Ex piloto y cineasta denunció que la Fuerza Aérea Uruguaya encubrió a su par argentina
Piñeyro agregó que a su entender no se trata de negligencia por parte de las autoridades locales, sino que lo catalogó como un «encubrimiento delictivo». Las declaraciones del cineasta fueron enfáticamente desmentidas por la Fuerza Aérea Uruguaya (ver recuadro).
Horas atrás surgía la novedad del procesamiento de 27 hombres, entre ellos de los ex directivos y jerarcas de la empresa Austral, como así también de varios integrantes de la Fuerza Aérea argentina, siendo al parecer para ello de vital importancia la declaración de Piñeyro, que compareció hace dos semanas ante el juez Jorge Ballestero. Pero según el cineasta, más que sus palabras, fue muy importante el haber entregado el magistrado su última película, que ya ha desencadenado varias repercusiones en la vecina orilla, y tal parece aquí podría pasar lo mismo.
Según declaró Piñeyro a distintos medios de prensa, incluido el programa Mundo Cañón de 1410 AM LIBRE, en su momento él le entregó distintas documentaciones a las autoridades de la Fuerza Aérea Uruguaya, pero éstas «no las tomaron en cuenta», y de acuerdo a sus palabras se trató del «encubrimiento de una corrupción descarada». Según sus apreciaciones, tras haber estado en el lugar de los hechos y de haber participado de la desgrabación de las cajas negras, la Fuerza Aérea local es «partícipe» de lo ocurrido.
Ya en el año 2001 el juez Ballestero había absuelto a estas mismas 27 personas, pero ahora y quizás tras la salida de la controvertida película, los hechos tomaron un nuevo rumbo. Sobre esto Piñeyro sostiene que el filme rescata elementos de todos los documentos que ya existían, pero el mismo permite entender bien qué fue lo que ocurrió. Según sus palabras, en la misma se presenta una síntesis ampliada de los más de dos mil folios y se demuestran, «las embarradas de cancha que hicieron los abogados en la defensa tanto de Austral como de las autoridades de la Fuerza Aérea».
Por ejemplo, en una entrevista realizada en el programa de 1410 AM LIBRE, «Mundo Cañón», el ex piloto sostuvo que la Fuerza Aérea local «funcionó como un encubridor perfecto de la investigación», y agregó que en los folios de la investigación hay peritos que parecen «sacados de los tres chiflados, porque la pericia sicológica que se incluye en el fallo es alucinante, no se puede creer la imbecilidad del que escribe eso. Habla como si hubiera estado ahí y dice que de golpe los pilotos se crisparon, perdieron el control del avión porque les agarró pánico; yo escuché la grabación de las cajas negras y nunca se crisparon».
Lo cierto es que de los informes técnicos realizados en su momento se determinó que una de las causas del siniestro fue que estaba en malas condiciones una herramienta de vital importancia para la navegación de una aeronave, que son los llamados «tubos de pitot», que son los que determinan a la velocidad que viaja el avión. Según se determinó al estar en malas condiciones el tubo del avión se congeló y esto fue uno de los factores para que se desencadenaran los hechos, ya que la lectura de la velocidad que veían los pilotos en sus instrumentos no era la correcta, iban mucho más rápido.
Justamente en estos tubos este es el epicentro de la investigación, pues las autoridades aeronáuticas argentinas la habían otorgado a la empresa Austral una «dispensa» para volar, aún sabiendo en qué condiciones estaban dichos instrumentos. Ahora Piñeyro lo que pone en tela de juicio es que dicho permiso excepcional fuera «trucho» y que fueron otorgados luego del accidente tratando de hacer pasar que eran anteriores.
Según Piñeyro, la «dispensa», tenían como fecha límite el 31 de marzo de 1998, pero, «lo que no dicen es que ese plazo se lo dieron después del accidente», agrega, además, que habían dos registros técnicos que ya demostraban fallas, de 60 y 70 días antes del accidente, sobre lo cual sostiene tener pruebas.
Sobre el entrenamiento de los pilotos afirma que no estaban preparados como deberían según la reglamentación internacional. Consultado si considera que esto puede traer aparejados cambios importantes en seguridad aeronáutica, manifestó que por ahora todo está igual, ya que quien está señalado como el responsable de poner en peligro la seguridad de los aviones, es el que está controlando la aviación civil en la Argentina.
Otro trágico accidente
Tiempo atrás el ex piloto ya había declarado ante el mismo juez, pero hace dos semanas éste lo volvió a citar, pero con la premisa de que le entregara una copia de su película «Fuerza Aérea Sociedad Anónima», la cual ya había generado un gran revuelo en la República Argentina, a tal punto que se ha puesto en tela de juicio que el control y la seguridad de las terminales aéreas argentinas queden bajo la supervisión de la Fuerza Aérea. Esto surgió tras demostrarse una serie de irregularidades en el accidente de un avión de LAPA en el Aeroparque porteño Jorge Newbery. Este hecho tuvo lugar 3l de agosto de 1999, y en dicha oportunidad se trató del vuelo 3142 de LAPA que partía con destino a Córdoba, en momentos que la nave carreteaba para levantar vuelo se originó un problema, que derivó en que el avión despistara y terminara saliendo del predio del aeropuerto, para culminar frenando en una muy transitada autopista, muy cerca de una estación de servicio, lo que podría determinado que la tragedia hubiese sido aún mucho mayor. A raíz del accidente 65 personas perdieron la vida y otras 17 resultaron heridas. *
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