Para el ex legislador, los archivos sobre este caso "tienen que estar"

Hermida obstruyó indagación de crimen de Fontana, dijo Pereyra

Pereyra arribó a la sede judicial pasadas las 16.15, acompañado por su abogado, el doctor Javier Barrios Bove, quien elaboró el escrito que minutos más tarde fue presentado ante la jueza Merialdo.

«Después de 30 años hay varios presos, civiles, militares y policías, entonces ¿por qué el tiempo corre para acá y no para allá?», afirmó. Acerca del móvil que llevó al atentado, el líder del MNR aseveró: «Nosotros siempre supimos por qué, porque hacíamos acciones de resistencia dentro de lo que no era posible hacer. Indudablemente, esto fue obra de la dictadura, pero individualizar quiénes fueron las personas será parte de la investigación». Sobre la participación del comisario Hugo Campos Hermida, el ex senador dijo no estar en condiciones de afirmar que éste haya tenido vinculación directa en el hecho. Sin embargo, sostuvo que según testimonios que le fueron suministrados por funcionarios judiciales de la época, «Campos Hermida estaba al lado del juez (de aquel momento) indicándole las acciones que a su juicio había que hacer, y todas eran cortinas de humo, es decir, no iba hacia donde había que ir».

Consultado respecto a cuáles son esos indicios, Pereyra respondió: «No podemos anunciarlos antes de que tenga conocimiento de ellos la jueza, posteriomente, quizás, estemos en condiciones de comunicar alguno de esos elementos».

Para el ex legislador, los archivos sobre este caso «tienen que estar», y tendrían que ser encontrados en los ministerios de Defensa Nacional y del Interior, debido a la información que manejó el Consejo de Seguridad Nacional (Cosena). «Las actas tienen que estar, no sé dónde pero tienen que estar», remarcó.

 

Vino adulterado

En agosto de 1978, los dirigentes nacionalistas Mario Heber (padre del actual senador Luis Alberto Heber), Carlos Julio Pereyra y Luis Alberto Lacalle, recibieron cada uno una botella de vino blanco Riesling con una tarjeta que decía: «El jueves 31 al mediodía brindemos por la Patria en su nueva etapa». Esa nota aparecía firmada apenas por tres iniciales: «M.D.N».

Ni Pereyra ni Lacalle abrieron sus botellas. El 5 de setiembre de ese año, la esposa de Heber, Cecilia Fontana, abrió la que había recibido su marido. Bebió un pequeño trago.

Pero eso alcanzó para provocarle la muerte de forma casi instantánea, ya que el vino conteníaun insecticida de acción fulminante inmediata llamado Foxdrín.

El hecho provocó que las Fuerzas Conjuntas iniciaran una investigación, que nunca arrojó mayores resultados. Con el regreso a la democracia, se instauró una Comisión Investigadora en el Parlamento pero ésta tampoco arrojó resultados. Finalmente, el expediente fue archivado en etapa de presumario en 1988. *

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