"Cristo nos une, el río también"
Obispos uruguayos y argentinos abogaron por el «reencuentro de los pueblos hermanos» en una misa celebrada en conjunto ayer en la Parroquia San José Obrero, una pequeña congregación barrial de esta ciudad.
Fue en el marco de la Jornada Nacional de la Juventud y participaron el obispo de Gualeguaychú monseñor Jorge Lozano, el de Salto, monseñor Pablo Galimberti y el obispo auxiliar monseñor Heriberto Bodeant.
En su mensaje Galimberti dijo: «En estos tiempos donde se han suscitado estos conflictos, no podemos ocultar responsabilidades, debemos mirar nuestros problemas desde una ventana de fe». Apuntó permanentemente a la solidaridad, a la responsabilidad y a la integración e insistió que más allá de las divergencias originadas por las papeleras que son generadas desde un ámbito político existe desde la iglesia católica la confianza de que el lazo de unión que hay históricamente entre argentinos y uruguayos, podrá reparar esta crisis.
«Es evidente que los problemas están, no los vamos a ignorar», dijo Galimberti, «Pero este gesto de integración que estamos celebrando en esta tarde, da un mensaje de unificación. Nosotros queremos que esto sea una señal con sentido de acercamiento. Queremos contribuir y fortalecer con una mirada nueva» y «Con la responsabilidad de seguir construyendo propuestas de paz con libertad, amor y justicia. No jugamos en la pequeña cancha de los políticos», dijo monseñor Galimberti.
En un gesto simbólico, representantes de la sociedad juvenil de la comunidad católica, ofrendaron un mate como emblema de unión. Rato más tarde ofrecieron a los presentes una cinta que recorrió mano en mano la parroquia, como símbolo de unión fraterna.
Para el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, el objetivo de la jornada de ayer fue «fortalecer desde distintos puntos la fraternidad que es nuestro compromiso permanente.
Nos pareció lindo el gesto uruguayo de integrar a jóvenes en esta convocatoria por lo que nosotros hicimos lo mismo incluyendo a jóvenes de Concepción y Colón». Lozano entiende que no corresponde a la iglesia católica mediar en este conflicto, sino encarar «buenos oficios para el diálogo buscando nuevas alternativas para una solución», según dijo.
«Hay un par de cosas que son fundamentales en esta situación y son voluntad e inteligencia», dijo monseñor Lozano a LA REPUBLICA. «Para solucionar este conflicto hay que usar las dos cosas. La voluntad para querer solución y la inteligencia para que creativamente vengan las alternativas viables para ambos pueblos», agregó.
Por su parte monseñor Galimberti entiende que el conflicto entre Uruguay y Argentina se podrá resolver «dándole a los políticos, que son quienes tienen que dar los pasos, elementos y cuando la opinión publica crezca. Nosotros como iglesia somos parte de esta sociedad civil, por lo que tenemos que dar elementos válidos, constructivos, positivos».
Galimberti dijo a LA REPUBLICA que es necesario el desarrollo de «debates en un clima sereno, lo cual influirá en las actitudes de los gobernantes, pues ellos tienen que tener un oído muy pegado al sentido del pueblo. Por eso creo que entre todos debemos intervenir, por más que existen roles específicos que sólo ellos (los políticos) deben cumplir». «La ciudadanía activa puede contribuir mucho a distender los ánimos y proponer soluciones técnicas que contemplen las aspiraciones de ambos pueblos, no sólo la ciudadanía del voto cada cinco años», agregó Galimberti. *
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