Vigilia frente a Cárcel Central
UN CENTENAR de personas se congregó espontáneamente anoche frente a Cárcel Central, tras conocer la noticia de que el dictador Juan María Bordaberry y su canciller Juan Carlos Blanco habían sido procesados. La manifestación era silenciosa, apenas respondía a algún bocinazo cómplice de los autos que pasadas las 21.00 horas todavía circulaban por la calle San José. Sin embargo, en el aire se percibía alegría y hasta cierta sensación de triunfo. Todos querían ver entrar a Bordaberry y a Blanco, ver para creer era la consigna después de tantos años de espera, pero Blanco había ingresado en las últimas horas de la tarde, cuando aún nadie sabía nada y Bordaberry estaba en Durazno; podía llegar en cualquier momento o al día siguiente. No importó, de la misma forma espontánea se decidió una vigilia. Más bien dos, una ante Cárcel Central, y otra frente al Hospital Británico; por las dudas que alegue enfermedad para evitar el presidio. Las razones para estar allí, eran las mismas en casi todos: «Porque son más de 30 años de esperar esto»; «por familiares, amigos, compañeros, que sufrieron cárcel y torturas, persecuciones, por la firma de este señor»; «porque todavía recuerdo cómo pasé aquella noche, despierta, esperando que firmara el decreto sin poder creerlo»; «por el Toba, por Zelmar, por Líber Arce, por todos».
Abrazos, felicitaciones, alegría, sensación de triunfo; gestos que se reiteraban ante la llegada de cada nuevo manifestante. Sin embargo, inmediatamente aparecía la certeza de que si bien el procesamiento del ex canciller y el dictador era un paso importante «es sólo un pedazo de Justicia, esperado si, pero todavía queda mucho para hacer», se decían unos a otros como para darse aliento mirando que el final del camino está más cerca que hace algunos años. Muchas banderas flameaban frente a la cárcel, varias uruguayas y delFrente Amplio. En medio de tantos anónimos, el historiador Oscar Destouet, a quien el gobierno encargó la desclasificación de los archivos de la Cancillería -muchos de los cuales permitieron el procesamiento concretado en la víspera- intercambiaba saludos y felicitaciones con ex presos políticos y familiares de aquellos que fueron muertos por el régimen de facto, al tiempo que recibía mensajes de texto de otros que reconocían lo fundamental de su labor. Según dijo, entiende que su trabajo fue importante «pero no el único», también remarcó la trascendencia del procesamiento para la historia que comienza a escribirse, pero sobre todo rescató que «el que se procese a estas personas fortalece a la democracia de 2006, porque si un civil comete un delito la Justicia debe tener la fortaleza de hacerle cumplir una pena». *
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