"Pura basura del principio al fin"
«Durante el gobierno del Partido Nacional se llevó a cabo una obra social sin precedentes», sostienen los liderados por Luis Alberto Lacalle.
Consideran que «la misma tuvo uno de sus niveles más altos en el Ministerio de Salud Pública, repartición en que en materia de construcción de hospitales se superaron todas las marcas, construyéndose, entre otros, dos hospitales nuevos –el de Canelones y el de Las Piedras–, decenas de policlínicas, adjudicación de más de trescientas ambulancias en el interior y en Montevideo, y un equipamiento de material médico de última generación».
Recuerdan que «durante el último año de la administración nacionalista se comenzó a instalar todo tipo de equipos que mejoraban sustancialmente la atención de los pacientes de Salud Pública».
«La empresa española que efectuaba los trámites se llamaba Focoex. Este nombre, en virtud de la canallesca campaña que se llevara a cabo por parte de colorados y frentistas para desmerecer los logros del gobierno de Lacalle, ha pasado a ser famoso», expresan.
Aluden a «la oscura actuación del ministro de Salud Pública, doctor Solari, sucesor de ese gran señor que se llama Guillermo García Costa, en la citada cartera, y que apenas llegado a su cargo se encargó de la canallesca tarea de suministrar material e información al diputado Nicolini, para tratar de ensuciar y desmerecer la gestión anterior. La intermediaria de esta acción era Alicia Díaz, hoy titular de la Subdirección General del MSP».
Para el Herrerismo, «la tramoya era muy clara: Solari extraía documentación del MSP y la mandaba al diputado que hacía denuncias en el Parlamento. En síntesis pura basura de principio a fin». Sin embargo, «todo ello no obstaba a la buena calidad y eficiencia de los equipos. En su instalación se produjeron demoras, algunas de ellas voluntarias, tratando de que ningún mérito se pudiera adjudicar al gobierno saliente. No importaba privar a los enfermos de Salud Pública de mejores terapéuticas ni cuidados, el tema era que los odiados blancos no quedaran bien ante la opinión pública».
Sin embargo, «a doce años de distancia vuelve Focoex al primer plano. Resulta que un equipo de litotricia, es decir el aparato que deshace los cálculos en los riñones, recién ahora ha sido puesto en funcionamiento, durmió más de una década en los cajones en los que vino de España». Entretanto, «el Estado gastó U$S 3 millones en contratar esos tratamientos con particulares. ‘Juan Pueblo’ paga la impúdica inoperancia de los sucesivos ministros». *
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