El centro de torturas en el que fueron secuestrados y desaparecidos decenas de uruguayos

Legislatura de Buenos Aires trata hoy la expropiación de Automotores Orletti

Organizaciones defensoras de los derechos humanos y víctimas del llamado «Plan Cóndor» asistirán a la instancia en la que puede resolverse que el Estado argentino transforme en un Museo de la Memoria a ese «símbolo del terrorismo de Estado y la impunidad en América Latina», según define una convocatoria.

La iniciativa fue tomada por la Unidad Ejecutora de Proyectos por la Memoria del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dirigida por la doctora Margarita Jarque, y por la Comisión de Derechos Humanos de Uruguayos en Argentina, patrocinante de las causas de uruguayos ante la Justicia federal de ese país.

El local de Automotores Orletti (en realidad Automotores Cortell), sigue siendo propiedad de Santiago Cortell quien en 1976, creyó que arrendaba el viejo taller a una empresa de importación y exportación. El sitio, recientemente inspeccionado por la Justicia, se mantiene igual a cuando se utilizó como centro de torturas.

 

El «pozo» de Orletti

La creación de Automotores Orletti fue ideada por el general Otto Paladino en diciembre de 1975, como una «cueva» en la que pudieran operar los miembros de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) junto a miembros del Servicio de Información del Estado (SIDE) que componían la banda de Aníbal Gordon.

El jefe de base Bullinghurst de la SIDE, coronel Ruben Víctor Visuara, fue quien encargó al agente Eduardo Ruffo encontrar un lugar que permitiera realizar chantajes extorsivos y eliminar todo opositor al régimen y, particularmente, a los refugiados extranjeros que se habían exilado en Argentina.

Ruffo fue quien arrendó el taller mecánico conocido como «Orletti» ubicado en la calle Venancio Flores 3519 del barrio La Floresta, donde se continuaron las operaciones del llamado grupo de tareas «OT 18″ que funcionaba en la misma manzana, por la calle Bacacay.

En el lugar fueron secuestradas y torturadas más de 300 personas, muchos de los cuales continúan desaparecidas. Entre ellos, los uruguayos Ary Cabrera, Gerardo Gatti, Julio Rodríguez Rodríguez, León Duarte, Juan Morales y Josefina Kleim, Roger Julien y Victoria Grisonas, Adalberto Soba, Alberto Mechoso, Juan Errandonea, Raúl Tejera, Jorge Zaffaroni y María Islas, Washingon Cram y Cecilia Trías, Ruben Prieto, Rafel Lezama, Miguel Moreno, Casimira Carretero, Segundo Chejenian y Graciela Martínez, Carlos Rodríguez Mercader, Bernardo Arnone, Juan Pablo Recagno y Washington Queiro. *

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