"El formato de acuerdo con los Estados Unidos lo vamos a construir nosotros"
-¿El país se encamina indefectiblemente hacia TLC con EEUU?
-El gobierno se encamina indefectiblemente hacia mejorar el marco de Uruguay integrado al mundo. Ese fue el objetivo central y sigue siéndolo a partir de los documentos centrales que en este período tanto la fuerza política como el gobierno han definido.
Esos documentos son básicamente cuatro: uno el documento y declaraciones emanadas de las resoluciones que tomó el Frente Amplio. Tal vez pocas veces un tema ha sido tan discutido y analizado con tanta prolijidad y adecuación. En ese marco hubo dos Plenarios. En uno de ellos emanó un documento que fue aprobado el pasado 15 julio por 112 votos afirmativos, y que recogió solamente 6 votos negativos y 4 abstenciones.
Ese documento marca el lineamiento que se ha aplicado por el gobierno. A la vez en ese Plenario se aprobó una declaración que contempla los dos aspectos centrales que están en el análisis de la inserción internacional: el fortalecimiento del Mercosur y no apartarse de dicho acuerdo comercial, y la necesidad del país de ampliar y diversificar su comercio exterior a fin de lograr mayor independencia. Asimismo, se ha planteando que la opción bilateral es legítima mientras que no comprometa el proyecto de país productivo y la integración regional.
Esto se condice con una declaración de la Mesa Política del FA del pasado 14 de agosto que establece la oposición a los TLC como se los conocen tradicionalmente y la disposición a realizar acuerdos comerciales con distintos países del mundo incluido EEUU.
En ese sentido también está el documento denominado: «Evaluación preliminar de un posible acuerdo con los EEUU» que el presidente, Tabaré Vázquez, entregó a los líderes políticos, documento que es compatible con la resolución del Plenario y a la vez marca cuáles son las opciones en las que se está negociando sin que esto signifique que haya nada aprobado.
Recién en los primeros meses del 2007 se ingresará a una negociación formal con relación a un eventual acuerdo, sin perjuicio de la reunión de la Comisión Bilateral de Comercio e Inversiones de Uruguay y EEUU que se celebrará en Montevideo en octubre próximo.
Además está la carta que le entregó Vázquez al presidente de Brasil Luiz Inacio «Lula» Da Silva el pasado 8 de setiembre. Es decir que claramente hay un pensamiento formalizado de una disposición a negociar donde es absolutamente compartible lo que la fuerza política ha aprobado y lo que el gobierno está llevando adelante.
-¿Cómo se entiende la resolución de la Mesa Política del FA en la que se establece una oposición a un TLC y, a la vez se expresa la disposición a realizar acuerdos comerciales con EEUU? ¿Cómo se compatibilizan esos dos postulados cuando existen opiniones calificadas como la del economista José Manuel Quijano, director de la Comisión Sectorial para el Mercosur, quien aseguró que promover un TLC traería serias consecuencias para nuestras relaciones regionales, no traería beneficios sustanciales y además no es compatible con el Mercosur?
-Existe un claro reconocimiento por parte de los estados miembros del Mercosur de una situación de seria dificultad derivada de problemas propios del proceso de integración a la que se suma las diferencias y conflictos bilaterales.
Queda claro que al no haber una dinámica del Mercosur de cumplimiento de sus acuerdos ello obliga al Uruguay a intentar profundizar las estrategias de desarrollo, lo que implica impulsar el acceso de nuestras exportaciones a terceros mercados por la vía de acuerdos bilaterales para los cuales se nos otorgan preferencias comerciales. Además no hay incompatibilidades para realizarlos como no ha habido incompatibilidad con el acuerdo comercial con México que esta vigente y en el 2004 contó con el respaldo de todos los partidos políticos.
No estamos diciendo que va a existir un acuerdo comercial y que el mismo tendrá las características de un TLC porque eso recién se sabrá el próximo año. Pero hoy existen condiciones políticas, técnicas y programáticas suficientemente sólidas como para avanzar en estas negociaciones.
Si a esto le faltara un elemento, como ejemplo está la reciente reunión entre Vázquez y «Lula» donde fueron avaladas las negociaciones que Uruguay está realizando
Entonces estamos ante un escenario en el cual le solicitaría a la ciudadanía ‘abramos la cabeza’, nos informemos y evitemos preconceptos.
-Pero el Plenario del FA sugirió un Acuerdo de Promoción de Comercio. ¿Cuál es la diferencia con un TLC?
