Atchugarry: "Uruguay no tiene que pedir permiso al Mercosur para negociar afuera"
El puerto es la clave
-En momentos en que Uruguay busca mejorar su comercio exterior, usted ha insistido en la importancia de la inserción internacional. ¿Esto quiere decir región o mundo, o región y mundo?
-Claramente, región y mundo. Hay que mirar al país como si uno estuviera afuera, para tener una conciencia geográfica también, a ver si nos animamos a hacer lo que otros países, sin ir más lejos Chile, han fijado como rumbo nacional. Primero, vale la pena rememorar nuestra historia: la colonización empezó a fines del siglo XV en el Caribe; en el siglo XVI América estaba colonizada, excepto Uruguay. Hubo que esperar hasta entrado el siglo XVIII para que los españoles, motivados por aquel proceso iniciado después de la fundación de Colonia del Sacramento, trajeran las primeras, pocas familias canarias para fundar Montevideo. O sea, hacía más de doscientos años que pasaban hacia Buenos Aires, sin que hubieran decidido colonizar acá. Por tanto, teniendo en cuenta la historia, somos un país atípico en América Latina. Mirémonos ahora: peleamos con Nueva Zelanda tener la capital más austral del mundo. El 80 por ciento del comercio del mundo se da en el hemisferio Norte y nosotros estamos en el Sur. Son estas cosas las que nos deben mostrar el rol de país: tenemos el único punto de la costa, que no sea Argentina ni Brasil, de todo el Atlántico Sur; por otro lado, desde el corazón mismo de América del Sur nace un sistema fluvial que va a desembocar en la cuenca del Plata, más precisamente en el puerto de Montevideo. Y volvamos a la historia: esta ubicación especial ¿cómo se fue reflejando? Fue lo último que los españoles fundaron, pero, sin embargo, a la hora de poner la Capitanía General Marítima del Río de la Plata la ubicaron en Montevideo, fue lo único que no pusieron en Buenos Aires. Y tenemos que recordar lo que, luego, fue la Liga Federal, creación de Artigas. ¿Qué hace Artigas? Bueno, ya en las Instrucciones de 1813 ¿de qué es celoso? Quería seguir integrado al Mercosur de aquella época, pero no quedar encerrado. Por eso quiere ser la garantía de la salida al mar de todo aquel bloque. Más tarde, Inglaterra también reconoce la misma realidad: esa desembocadura natural de importancia sustantiva. Artigas quería el mejor destino posible. Ahí tenemos el rumbo.
-¿Y qué tiene que ver Chile con todo esto?
-A Chile lo mata la geografía: la cordillera a pocos pasos, al Norte un desierto y al Sur el Polo. Así que no tiene otra cosa que abrirse al mundo. Claro, usando el Pacífico. Y uno ve que durante doce años Chile, profesionalmente, no un gobierno determinado sino el país, hizo una muy buena negociación con Estados Unidos, hizo una excelente negociación con el Mercosur y, al mismo tiempo, fundó una política de Estado en comercio internacional. Chile hace toda la integración posible con América del Sur y toda la apertura posible al mundo.
-Esto está claro. Ahora bien, ¿qué debería hacer Uruguay para un objetivo similar?
-¿Hay que irse del Mercosur? No. Si uno mira el impacto, por ejemplo, de la economía argentina y sus vaivenes en la uruguaya, y calcula unos treinta años de la evolución del Producto Bruto Interno de ambos países, son un calco. Es aquello que decían nuestros abuelos: cuando Argentina se resfría, Uruguay estornuda. Y hasta habría que pensar en otro impacto: hay 300.000 uruguayos que trabajan en la Argentina y hay más de 600.000 argentinos que pasan parte del año acá. O sea que esta integración es anterior y será posterior a cualquier otra. Más aún, nuestra integración regional, en particular con Argentina y Paraguay, viene de la noche de los tiempos, la historia de la geografía y la economía actual. Nuestro primer rol es integrador, porque además aspiramos a vender servicios en la región. Le cuento una anécdota: en plena crisis de 2002 las únicas inversiones que no se pararon en el Uruguay fueron las de los puertos. ¿Por qué? Porque estaban por encima de cualquier coyuntura. Y eran inversiones que las hacían firmas extranjeras, belgas, españoles. Hubo otras inversiones que se pararon, pero los puertos no…
-Son como atemporales, diríamos…
-Exacto. Y ese es un valor que tenemos. Pero por otra parte, Uruguay tiene que estar abierto al mundo, hacer algo como ha hecho Chile. Bien integrados, aranceles cero con la región, pero abiertos al resto para mantener esa característica que nos hace valiosos. Acá hay una cosa muy particular. ¿Por qué Uruguay? En definitiva, ¿por qué hacer alguna cosa acá, por qué estar acá, invertir? ¿Qué diferencia hay con cualquier provincia argentina o brasileña? Tenemos que crearla. Le doy un par de datos: el gasto social en el Uruguay es tres veces mayor que el promedio de América Latina. La presión tributaria uruguaya es un 50 por ciento más alta que en cualquier país del Caribe. Uruguay tiene, primero, una fuerte restricción, así que nos tiene que ir bien, tenemos que crecer mucho para mantener nuestras políticas sociales y mejorarlas. No nos podemos conformar con la economía de una simple provincia, aspiramos a más. Pero, además, hay una necesidad social y económica que nos empuja. Entonces, nuestro rol ideal, si hoy empezáramos a negociar el Mercosur, imaginémonos esa ficción, sería hacer lo que hizo Chile en su momento.
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