Gobierno indaga las amenazas y "apretes" a periodistas e investigadores por DDHH
Dos periodistas y un docente, investigadores del tema derechos humanos, fueron amenazados y un local del Partido Comunista sufrió un atentado, en lo que aparece como un intento por crear un «clima enrarecido» cuando la Justicia puede tomar históricas decisiones sobre los represores de la dictadura militar.
Los incidentes, ocurridos pocos días antes de la reunión en Uruguay de la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, constituyen un espejo de incidentes similares ocurrido en Argentina, donde un testigo fue «desaparecido», víctimas son amenazadas y reaparecen pintadas de la «Triple A» .
Los casos se suman a los agravios recibidos por el senador Rafael Michelini en un programa de televisión por Pedro Bordaberry, el hijo del dictador, y a emails que circulan por internet en los que se procura descalificar la conducta de la abogada Hebe Martínez Burlé, denunciante de crímenes de lesa humanidad.
El tema fue denunciado ante las máximas autoridades del Ministerio del Interior y del Ministerio de Defensa Nacional, que han comenzado a investigar los casos con preocupación, mientras en el ámbito político los incidentes no se ven como algo ajeno a una ofensiva política impulsada desde la oposición.
El gobierno del presidente Tabaré Vázquez sufrió esta semana una interpelación al ministro del Interior, José Díaz, a la vez que las patronales del transporte iniciaron una huelga por tiempo indeterminado que fue contestada por la central obrera PIT-CNT con un paro parcial en defensa de la democracia.
Amenazas y «apretes»
La Asociación de la Prensa del Uruguay (APU) denunció días atrás el caso sufrido por el periodista de Canal 12 y El País, Alfonso Lessa, a quien amenazaron de muerte a través de dos correos electrónicos en los que le recriminaban sus opiniones sobre la interna militar.
Los emails dirigidos a Lessa, aparecían firmados por «un oficial subalterno del Ejército» y sostenían que el periodista mentía al afirmar que la juventud militar rechazaba la actitud asumida por los mandos sometidos a la Justicia por delitos de lesa humanidad en los años de la dictadura (1973-1985).
Otro periodista, de cuya identidad se pidió reserva, también recibió llamadas telefónicas con insultos y amenazas luego de realizar un informe sobre temas vinculados a violaciones a los derechos humanos y las eventuales consecuencias de las causas que se indagan en el poder judicial.
También un conocido docente e investigador del tema fue víctima de otro incidente en la ciudad de Maldonado, cuando se desarrollaba una charla sobre «Memoria y reconstrucción de la historia reciente» organizada por la Intendencia municipal fernandina.
El conferencista fue interrumpido por tres sujetos, evidentemente coordinados, quienes le increparon a viva voz ser uno de los responsables del procesamiento de «patriotas» y antes de retirarse le dijeron «sabemos dónde vivís» y «te podemos ir a buscar».
Por su parte, voceros del Partido Comunista del Uruguay denunciaron que en la madrugada del viernes pasado el local de la seccional 22 del PCU, localizado en la calle Athaona del barrio Aires Puros, fue víctima de un atentado con bomba molotov, que no produjo daños importantes.
Disparen sobre Hebe
Luego de la «emboscada» televisiva en la que Pedro Bordaberry, el hijo del dictador Juan María Bordaberry, reveló grabaciones clandestinas contra Rafael Michelini, el hijo del legislador Zelmar Michelini, asesinado en 1976, una serie de emails circularon contra la abogada Hebe Martínez Burlé.
Martínez Burlé, denunciante de Bordaberry por el golpe de Estado de 1973 y defensora de la familia Michelini, fue primero denigrada a una relación personal con el procesado ex coronel Gilberto Vázquez, y ahora en una página web se narra otra historia en la que le implican con el coronel José Nino Gavazzo.
En la publicación electrónica «Fin de Semana» se colocó un artículo firmado por Ricardo Garzón, director del diario digital enfoques donde, bajo el título «Ensalada rusa en la Cárcel Central», se destaca el «buen trato» de Gavazzo a Martínez Burlé cuando estuvo presa en el Grupo de Artillería Nº 1.
En el artículo se indica que la abogada, en una visita a cárcel central, saludó con un beso a Gavazzo y se narra que en los años setenta cuando Martínez Burlé estuvo presa en la unidad de la que el militar procesado era segundo jefe, se le permitió amamantar a su hijo.
«A los pocos días el mando resuelve liberarlos a todos, madre e hijos, dado que era imposible mantener aquella guardería familiar en un cuartel, debido a que los soldados dejaban de cumplir sus cometidos específicos para dedicarse a las tareas de apoyo a la tierna infancia, consistentes en la preparación de mamaderas, lavado de pañales, baños, comidas, etc., etc. En aquellos tiempos recién aparecían los pañales descartables, entonces carísimos, razón por la cual las cuerdas de ejercicio de trepar de los soldados se utilizaban para secar los pañales al sol», se escribe en la publicación radicada en Maldonado.
El espejo argentino
La serie de incidentes ocurridos en Uruguay aparecen como une espejo de otros, de similar y mayor gravedad, que se vienen registrando en Argentina, donde también la justicia ha avanzado en el esclarecimiento y juzgamiento de los crímenes cometidos en los años de la dictadura.
Luego de la desaparición de Julio López, sobreviviente y principal testigo en el juicio contra el represor Miguel Etchecolataz, en Buenos Aires se sucedieron la amenazas a defensores de los derechos humanos como la dirigente de la comisión nacional de familiares presos y desaparecidos, Adriana Calvo.
Luego, se registraron atentados coordinados sobre una sede provincial y el comité central del Partido Comunista con leyendas firmadas por la tristemente célebre Alianza Anticomunista Argentina (AAA) creada por José López Rega en los años setenta y principal escuadrón paramilitar de asesinatos en la época.
A esas pintadas y amenazas, siguieron otras contra el sobreviviente Carlos Razzetti, hijo del dirigente Constantino Razzeti, quien fuera baleado en la puerta de su domicilio el 14 de octubre de 1973 por los mismos grupos parapoliciales que respondían a la «Triple A».
El día en que se cumplían 33 años de aquel homicidio cuya investigación judicial sería reabierta en forma inminente, en la puerta de la casa de Razzetti apareció la inscripción «1973 Constantino Razzetti 2006 Julio López El próximo Carlos Razzetti».
Las pintadas y atentados fueron condenadas por todos los sectores democráticos argentinos y las organizaciones civiles y defensoras de los derechos humanos que reclaman la investigación de los hechos como la aparición del testigo Julio López. *
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