Sepultaron ayer los restos de la infortunada junto a su bebé, que no llegó a nacer

Declara hoy en Juzgado penal de Artigas el personal que atendió a joven fallecida

Luego de elevadas las actuaciones, la Justicia dispuso citar a ginecóloga, médico general, médico de CTI, partera y enfermeras, intervinientes en el caso, además del compañero de la joven, mientras se aguardan los resultados de los estudios a los órganos de la muchacha, que fueron enviados al Instituto Técnico Forense.

La Jefatura de Artigas confirmó lo adelantado por LA REPUBLICA, indicando en su parte oficial que «investigan el fallecimiento de una señora de 25 años de edad, la que ingresó en trabajo de parto en horas de la mañana del domingo a un sanatorio local, procedente de un centro poblado de la campaña del departamento, pasando posteriormente a CTI, falleciendo momentos después.

Enterada la Justicia, el magistrado actuante dispuso la incautación de la historia clínica de la paciente y autopsia por parte del médico forense, posteriormente la entrega del cuerpo a familiares y que se envíen muestras al laboratorio del Instituto Técnico Forense en la ciudad de Montevideo para los análisis correspondientes».

 

Sepelio

A las 11 de la mañana de ayer se dieron sepultura a los restos de la joven Natalia y de su bebé que no llegó a nacer. Vecinos de Artigas que concurrieron al sepelio informaron a LA REPUBLICA que en el cajón estaban los dos cuerpos: el de la madre y el del bebé, como si estuviera en sus brazos, lo que configuraba un cuadro desolador.

Algunos familiares, con evidentes síntomas de dolor no podían ni articular palabras, informó una vecina de Artigas, conocida de la familia. Agregó que la pequeña localidad de Javier De Viana parecía un pueblo fantasma, porque todos los vecinos se trasladaron al sepelio, previsto para las 10 horas, pero debido a la situación de dolor se retrasó casi una hora.

 

Niegan mala praxis

El encargado de Ginecología de la mutualista local, Dr. Welington Mario Sarasúa, en declaraciones al Canal 3 local negó la posibilidad de que existiera mala praxis, remarcando que se trató de una lamentable muerte súbita y explicando que se estaba desarrollando todo bien hasta que en determinado momento la joven entró «en una crisis tónica generalizada», pese a que desarrollaba un embarazo «bien controlado» y que no tenía antecedentes de problemas e incluso ingresó «con la presión arterial normal».

Luego sufrió el paro cardiorrespiratorio y no se logró salvarla pese a los esfuerzos.

Sarasía precisó que no se pudo siquiera intentar salvar al bebé ya que en el momento que comenzó la crisis, se dejaron de sentir los latidos del bebé.

El domingo, cuando LA REPUBLICA contactó a Angel Fiallo, un peón rural compañero de la víctima, éste informó que agotaría los medios para saber qué fue lo que determinó la muerte de su esposa y bebé, ya que no se lo habían explicado. *

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