Yo sindicalista, tu gobernante: ¿y?
El 28 de setiembre dirigentes sindicales participaron junto a Víctor Rossi (ministro de Transporte), Oscar De Los Santos (intendente de Maldonado) y Eduardo Pereyra (edil), en una jornada de reflexión sobre el relacionamiento del movimiento sindical con el gobierno progresista. La cita fue en el simbólico club El Arbolito de La Teja. Los tres participantes pertenecen a la Alianza Progresista (738) y fueron, en su momento, dirigentes sindicales de primera línea. También participaron dirigentes sindicales de hoy como Jorge Mesa (Sunca) y Milton Castellano (Fueci), entre otros, quienes tienen una clara identificación con el Frente Amplio.
Si bien las dos partes de la reunión, políticos y sindicalistas, mostraron matices, hubo coincidencias en algunos puntos: que los sindicatos deben de mantener su independencia de las estructuras políticas y que hay una nueva realidad en el país a partir del triunfo del Frente Amplio en las pasadas elecciones, sobre la cual no se puede ser distante si se quiere construir un país productivo.
Esta reunión, que recibió sus críticas por parte de dirigentes del PIT-CNT como Juan Castillo, dirigente del PCU «Ver figuras del gobierno participando en un ámbito sindical es prácticamente decir que tendemos a un movimiento sindical oficialista», dijo, tuvo la virtud de mostrar que hay interés de ciertos sectores del FA de hacerse responsables de lo que pasa en el movimiento social, sin caer en el control de los sindicatos. Porque hasta ahora, detrás de una débil argumentación a favor de la independencia de clase, se ha posibilitado que la izquierda orgánica se desentienda de lo que hacen o dejan de hacer sus militantes sindicales. Actitud que no sólo ha debilitado al gobierno, sino que ha fortalecido las conductas corporativas de algunos sindicatos, todo facilitado por actitudes, en muchos casos, ultras de una buena parte de la dirigencia empresarial. El sinceramiento de la reunión del club El Arbolito transparenta la relación de la fuerza política con sus dirigentes sindicales, quienes tienen un fuerte compromiso con sus compañeros de trabajo, pero también con sus otros compañeros de la fuerza política y del gobierno. Más en un país donde se conjuga una larga historia de sindicalismo independiente, con una firme política partidaria hacia la clase obrera, al grado que en Uruguay los anarquistas se transformaron en una rara especie de la izquierda mundial porque construyeron su propio partido político. Por suerte. *
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