Esta semana culmina la segunda ronda de los Consejos de Salarios

Hacia el fin de la ley de la selva

Para llegar a ese objetivo, el gobierno entiende que tanto los empresarios como los trabajadores deben cambiar su mentalidad a la hora de sentarse alrededor de una mesa a negociar cuestiones salariales, entre otras cosas.

En tal sentido, el director nacional de Trabajo, Julio Baráibar, dio un claro mensaje al evaluar, en forma preliminar, el cierre de la segunda ronda de los Consejos de Salarios (se extiende hasta esta semana).

«Algunos negociadores tienen que tener en cuenta que la equidad salarial va de la mano del sentido común y no de la fuerza que tenga cada uno a la hora de negociar», dijo Baráibar.

Para el jerarca, la instrumentación de una negociación colectiva en base al sentido común «es la única forma de terminar con la ley de la selva que imperó durante los gobierno anteriores, en donde cada sector sacaba provecho en base a la fuerza del sindicato o de la cámara empresarial en cuestión».

Los conflictos más sonados se dieron en gremios con una fuerte organización como el de los trabajadores lácteos, la bebida y la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untmra).

 

Círculo vicioso

Gobierno, trabajadores y empresarios culminaron su segunda ronda de negociaciones en el marco de los Consejos de Salarios. Todos los actores coincidieron en que, además de las cuestiones salariales, la introducción de la discusión sobre las licencias sindicales y la categorización de las funciones de los trabajadores fue uno de los factores que hizo más complicada esta segunda ronda de negociaciones.

En este contexto, las acusaciones cruzadas entre las partes de ser el palo en la rueda de las negociaciones se sucedieron como en un círculo vicioso.

Mientras el Ministerio de Trabajo dijo que una de las principales causas de la falta de acuerdos en determinados subgrupos fue producto de «las exigencias en materia salarial de los trabajadores, que iban muy por encima de las pautas que había marcado el gobierno».

Los trabajadores acusaban a las cámaras empresariales de «trancar todo intento de acuerdo para que el gobierno tuviera que laudar conforme a sus pautas».

Ya que a juicio del movimiento sindical, el gobierno cometió un error estratégico al fijar las pautas y dejar «muy poco margen para la negociación».

Entre tanto, los negociadores de las cámaras empresariales sostenían que la falta de acuerdo en los Consejos de Salarios obedeció a «factores políticos», consecuencia de «la proximidad del Congreso del PIT-CNT que hizo radicalizar las posturas de algunos sindicatos a la hora de negociar», y también voló algún palo para el gobierno cuando el asesor de la Cámara de Comercio, Juan Mailhos, dijo que en el marco de las negociaciones colectivas «el Ministerio de Trabajo recogía los reclamos más anecdóticos de los empresarios y dejaba de lado las cuestiones más relevantes».

Cabe consignar que Mailhos también dijo tener reparos en discutir una ley de negociación colectiva.

 

¿Plazos más cortos?

El cierre de los consejos dejó otra conclusión: parece ser que si el gobierno diera una semana de plazo para negociar las cuestiones salariales, el resultado sería el mismo que el de tres meses de reuniones.

Una semana antes de expirar el plazo que otorgó el ministerio, la Cámara de Comercio tenía, entre convenios y preacuerdos, cerca de un 40% de subgrupos resueltos, y la Cámara de Industrias casi no registraba acuerdos.

En la última semana, el sector Comercio y Servicios llegó a un 77% de acuerdos, un 16% tiene chances de alcanzar consensos en materia salarial a partir de mañana, y sólo un 7% de las mesas de negociación instaladas fracasó.

Por su parte, en una semana, el sector industrial alcanzó acuerdos en 15 de las 50 mesas en donde negoció.

Sobre el tiempo de duración de los Consejos de Salarios hay opiniones encontradas entre los negociadores del sector empresarial.

Mientras el prosecretario de la Cámara de Industrias, Nelson Penino, sostiene que «los Consejos de Salarios no son adecuados para la época actual, y lo más apropiado sería elaborar una ley de negociación colectiva», el asesor de la cámara de Comercio, Julio César Guevara, opinó que «la modalidad de negociación actual es mucho mejor que la que se utilizaba, por ejemplo en el año 1985.

Los consejos de aquella época eran desgastantes porque había que sentarse a negociar cada cuatro meses y hoy estamos firmando convenios hasta por 24 meses».

 

Licencias sindicales

Una de las trabas más importantes que se produjo en los consejos fue la introducción del debate de las licencias sindicales.

Mientras los trabajadores exigían 500 horas como tope para el ejercicio de la licencia sindical, los empresarios sólo aceptaban 120 horas.

El gobierno quiso mediar y propuso que el máximo de horas para la actividad sindical fuese 400, pero no tuvo el apoyo de las cámaras y el tema se dirimirá en cada mesa de negociación colectiva. *

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