Fue liberado el dueño del trotil; la fiscalía había pedido su prisión
Pese al pedido del Ministerio Público, el marino mercante Jaime Aguirre quedó en libertad a última hora de la tarde de ayer, tras resolución del magistrado actuante, el doctor Juan Benítez.
Aguirre había sido detenido el martes de tarde tras encontrarse en su finca, en las inmediaciones de Punta del Diablo, un quilo y medio de trotil, un potente explosivo, similar al utilizado para hacer volar la sede de la AMIA en Buenos Aires en julio de 1994.
Luego de varias sesiones de interrogatorios en la ciudad de Chuy, el fiscal adjunto, doctor Alfredo Ruiz, solicitó procesamiento y prisión para Aguirre por tenencia de material explosivo que es de uso exclusivo del Ejército. Uno de los indicios que se manejaron ayer en el juzgado para motivar el pedido, según trascendió, fue que entre los materiales gráficos encontrados en el allanamiento había un manual de origen norteamericano que brindaba instrucciones en el uso del explosivo.
Por su parte, el magistrado argumentó que se trataba de material explosivo con una antigüedad considerable (se habla de unos 40 años), y que al no haber sido encontrado el detonador junto al material señalado no revestía riesgo.
En la sede judicial de Chuy se hizo presente también el teniente coronel Camacho, quien realizó las pericias del explosivo, así como también el hermano del detenido.
Al salir de la sede judicial Aguirre atendió a los medios que estaban apostados en el lugar, e indicó que lo sucedido «fue un globo que se montó, un globo grande».
El poseedor de los explosivos informó que «estaba incomunicado» y que no tenía posibilidades de «poner sobre aviso» de la situación a su «familia», sin embargo «la prensa» estaba «enterada de todo», acusándolo de pertenecer «a un grupo nazi que estaba poniendo bombas».
«Todo lo que hice fue encontrar un paquete en la playa y nada más», aseguró Aguirre.
Respecto al contenido del mismo, señaló el marino mercante que no sabía de qué se trataba. Consultado sobre si pertenencia a grupos nazis, lo negó contundentemente, al igual que su vinculación con la extinta Juventud Uruguaya de Pie (JUP), aunque reconoció que «allá por la década del 60 trabajó en el plano estudiantil».
Respecto a la bibliografía hallada en la finca y luego de varias preguntas de distintos periodistas, al colega Gerardo Martínez le espetó: «Veo que usted insiste mucho con este tema, ¿es del diario La Republica?».
Además no dudó en señalar que ese «globo» que se había montado fue «armado por la izquierda», asegurando que la acusación padecida era motivada de parte del gobierno con el fin de desacreditarlo.
Sobre el libro de Adolfo Hitler, «Mi Lucha», manifestó que la prensa «conoce la mitad de la historia», e indicó que se trata de uno de los materiales de apoyo para un libro que está escribiendo relacionado con la historia reciente del país, entre los años 60 y el presente.
«Un hombre de trabajo»
Asombro y sorpresa es lo que manifiestan varios de los vecinos de Punta del Diablo, cuando la noticia del hallazgo de trotil en el pueblito de pescadores sacudió la modorra de las tardes de agosto.
Los testimonios de vecinos apuntan no al hecho en sí, sino al comportamiento demostrado por el marino mercante, Jaime Aguirre de 60 años de edad. «Es un hombre de trabajo», comentó un vecino de la zona del puertito de pescadores que manifiesta conocerlo desde hace varios años.
Aguirre fue descrito como un hombre de trato correcto e incluso cuando abrió este año la whiskería «En blanco y Negro», en la ciudad de Chuy, generó sorpresa entre los allegados por el rubro y por la inversión realizada. El marino mercante es maquinista de barco, y entre los pescadores de altura en distintos puntos del departamento de Rocha hay gente que asegura conocerlo y haber navegado con él, confirmando un comportamiento totalmente normal en el trato.
La vivienda, aún sin terminar, en la que vive el marino mercante, está muy cerca de la casa que tiene su hermano, en el balneario Punta del Diablo. Si bien este último viene con menor frecuencia, también resulta un hombre conocido en el lugar.
La historia comenzó el martes en horas de la tarde, cuando un operativo policial llevado adelante por efectivos de la Seccional 5ª de Chuy llegó a la casa a medio construir de Javier Aguirre, investigando un robo en un depósito aduanero. Luego de lograr la orden judicial para allanar la vivienda en Punta del Diablo en la búsqueda de la mercadería robada, no fue menor el asombro de los uniformados cuando apreciaron la existencia de trotil. *
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