El hijo del dictador trató de explicar la inocencia del golpista

Rodeado de la familia, Pedro Bordaberry anunció que apelarán el fallo de la Justicia

El ex ministro de Turismo dijo que pese al fallo adverso seguirán «peleando», porque la sentencia del juez Timbal está viciada de presiones políticas provenientes de legisladores y jerarcas del gobierno.

Pedro Bordaberry fue el vocero de la familia en una conferencia de prensa que se desarrolló en el hotel Calla di Volpe. En la oportunidad, admitió que «el momento no es nada fácil para la familia» y remarcó que no están de acuerdo con el fallo judicial, por lo que el mismo «va a ser recurrido» a la brevedad.

«No estamos de acuerdo con el fallo, en especial cuando el propio denunciante (el senador Rafael Michelini) reconoció de manera pública y ante todo el Uruguay, que tenía la convicción de que nuestro padre no había emprendido acción alguna (contra su padre, Zelmar Michelini). No estamos de acuerdo porque el secretario de la Presidencia de la República (Gonzalo Fernández) reconoció que había sido otra persona el responsable de los hechos y hasta declaró cuáles habían sido los móviles; estas dos cosas ni siquiera fueron mencionadas en la sentencia que se dictó el día de ayer», aseveró Pedro Bordaberry.

Durante la conferencia de prensa, el hijo del dictador dijo: «Quiero aclararles y hacerles saber que apenas se enteró nuestro padre de lo que había dispuesto el señor juez, se presentó en forma voluntaria».

Sin embargo, añadió que «lo que sí lamentamos y lo lamentamos muy profundamente, son las tremendas presiones políticas a las que se ha sometido a la Justicia en el último año y medio, con clarísimo ánimo de revancha».

En ese contexto, acusó a legisladores del oficialismo de haber hecho «una ley con nombre y apellido» cuando elaboraron la norma jurídica para descongestionar el sistema carcelario. La idearon «de tal forma que no beneficiara a nuestro padre» y lo eximiera de la cárcel por su avanzada edad o su estado de salud.

El hijo del dictador también criticó «los anuncios públicos de dirigentes del Frente Amplio que pidieron una y otra vez que el juez procesara a nuestro padre. Las presiones a los jueces han sido enormes en este último tiempo porque hasta se llegó a sumariar a una jueza porque dictó una sentencia favorable a nuestro padre, algo nunca visto en el Uruguay, y lo digo pese al que le pese y le guste al que no le guste, pero con la verdad no ofendo», dijo.

Acto seguido, Pedro Bordaberry señaló: «El Estado de Derecho, el prestigio de nuestros juristas, era una de las pocas cosas que nos quedaban en este país, pero estas presiones políticas sobre la Justicia están terminando con ella», observó.

Pese al fallo adverso, el ex ministro subrayó que la familia «seguirá peleando en donde tiene que pelear estas cosas, que es ante la Justicia, la que siempre respetamos aún cuando no estemos de acuerdo con las decisiones o éstas no nos agraden».

El hijo del golpista señaló: «Sepan que esto no nos doblegará, estaremos junto a nuestro padre que es un hombre de fe, creyente, que está bien de ánimo y que tiene la conciencia limpia como la familia que ven acá, de trabajo.

Vamos a enfrentar este momento unidos con los mismos valores y de la misma forma que lo hemos hecho siempre: juntos peleando por la verdad, porque no es metiendo preso a un inocente que van a encontrar la justicia; todo lo contrario metiendo preso a un inocente, van a lograr la injusticia y no lo que están buscando».

En una parte de su alocución, Pedro Bordaberry argumentó sobre la presunta inocencia de su padre y dijo: «Cuando el Uruguay enfrentó a los terroristas que mataban y secuestraban en la década del 60 y del 70, nuestro padre fue llamado a la Presidencia de la República en elecciones nacionales y tuvo que enfrentar ese momento crítico; nosotros no la pasamos bien. En junio de 1973, tomó una decisión que como tal fue juzgada en 1986. Hoy 30 años después que dejó la Presidencia de la República, 21 años después de que el país retornó a la democracia, 20 años después de la sentencia de 1986 que mandó clausurar las denuncias que se le habían hecho y estando hoy con casi 80 años de edad, se lo vuelve a juzgar».

Bordaberry destinó una parte de su exposición para «agradecer el proceder muy riguroso y profesional, pero también muy humano de los funcionarios de la Jefatura de Policía de Montevideo y a todas las personas que se solidarizaron con la familia». *

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