Kirchner abrió la cumbre de Mercociudades; no hizo mención al conflicto con Uruguay
Néstor Kirchner inauguró en la suburbana Morón la XII Cumbre de la Red de Mercociudades, que reúne a intendentes de unas 200 ciudades de los países miembro y asociados de la región, y desde allí lanzó un fuerte apoyo a Hugo Chávez para las elecciones del domingo en Venezuela, justo cuando recibía de Luis D’Elía, ex subsecretario de Tierras y Hábitat, una fuerte crítica por un supuesto giro pro Washington (Ver Mundo).
Así, saludó la victoria de Rafael Correa en Ecuador y espera que «para la próxima reunión también estén presentes todos los intendentes y alcaldes de Ecuador, que seguramente se incorporará a los conceptos, visiones y a la construcción de un nuevo estado de cosas en toda la región y en toda América, que esto es lo importante».
El presidente además criticó a los organismos internacionales que «han consolidado la explotación» y sostuvo que «uno de ellos es el FMI». «Más que unir terminaron consolidando la explotación de nuestros pueblos y causaron un profundo daño con la complicidad de dirigentes locales», disparó sobre el Fondo Y, refiriéndose a EEUU indicó que debería entender «que cuando hable con esta región lo tendrá que hacer con el respeto que nos merecemos».
Lo de Chávez es doblemente sugestivo porque ocurre en un momento sensible de la relación con Venezuela. El vínculo quedó dañado luego de que trascendiera, lo que no quiere decir que haya sido así, que el embajador venezolano en Buenos Aires, Roger Capella, impulsó a D’Elía a respaldar expresamente a Irán luego de que la justicia argentina ordenara la captura de ex funcionarios de ese país por el atentado contra la AMIA.
En este contexto, defendió su política exterior y llamó a «no confundir populismo con visión popular». «La visión popular no tiene nada que ver con populismo ni con acciones demagógicas. Algunos utilizan la idea de populismo para desvirtuar los esfuerzos de la región», señaló.
«Mercociudades es la construcción colectiva de ideas que van a alimentar a los gobiernos provinciales y a los gobiernos nacionales, porque la retroalimentación es esencial y es fundamental. Después, dentro del amplio campo de la defensa de estas ideas nacionales, de la construcción de nuestras identidades, de la inclusión social, de la justa distribución del ingreso, de la construcción de países con industrias fuertes, la integración global que debemos tener entre nuestros países, que no compitan sino que se integren».
Y siguió: «Durante muchos años nos hicieron entrar en disputas anacrónicas de liderazgos entre países que tenemos que complementarnos y no competir, caímos en la absurda competencia, como dice el amigo Lula permanentemente, que nos castraba y hacía construir una derrota contra otra.
Nosotros queremos recuperar la visión de Bolívar, de San Martín, de Artigas, de O’Higgins, de muchísimos líderes más de todas las regiones que la componen, para que definitivamente la complementación sea la tarea que llevemos adelante». *
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