Signorelli rechazó las graves acusaciones que le hicieron desde Artigas
El ex intendente de Artigas informó que se ponía a disposición de la Comisión de Ética del Partido Colorado, de la Secretaría General del Foro Batllista y de la Presidencia de la Cámara a fin de que se investigara hasta las últimas consecuencias. Autorizó que se levantara el secreto bancario de sus cuentas, se diera a publicidad su declaración ante la Junta Anticorrupción y se le sometiera, si cupiese, a un detector de mentiras. Dijo que «todo responde a una confabulación» de quienes quieren perjudicarlo y a los que habrá de desenmascarar. Aseguró que esto ha causado un enorme daño a su mujer y a sus hijos. Concluyó con un pasaje del Evangelio según San Lucas, estableciendo una relación simbólica con su hijo menor, a quien se refirió como «el más afectado», que lleva, precisamente, el nombre de ese santo.
Concubinatos, vino y mutualistas
Alba Cocco (Unidad Encuestrista Salteña) explicó el significado de la presencia del prócer nacional al norte del río Negro: «No es posible conocer los intrincados elementos que gestaron la personalidad de Artigas si no hurgamos en la zona en que se llevó a cabo el accionar de su vida antes y durante la Revolución». Más tarde aludió a la convivencia de Artigas con charrúas y con gauchos, que mucho influyó en su personalidad. Y al pasar la mirada retrospectiva por esas tierras que tanto, a su juicio, explican al prócer, hizo una confesión conmovedora: «Habemos familias que somos descendientes de uniones concubinarias de Artigas con salteñas y entrerrianas». (¡Ay! ¿Un concubinato puede arreglar el lío de las papeleras?).
A esto siguieron exposiciones excesivas, como Moria Casán mirada de frente, y casi inexplicables salvo que la incontinencia verbal haya aquejado a los diputados como una bacteria anaeróbica y fue aprobado el proyecto de ley por el cual se declara de interés nacional al Turismo Enológico. Su texto fija cada segundo sábado de marzo como Día de la Vendimia, designa una comisión para organizar la Fiesta Nacional de la Vendimia y declara sede de su desfile inaugural a Las Piedras. Aunque hubo una compostura general, quedó la duda de si la palabra «vino» pudo haber exacerbado el entusiasmo oratorio que inundó la sala. No pudo ser comprobado. Habrá sido, nomás, una impresión inducida por un debate tambaleante.
Y si algo faltaba, en medio del palabrerío entró Beatriz Argimón (Correntada Wilsonista) con un vestido salmón de pollera en picos. Estuvo poco y describió a varios el robo callejero del que fue objeto, aunque no se dignó exhibir el tan mentado rasguño sufrido en una pierna.
Luis Alberto Lacalle Pou (Herrerismo) planteó una cuestión política. En diciembre de 2005 se aprobó la ley que sanciona la intermediación lucrativa en la captación de afiliados por mutualistas y recordó que el Partido Nacional la votó, pero sólo por la promesa del oficialismo de que la reglamentación resolvería aspectos poco claros de la norma. A un año, dijo con vibrante voz de contralto, «no hay reglamentación y todo sigue igual». Le contestó Luis José Gallo (Asamblea Uruguay) explicándole, con tono didáctico adornado de indulgencia, que el Poder Ejecutivo ha tenido intención de redactarla, pero «todos hemos estado inmersos en preparar leyes para hacer realidad la reforma de la salud», dijo, y agregó que entre esas leyes está contemplada la preocupación de Lacalle. Aunque el tema se extinguió, el hijo del Cuqui no quedó convencido y lo demostró moviendo papeles como si fueran sables.
Finalmente, y viendo que el reloj corría locamente supongo que sentía el repiquetear de los tapones de sus ídolos saliendo del vestuario, Enrique Pintado (Asamblea Uruguay), el tremendo, el intratable fanático de Peñarol, que jugaba a las 21 horas, se las ingenió para que el plenario resolviera en tiempo récord la Convención Interamericana contra el Terrorismo, la Convención sobre Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales y el Convenio de Cooperación Cultural y Científica con Rumania.
No me pregunten cómo hizo. Es Mandrake en amarillo y negro. Además, yo estaba saboreando entonces un cortado con el que me había distinguido el secretario de la Mesa, Marti Dalgalarrondo, exquisito caballero renacentista. Se agregó a otro anterior, para mí ya habitual, del presidente Ruben Martínez Huelmo. *
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