El Parlamento considerará a contrarreloj el tratado de incorporación al Mercosur del país norteño

Vázquez pidió ratificar el protocolo de ingreso de Venezuela antes de cumbre

Ello generó cierta inquietud en los parlamentarios del oficialismo ya que la iniciativa recién se aprobó en una comisión del Senado donde generó un largo debate.

El tratado había sido firmado por el Ejecutivo en julio pasado y ahora debe ser refrendado por el Poder Legislativo.

Precisamente el viernes la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado aprobó el protocolo solamente con los votos de los legisladores del FA y luego de una extensa discusión.

Según el senador socialista, José Korzeniak, es una decisión «muy conveniente» para Uruguay la firma del acuerdo que incorpora a Venezuela al bloque regional porque se trata de un país que «cumple con todas las condiciones que, en general, este tipo de tratados exige para profundizar las relaciones». En ese sentido, dijo que el gobierno de Hugo Chávez ha sido elegido «democráticamente y ratificado, en un plebiscito de ratificación o de revocación del mandato en la mitad de la gestión gubernamental».

Aunque remarcó que ello no quiere decir que comparta todas las posiciones del actual gobierno venezolano, como por ejemplo, «la aprobación de ciertas expresiones provenientes del gobierno de Irán», pero remarcó que ello «no tiene nada que ver con habilitar su ingreso al Mercosur».

Korzeniak remarcó que Uruguay, por mandato constitucional, debe procurar la integración latinoamericana, «no sólo del Uruguay con los demás estados, sino de los otros países latinoamericanos entre ellos».

Por otro lado, reconoció la postura «favorable que ha tenido Venezuela desde el punto de vista económico respecto al Uruguay».

 

«Factor de fragmentación»

En tanto, el senador nacionalista, Sergio Abreu (Alianza Nacional) reparó que Argentina acaba de declarar la «responsabilidad de Irán en el atentando de la AMIA y ese país es uno de los «principales socios de Venezuela en su posicionamiento internacional». Agregó que de alguna manera, se trata de la «continuidad del poder espiritual establecido de la revolución del Ayatolá y todos estos temas son muy sensibles».

Según Abreu, Venezuela tiene «serias dificultades de ser electa como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU ya no por su actitud de confrontación, sino por la manera de relacionarse externamente». A ello debe agregarse, a juicio del legislador blanco, algunas preferencias «mercosurianas» que no deben existir en el ámbito del bloque regional.

Cuestionó que en el tratado con Venezuela se ha utilizado una metodología que «no ha sido la usual en el Mercosur, porque no contó con la profundidad y todas las exigencias que tuvieron las negociaciones con Chile y Bolivia, países que se incorporaron como miembros asociados pero que, antes de hacerlo, tuvieron que negociar en forma ardua sus preferencias».

En el mismo sentido, el senador Luis Alberto Heber (Herrerismo) cuestionó que el tratado tiene «vicios de forma», porque para que un país ingrese a un bloque regional primero se le exige una adaptación para luego ser miembro pleno. «En este caso se hizo lo contrario, porque se lo declaró miembro y luego se le dio un plazo de 4 años para que adapte su economía a la realidad del Mercosur. Aquí se privilegia el aspecto político al tema comercial y económico».

También cuestionó «la clara intervención de Venezuela en los asuntos internos de otros países de América». Por lo cual, remarcó la inconveniencia de que el Mercosur permita el ingreso de Venezuela como miembro pleno».

Por su parte, el senador colorado Julio María Sanguinetti (Foro Batllista) dijo que «el Mercosur tiene hoy pendientes problemas muy serios, algunos de fondo, estructurales y otros coyunturales y no está funcionando adecuadamente. Entonces, añadir otro país, cualquiera sea, no es un buen camino».

También cuestionó que se está incorporando a una nación que tiene «todo un sistema económico notoriamente incompatible» con el funcionamiento bloque regional. Remarcó que Venezuela «no es un país del sur, con lo cual comienza también a desvirtuarse el propio concepto» y, además, dicho país «hoy no es un factor de integración, sino de fragmentación». Más allá de los cuestionamientos de la oposición, los legisladores de la izquierda están preocupados por el interés manifiesto del gobierno de sancionar el tratado antes de la próxima Cumbre presidencial.

Para ello, debería aprobarse en sesión extraordinaria tanto en el Senado como en Diputados antes o durante la cumbre que comienza el próximo lunes 4, lo cual es imposible. Por lo que el objetivo es sancionarlo, al menos en el Senado antes de esa fecha. *

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