Mujica sería el paraguas: por debajo el "Ñato", Marenales y el grupo Masoller

Después de la crisis: el MPP se sostendrá en base a tres corrientes

Estamos ante una nueva crisis de la primera fuerza política del Frente Amplio, como ya ocurrió con otras. Esto de ganar y caer en fuertes convulsiones internas ya le pasó a la vieja Lista 99, a la 1001 y a Asamblea Uruguay, a pesar de que cada una de las crisis tuvo sus propias particularidades y también elementos comunes, que pasan por cómo la fuerza política «lee» al Uruguay y cómo se ve a sí misma actuando sobre esa realidad.

En el caso concreto del MPP, la lectura de la actual situación no es sencilla, particularmente porque la corriente triunfante, que es liderada por Julio Marenales, no ha explicitado con claridad cuáles son sus posturas, propuestas y programas, al grado de que nadie sabe lo que piensa Marenales, aunque todos creemos intuir por donde podría ir el pensamiento suyo y el de los suyos. Un Marenales que en la noche del lunes, con el resultado electoral a la vista, se reunió con 40 de sus militantes en un local partidario de Luis Alberto de Herrera y General Flores, mostrado que llegó a la dirección para quedarse.

En el último año los que hablaron, los que tiraron ideas por lo menos en el ámbito públicos, fueron los liderados por Fernández Huidobro. La confusión se multiplica cuando tenemos en cuenta que el documento político aprobado en la última sesión del Congreso del MPP, contó con el apoyo de la gran mayoría de los delegados, entre los que necesariamente hay que incluir a muchos de los ahora triunfantes en la elección interna. «Aprobaron el documento, pero no aprobaron al autor», dijo Fernández Huidobro, una de las plumas redactoras de ese documento, junto a Eduardo Bonomi, quien quedó en el séptimo lugar, solo un lugar adelante del senador. Es el mismo Congreso que rechazó el TLC y la creación de un Frente Universitario, que para José Mujica y Fernández Huidobro era una resolución clave porque llevaba a introducir el conocimiento y la ciencia en la fuerza política. Ese rechazo fue una decisión «disparatada» por parte de «un aparato» conformado por militantes «cúbicos», denunció Fernández Huidobro, esgrimiendo así una de las acusaciones más duras de quienes quedaron en minoría.

En los últimos días se han hecho grandes esfuerzos para que el Ñato (Fernández Huidobro) no renuncie y ceda a la tentación de colgar lo botines. En este marco se inscribe una reunión que el jueves en la mañana tuvieron en un bar capitalino, Luis Rosadilla y Mujica, quien desde Paysandú lanzó una fuerte y desesperada señal a favor de la unidad del MPP cuando dijo: «Yo sigo militando, si tengo tanto al viejo Julio (Marenales) como al Ñato (F.Huidobro) respirándome en la nuca».

Ante la nueva realidad muchos en el MPP creen que se construirán en el sector tres grandes corrientes: una encabezada por Marenales, otra por Fernández Huidobro (si no opta por irse) y una nueva, el grupo Masoller, que tendrá como líder a Jorge Saravia. Esta nueva corriente, anunciada por Mujica en Quebracho y confirmada por Saravia, contendrá a la columna blanca más nuevos dirigentes provenientes del nacionalismo. Por encima de todos ellos estará Mujica, como paraguas protector.

 

Problemas comunes

Cuando se produjo la ruptura del PCU y con ella la crisis de la 1001, muchos en la izquierda dijeron: «Este no es un problema nuestro». Es de sospechar que esa actitud también se tuvo ante la crisis de la 99 y Asamblea Uruguay, por los mismos y otros actores. Si esta actitud se vuelve a repetir ante la crisis del MPP, la izquierda cometería un grave error de apreciación del momento, porque si bien hay problemas propios en el emepepismo  nuevos e históricos- es posible detectar que hay malestares comunes en una zona muy importante de la militancia de izquierda. Fernández Huidobro supo detectar esta situación: «Pasó en el PCU, está pasando en el PS, estamos ante una izquierda sesentista, envejecida, a esta altura de la vida nada tiene que ver con el mundo en que vivimos», dijo.

 

Polarización y grises

La radiografía del Frente Amplio muestra que hay dos polos claros, sin problemas internos a la vista. Por un lado está Asamblea Uruguay, trabajando orgánicamente y unida, mientras que en el otro polo están el PCU y el PVP, con la misma coherencia que los astoristas, aunque de signo opuesto, cuando se trata de definir posturas sobre el TLC y la Ley de Caducidad. Sectores estos que estudian la posibilidad de presentar una sola lista a nivel nacional, en las elecciones internas del 12 de noviembre.

Por su parte la Alianza Progresista y la Vertiente Artiguista se presentan alienadas con las posturas del gobierno, sin grandes conmociones internas aunque en el caso del primer sector hay disconformidad en sus organismos intermedios, por la falta de información del rumbo del gobierno, a pesar de tener dos ministros y al vicepresidente de la República.

En una zona intermedia de grises múltiples, está el MPP que no apunta a anular la Ley de Caducidad, pero que discrepa con el ministro Astori en muchos nichos de la política económica (incluso en este plano polariza con Astori). Por su parte el Nuevo Espacio quiere anular la Ley de Caducidad, pero apoya la política económica, lo que generó el alejamiento del diputado Gonzalo Mujica.

El Partido Socialista tiene también sus propios problemas, como son las diferencias ya de larga data entre Eduardo «Lalo» González y Reinaldo Gargano -enemigo acérrimo del TLC- donde los dos corrientes coinciden en que hay que mantener la Ley de Caducidad.

Los votantes del PS sufrirán, además, una extraña situación porque llevarán a las elecciones del FA como primer candidato a Gargano, dirigente que perdió en el último congreso. Una situación semejante se puede plantear en el MPP, donde José Mujica puede encabezar la lista de candidatos, cuando la corriente que ganó los comicios del pasado domingo fue Marenales.

Si el MPP resuelve esta crisis sin desprendimientos, es posible que el Espacio 609 se presente con sensibilidades distintas, lo que puede favorecerlo en las internas del 12 de noviembre. El solo hecho de que la línea dura de Marenales se haya transformado en la primera fuerza, le va a generar problemas al 26 de Marzo, la Corriente de Izquierda y otros, porque el MPP puede retener votos que se estaban radicalizando.

 

El abajo se deprime

A la vez la izquierda no puede ocultar que hay ciertos sectores de la militancia y votantes históricos, molestos con la política económica y no solo por su contenido, sino porque se sienten «pechereados» por el gran poder y la dinámica que ha logrado el ministro de Economía, Danilo Astori. Ese sector convive con el gobierno en medio de una extraña sensación donde se conjuga la depresión con el rechazo y a la vez el reconocimiento a Astori, por su contribución a la estabilidad de las finanzas. Un reciente manifiesto de intelectuales frenteamplistas reclamando un «debate serio» sobre el TLC, es una buena muestra de la realidad. Otra es el discurso dominante del PIT-CNT, articulado por los comunistas, que reclama un «golpe de timón» en la política económica. Las raíces de los árboles están temblando. *

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