-Un TLC ingresa, a diferencia de un Acuerdo en un nivel de formalización que requiere un pronunciamiento minucioso de las instancias de negociación porque culmina con la aprobación parlamentaria. Vázquez ha dicho que impulsará un TLC a la uruguaya y el formato de acuerdo lo vamos a construir nosotros ordenando los temas por capítulos en función de lo que le sirva al Uruguay, después al negociar con EEUU se verá qué capítulos se pueden mejorar.
–Usted afirmó en su momento que a EEUU no le interesaba tanto el mercado uruguayo como la intención política de llegar a un acuerdo con un gobierno de izquierda.
-Sí, porque si el acuerdo económico es positivo, entonces las coincidencias políticas son un dato de la realidad que debemos asumir.
Con la asunción de Thomas Shannon como encargado de asuntos del gobierno de EEUU para América Latina cambió la estrategia del país del norte. Es claro que ya no existe una actitud cerrada a los gobiernos progresistas.
Existe ahora una apreciación de aspectos políticos de parte de EEUU dado que las dimensiones del mercado uruguayo son poco significativas para y, por tanto, los aspectos políticos de buscar un acuerdo con aquellos países que estén dispuestos a hacerlo es una posibilidad que está dentro de las variables que maneja el departamento de Estado norteamericano, y esto a su vez hace a las condiciones para que los aspectos económicos del tratado tengan una mayor intensidad.
-Si el Parlamento uruguayo ya aprobó un Tratado de Inversiones con EEUU ¿por qué es necesario un TLC?
-Porque son cosas distintas, es decir, dos caras de una misma moneda. Una cosa es el comercio y otra la inversión. Las inversiones vendrán cuando haya comercio.
Yo voy a invertir en un país que me asegure mercados. Está claro que en 15 años de historia del Mercosur, aquel mercado de 200 millones de habitantes, no ha traído inversiones para el Uruguay, entre otras cosas porque las restricciones que existieron para el ingreso de nuestros productos a la región aún siguen estando.
En estas circunstancias, la necesidad del FA es cumplir como gobierno y con sus obligaciones presupuestales, donde el comercio internacional es un recurso de primera necesidad.
El gobierno uruguayo necesita hoy una inversión internacional fuerte, porque la apuesta que durante 15 años se hizo al Mercosur hoy demuestra que tiene limitaciones importantes. Entonces nos planteamos, sin renunciar al Mercosur porque además no lo podemos hacer, proyectarnos hacia el exterior no sólo hacia EEUU, sino también a la China, e India y otros países haciéndolo con normas que sean compatibles.
Por otro lado, existen varias resoluciones del Mercosur que nunca se aplicaron, entre ellas se habló de no establecer medidas restrictivas al comercio recíproco, perfeccionar mecanismos de defensa de la competencia, adoptar disciplinas comunes en cuanto a incentivos a la producción, exportación e inversión, e incorporar al ordenamiento jurídico nacional decisiones de organismos del Mercosur, pero nada de es
to se ha hecho.
Los países del Mercosur demoran a la hora de incorporar las normas aprobadas por el bloque. Promedialmente el 67,9 % de todas las normativas del Mercosur no han sido incorporadas a las legislaciones de los diferentes países que componen el bloque, por lo tanto todo lo que se aprueba en el Mercosur no tiene validez como norma dentro de los países.
-¿Cuáles son las necesidades de inserción que tiene Uruguay?
-Se trata de necesidades presupuestales, de mantener el comercio y profundizarlo, de mantener la balanza de pago en niveles adecuados, de que ingresen divisas para poder financiar el presupuesto. Es cierto que alguien puede decir que esas necesidades las podríamos tener siendo oposición o gobierno y en cualquier circunstancia, pero hoy siendo gobierno tenemos la obligación más que nunca porque de esto nos van a pedir cuenta a nosotros.
Entonces, en estas circunstancias no podemos tener una visión romántica del Mercosur, de idealizarlo y no podemos jugar todas nuestras cartas de futuro a un Mercosur que hoy está dando síntomas muy fuertes de estancamiento. Pero esto no significa renunciar al Mercosur, sino ubicarnos en la realidad concreta que presenta el acuerdo y la necesidad de que la inserción internacional permita desde el bloque proyectarnos al mundo para que el Tratado de Inversiones resulte atractivo.
Uruguay tiene la necesidad de construir su propia estrategia de inserción internacional, porque a su vez Brasil no tiene demasiadas preocupaciones ya que tiene un gran mercado interno.
Brasil tiene hoy un modelo de desarrollo económico que le resulta funcional a sus intereses y recorre la experiencia de varios gobiernos anteriores, pero esa estrategia pasa por el Mercosur político y no necesariamente por el Mercosur económico.
Si bien ahora hay una mayor receptividad hacia los planteos uruguayos es porque el Uruguay ha salido a tratar de construir, desde la experiencia regional, una estrategia propia de inserción internacional. *
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