. El dirigente del PVP Luis Puig repasó la vida de Cores, a quien definió como un «entrañable compañero y un revolucionario cabal».

«Nuestra organización no tuvo la posibilidad de despedir a la mayoría de sus compañeros, porque nos los arrancó la dictadura», sostuvo Puig. «No pudimos despedir a Gerardo Gatti, a León Duarte, a Elena Quinteros, ni a Jorge, María Emilia, ni el ‘Plomito’, ni tantos otros compañeros». «La muerte de Hugo nos duele y nos golpea profundamente ­agregó- pero no nos ha de paralizar, sino que nos impulsará hasta el compromiso que el asumió ya a partir de la década del 50″. Puig evocó a Cores como dirigente estudiantil, sindical y político, poniendo especial énfasis en su «dimensión de revolucionario» y en su lucha en favor del esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Con lágrimas en los rostros de la mayoría de los presentes, el cuerpo fue depositado en su última morada, mientras se escuchaban las estrofas del himno de los trabajadores «La Internacional», cantado por los presentes con los puños en alto. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje