Federico Fasano: "Los Tabaré, por la inteligencia, contra la espectacularidad periodística que enmascara la miseria cultural"
«Los premios Tabaré de LA REPUBLICA desalientan los programas que exhiben una seudoespectacularidad periodística que enmascaran una real miseria cultural y una ideología retardataria del progreso humano», dijo anoche el director del diario plural al inaugurar la XVII edición de los premios a los mejores de la radio y la televisión de nuestro país.
Al iniciar su intervención, Fasano afirmó que los premios Tabaré de LA REPUBLICA, fundados en 1989, ya son un clásico de la comunicación uruguaya e integran el paisaje sociocultural del país, afianzando año a año su credibilidad basada en la decisión inapelable de un jurado independiente que analiza durante meses todos los programas de la radio y la televisión del año en curso.
Destacó la nueva integración del jurado que cambia año a año, así como el hecho de ser este el primer jurado que había decidido hacer públicos los criterios que había seguido para designar las ternas para finalmente premiar la excelencia cultural y profesional.
El periodista volvió a recordar a la audiencia los objetivos que dieron nacimiento a los premios Tabaré de LA REPUBLICA. «Premiamos la inteligencia, los valores del espíritu, la solidaridad social, el desarrollo cultural y humano, -afirmó el director del diario- agregando que «desalentamos los valores elitistas, consumistas, de obediencia irreflexiva, de participación condicionada, de instrucción excluyente, de conformismo, racismo, hedonismo y ostentación».
No premiamos puntualizó Fasano- a los programas que fabrican y venden hechos y sucesos como si fueran una pasta de dientes, y sobre todo desalentamos esa seudoespectacularidad periodística que enmascara una real miseria cultural y una ideología retardataria del progreso humano.
No despreciamos el rating, pero los Tabaré no son ni seducidos por ellos ni esclavos de esos meros indicadores de audiencia, que pueden o no coincidir con los valores que pregonamos, enfatizó el organizador de esta premiación.
Luego recordó que todos los años, al inaugurar los Tabaré, elegía un tema vinculado al mundo de la televisión y la radio, emparentado a la coyuntura nacional e internacional que esas modalidades de la comunicación estaban viviendo.
Este año –dijo– quiero referirme a mi convicción de que ya es imparable en Uruguay el arribo de la gran revolución tecnológica de la televisión digital y la radio digital.
Explicó que si bien hay alguna confrontación administrativa entre empresas de la televisión por abonados que incidió en la postergación de este proceso en Uruguay, ya la semilla de la digitalización fue sembrada en la televisión local y la de la radio está a punto de ser también sembrada.
En todo el mundo –dijo Fasano– se abre paso esta revolución tecnológica que le dará a la imagen televisiva una definición similar a la que ya posee desde hace tiempo la imagen cinematográfica. Además –añadió– permitirá la convergencia entre el aparato de televisión y las computadoras PC, convirtiendo al televisor en una real terminal multimedia, abriendo las puertas del hogar a la sociedad de la información.
«Estamos en el umbral del nacimiento del homo videns, en el umbral de un cambio civilizatorio de proporciones inimaginables, donde los ciudadanos, como afirmaba Sartori, están hoy más impactados por los medios audiovisuales de lo que estuvieron en toda la historia de la humanidad», recordó el periodista.
Y encima –aclaró Fasano– se nos promete que en cada canal radioeléctrico habrá una infinidad de programas, una multiplicidad de voces.
Hoy nuestra reflexión puntual en estos Tabaré, no es hacer de pájaro de mal agüero, ni aguafiestas de esta revolución tecnológica, pero sí advertir que no nos dejemos seducir por los cantos de sirena que hoy inundan nuestras conciencias –fundamentó el director de LA REPUBLICA–, ya que el peligro de que estos cambios signifiquen más de lo mismo no constituye una afirmación temeraria, porque ya sabemos que la variedad de mensajes no implica la variedad de contenidos y hoy la opulencia mass mediática, los oligopolios mediáticos se están apropiando nuevamente de esta revolución tecnológica para consolidar su dominio y sus valores excluyentes, irreflexivos, antiparticipativos y conformistas para domesticar a las sociedades por las que transitan a su antojo.
No nos confundamos y pasemos a creer que el santo y seña de Mc Bride «un solo mundo, voces múltiples» finalmente encarnó en la realidad; esta revolución tecnológica conducida por las grandes transnacionales de la comunicación no tiene otro objetivo que el de crear «un solo mundo, una sola voz», la de ellos, enfatizó el periodista.
«Tampoco nos confundamos y pasemos a creer que la revolución tecnológica le está abriendo la puerta a los utopistas tecnológicos del 68, derrotados que proclamaban la interactividad como la panacea ultrademocrática de la comunicación», declaró el representante del diario plural, quien luego explicó que «la palabra mágica de la interactividad que designaba en la década sesentista la ilusión de la fractura definitiva del poder massmediático, verticalista y monodireccional, sólo fue eso, una ilusión».
«Ahora sabemos la verdad, la interactividad no ha producido ninguna revolución como no sea en el ámbito de las costumbres íntimas, buscando paliar la miseria existencial de algunos seres humanos, que no son precisamente, las virtudes sociales que preveían los utopistas del 68″, abundó Fasano.
Profundizando su reflexión, el director del diario explicó que «esto es así porque se impuso en el mundo un minimalismo moral, vaciado de categorías éticas, minimalismo que surgió de los escombros de las grandes ideologías liberales, conservadoras y revolucionarias de los siglos 18, 19 y 20, minimalismo que despojó de sus ropajes intelectuales a las ideologías clásicas y las dejó prácticamente en tanga. «No estoy contra la tanga ni estética ni culturalmente, pero no encuentro otra forma de describir el nuevo ropaje de este poder que exhibe su desnudez intelectual, cultural y educacional, que impone un modelo de explosión audiovisual de personajes guapos y ricos, pero no felices, que nos enseñan que los tres pilares que sostienen al mundo son el dinero, el consumo y el sexo como torneo y no como placer humano», explicó el director de LA REPUBLICA.
Culminando su intervención, Fasano afirmó, que «sin embargo no todo está perdido, porque cuando los pueblos descubren los ardides de la dominación, es más difícil para ésta imponer sus condiciones». «La estrategia para transformar la revolución tecnológica digital en radio y televisión en una palanca del desarrollo humano es construir una paciente alianza entre sociedades civiles y gobiernos democráticos que obliguen a compartir ese poder mass mediático, patrimonio de la humanidad, entre los tres actores de esta gran historia: Sociedad, Medios y Estado, historia hoy en manos exclusivas y excluyentes de las grandes corporaciones de la comunicación», acotó el director del Multimedio Plural, quien finalizó exclamando que «cuando esta alianza entre Sociedad y Estado democrático sea una realidad, habrá cambiado el curso de la historia». *
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