"Le pagamos al FMI para que no nos moleste más"

– En otro orden: el país está por terminar con su deuda con el Fondo Monetario Internacional. Ahora la deuda pasará a ser a más largo plazo con los propietarios de los bonos. Si seguíamos con el FMI un día se le iba a poder decir que no se le podía pasar, todo dependiendo del cambio de la correlación de fuerzas mundiales. Pero ahora a los propietarios de los bonos habrá que pagarles o pagarles. ¿Cómo ve eso?

– Yo participé de aquel congreso que organizó Fidel Castro en 1985, apenas salí de la cárcel, tratando el tema de la deuda externa. Se hizo un tremendo esfuerzo y fracasó el intento de aglutinar fuerzas internacionales dispuestas a enfrentar esa oprobiosa deuda externa generada por varias dictaduras, a lo largo y ancho del tercer mundo. El tiempo pasó por debajo de los tiempos. Los países necesitamos créditos. Yo no me imagino al Uruguay sin recurrir a los créditos. La rambla, esa por la que paseamos todos los uruguayos con alegría con nuestra familia, uno de los lugares más preciosos del país, fue hecha en base a un empréstito en la época de las vacas gordas. José Batlle y Ordóñez vendió unos papeles para hacer la rambla de granito rosado, ganándole incluso tierra al mar. El gobierno le pidió un préstamo a la ciudadanía y a inversores internacionales para hacer esa obra. A mi me parece eso legítimo. El problema no es el crédito, no es tener deudas, sino las condiciones de esas deudas. Cuando un crédito se pide y se utiliza realmente en el Uruguay productivo parea generar fuentes de trabajo y riquezas, que permiten pagar y con ganancias ese crédito, está bien contraído. Eso lo sabe cualquier empresa, cualquier persona, cualquier país.

Creo que Uruguay necesitaría buenos créditos para generar fuentes de trabajo, emprendimientos productivos y siempre y cuando no nos pongan condiciones y podamos pagarlos correctamente como corresponde.

– ¿Estamos como país en ese camino?

– Uruguay salió a pedir un crédito, las entidades privadas nacionales e internacionales se lo dieron, y con eso le pagamos al FMI para que no nos moleste más, para que se deje de poner condiciones.

Nuestra deuda ahora es soberana. Los que nos prestan plata no nos ponen condiciones, como lo hacía el FMI. Ojalá que nunca más necesitemos crédito, aunque lo vamos a necesitar.

– Pero a esos que prestan hay que pagarles…

– Si, claro que hay que pagarles. El otro día en el acto final del MPP, el Pepe Mujica dijo que vamos a crear un fondo, vamos a vender obligaciones en la bolsa de valores, pidiéndole a la clase media uruguaya que saque la plata del «colchónbanc», que la traiga desde el exterior y le preste plata al Instituto Nacional de Colonización. ¡Bienvenido ese crédito! Que esa gente confíe en el emprendimiento que el Uruguay va a ser dentro de muy poco, en esa gigantesca aventura que inician Ancap, Colonización y otras entidades del país, en plantar unas cien mil hectáreas en el área metropolitana para producir etanol, gasoil y biodisel. *

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