Ex piquetera pidió "rever la medida"

Apenas unos minutos antes de que los asambleístas volvieran a instalar los piquetes que bloquean desde ayer los dos puentes binacionales que unen a Uruguay y Argentina, el gobierno de la vecina orilla realizó su segundo intento público para desactivar la protesta.

Los integrantes de las asambleas ambientales de Gualeguaychú y Colón ya se dirigían a los lugares elegidos para instalar los cortes de ruta, cuando la secretaria de Medio Ambiente de Argentina, Romina Picolotti, ingresó a la sala de prensa de la Casa Rosada con el fin de pedir «por favor» a los activistas que desistieran de bloquear los caminos internacionales.

En su alocución la jerarca instó a los asambleístas a «rever la modalidad» de protesta y encontrar «formas creativas de movilización».

La solicitud se basó en el concepto de que los piquetes son «contraproducentes» a los objetivos perseguidos por el gobierno argentino al entablar el juicio contra Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

«La movilización social tiene que seguir, pero la modalidad de corte no es funcional a los intereses del Estado argentino, que son también los intereses de la asamblea. Es decir, que Botnia no se instale en ese lugar del río», enfatizó la ex asambleísta.

A la vez, Picolotti volvió a responsabilizar de la situación al Banco Mundial, aseverando que la preocupación de los entrerrianos respecto a la supuesta contaminanción que generaran las plantas de celulosa se incrementó luego de que el lunes se conociera el borrador del último informe de impacto ambiental encargado por la Corporación Financiera Internacional; el cual al ser favorable a las fábricas dejó entreabierta la puerta de acceso a los créditos solicitados por las empresas al organismo internacional.

«El Banco Mundial tuvo un rol negligente y colaboró para agravar el conflicto y no para solucionarlo. Es grave que actúe como si no existiera el conflicto social y político», afirmo Picolotti.

Las declaraciones de la funcionaria tuvieron lugar luego de la reunión de más de una hora que mantuvieron el jefe de gabinete, Alberto Fernández, y el canciller, Jorge Taiana, con el fin de analizar las consecuencias que tendrá el reinicio de las protestas.

Según allegados al gobierno de la vecina orilla, en el Ejecutivo reina un clima de «disgusto muy grande» con el accionar de los ambientalistas. Empero indicaron que ello no significa que el gobierno resuelva actuar para levantar los cortes por la fuerza, ya que «el interferir con las manifestaciones populares es un concepto que no tiene cabida en la administración Kirchner». *

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