Al grito de "se siente, se siente, Gualeguaychú está presente", los piqueteros volvieron a bloquear los puentes

Ni los ruegos de Picolotti frenaron los cortes: acampan hasta mañana

A las 13.45 horas (de Argentina) se encendió el tractor con acoplado, que se coloca para impedir el paso de los vehículos. Faltaban siete minutos para el anunciado corte de la ruta 136, que une las ciudades de Gualeguaychú con Fray Bentos; pero los manifestantes empezaron a sentirse. «Se siente, se siente, Gualeguaychú está presente», se escuchaba mientras los más ágiles se subían al tractor con banderas argentinas para ser testigos directos del corte.

Dos camiones con chapa uruguaya pasaron sobre la hora, al igual que un vehículo conducido por el compatriota Enrique Arreche, quien se manifestó a favor de la movilización. «Soy ecologista y creo que las papeleras van a matar todos los pescados», expresó el hombre mientras circulaba a paso de hombre por la ruta ya prácticamente cortada.

Ya a las 14.00 horas (15.00 horas en Uruguay), como estaba programado, los asambleístas no tuvieron más piedad y dieron inicio a un nuevo corte. En medio de aplausos, gritos y algún que otro canto, los cerca de 500 manifestantes apostados a la altura del Arroyo Verde (a unos 14 kilómetros del control aduanero) atravesaron la ruta con el tractor. No faltó el Himno Nacional Argentino para dar por comenzada la medida de fuerza.

Minutos antes de producirse el corte, la secretaria de Medio Ambiente argentina le había pedido «por favor a la Asamblea de Gualeguaychú» que despejara la ruta y reconsiderara la medida, «que tiene consecuencias jurídicas para la estrategia del Estado Nacional», había dicho en una conferencia de prensa desde la Casa Rosada. A lo que se sumaba la expresión de «desacuerdo» que el gobierno argentino emitió anteayer, debido a que «perjudica la estrategia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya».

Para los asambleístas, Picolotti «ahora es empleada del gobierno y en las dos partes no se puede estar. Pero nosotros seguimos siendo mayoría», dijo ayer a LA REPUBLICA Enrique Caballero, de 61 años, quien señaló que «quisiera vivir en el corte». Para Caballero, la asamblea nunca tuvo apoyo del Estado argentino. Es más, «ahora se está sincerando». El hombre sostuvo que «fue un apoyo ficticio, tanto del presidente Néstor Kirchner como del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti. El 30 de abril de 2005, cuando se hizo la primera manifestación multitudinaria en el puente, el gobernador vino cinco segundos, se subió a un helicóptero y se fue».

Con la imagen de una virgen sobre el tractor y más de 45 canciones contra las papeleras que no dejaban de escucharse en la zona, los asambleístas pasaron su primera hora de corte; nada comparado con los días enteros que estuvieron apostados en el verano pasado. La experiencia se notó: packs de agua mineral estaban a disposición de los sedientos agobiados por las altas temperaturas registradas ayer a la tarde. Y empezaron a armar las carpas que protegerán a los manifestantes durante el día y la noche.

El informe realizado por la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial no alcanzó para atenuar la desconfianza de los manifestantes. «No nos pueden venir a engañar con informes. Ellos nos creen burros, qué piensan, que somos bobos», se preguntó Jorge Leissa mientras sostenía una bandera argentina. «El entrerriano tiene una conciencia ecológica que viene de años y no nos casamos con nadie, con esto se habrán dado cuenta».

Para Daniel Sosa, que estaba al costado de la ruta desde la mañana, es imposible llevar adelante una protesta sin impedir el tránsito. «La única manera de que nos den bolilla es cuando causamos inconvenientes. Esto ahora es un hecho, están todos los medios, nos deben estar viendo y leyendo desde todas partes del mundo». Sosa no quiere «llegar a octubre de 2007 con las papeleras instaladas. Los pasos del gobierno no son los del pueblo de Gualeguaychú y sus tiempos tampoco son los nuestros».

Sosa reconoció que los manifestantes son «responsables» de evitar la libre circulación de vehículos, pero «el gobierno uruguayo también es responsable de las leyes medioambientales que también viola». Antes de prepararse para iniciar la medida de fuerza, Sosa dijo: «Creo en la fuerza popular».

El corte no provocó demasiados inconvenientes en la ruta. La mayoría de los viajeros o trabajadores estaban enterados de la medida y la propia Aduana se encargaba de comunicar el cierre del paso.

Una camioneta Toyota intentó sortear el corte pero le fue imposible: después de ser increpado por los manifestantes y al grito de «vayan a trabajar que sería más productivo», el conductor quiso recorrer algunos metros por el campo pero la maniobra no le salió como esperaba y debió regresar.

Más allá de algún hecho aislado, la movilización transcurrió con tranquilidad. Y a las 16 horas (argentina), los manifestantes empezaron a encontrar sus lugares al costado de la ruta y se armó la ronda de mate. Después vendría la cena y mañana nuevamente el almuerzo, y así hasta el domingo a las 18 horas (19 de Uruguay).

Nadie se atrevió ayer a anunciar las medidas que seguirán después del domingo: algunos, los más valientes, se animaron a decir que el corte se extenderá el mismo lunes; mientras que otros aseguraron que los pasos siguientes se decidirán en una asamblea que se realizará el próximo martes en la ciudad de Gualeguaychú. Tampoco faltaron aquellos que pronostican «otra temporada de verano movidita». *

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