Las delicias de la informática.

La de ayer debe haber sido la primera interpelación cuyo respaldo argumental de la oposición estuvo cien por ciento garantizada por las maravillas de la tecnología.

El senador Larrañaga leía casi permanentemente su notebook de última generación cuando citaba alguna frase dicha en el pasado reciente por parte de algunos de los dos interpelados, con la finalidad de pretender hacer explícita alguna contradicción bajo el entendido de que nadie resiste un archivo.

Sin embargo, si cabe algún mérito documental no todos los lauros se lo lleva Larrañaga. El senador era asistido casi permanentemente por su colega Luis Alberto Heber que -también con su notebook y también de última generación- le remitía mails con material periodístico extraído de la prensa, sobre conceptos de los dos secretarios de Estado. *

 

Firmes y de pie

El comienzo de las interpelaciones era -al parecer- esperado por muchos legisladores. A pesar de que a la misma hora Diputados tenía una amplísima agenda a desarrollar, no fueron pocos los representantes blancos y del Frente Amplio que abandonaron su banca en la Cámara baja y se hicieron presentes en el Senado para presenciar el debate. Duros, en silencio, y asintiendo con la cabeza cada argumento, los diputados nacionalistas se agolparon tras la banca de Larrañaga. Frente a ellos, en la otra parte del hemiciclo, hicieron lo propio los frentistas que se sonreían con cada apreciación del interpelante.*

 

Con los flancos cubiertos

Astori y Gargano ocuparon dos bancas continuas en la parte superior del hemiciclo, lo que llevó a que dos legisladores suplentes debieran descender a la parte más baja del recinto, llevándolos casi a desaparecer de la vista de todos. Junto a los ministros estaban sus más estrechos colaboradores: a la derecha de Astori se encontraba el subsecretario Mario Bergara, a la izquierda de Gargano, la subsecretaria Belela Herrera. Lejos, allá abajo y sentados en sillas no tan cómodas como las clásicas poltronas celestes de los senadores, se podían identificar los asesores de cada ministerio. Entre ellos, el jefe de asesoría macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo.*

 

Luis XIV

Al terminar, Larrañaga comparó la actuación del presidente Vázquez que actúa como Luis XIV «cuando dijo: el Estado soy yo».

Inmediatamente, a la hora 17.54 tomó la palabra el canciller Gargano y puntualizó que el Presidente fue electo por el 51% y «es un agravio comparar al Presidente con Luis XIV».

Luego de la intervención de Gargano, el ministro Astori comenzó su alocución con un concepto sustancial: el deseo de que la sesión sea «constructiva» en la búsqueda de soluciones.

Pero inmediatamente el senador Larrañaga pidió la palabra para reprochar a Gargano: «Estuvo en un viaje imaginario por el mundo entero y no contestó nada de lo que preguntamos». *

 

«La fuerza bruta, Wilde, y el paisano desorientado»

En un tramo de su ponencia, el senador Larrañaga la emprendió duramente contra el canciller Gargano.

«Si tiene tanta razón el canciller porqué el Presidente lo mandó callar, porqué el Presidente convocó a los partidos de la oposición. ¿Representa al gobierno?, ¿a su partido político?», preguntó el legislador.

Luego procedió a una cita de un dramaturgo irlandés: «Se puede admitir la fuerza bruta pero la razón bruta es insoportable, absolutamente insoportable».

Y agregó que están haciendo lo mismo que decía Oscar Wilde: «Cuánto más conservadora son las ideas, más revolucionarios son los discursos».

«Ministro Gargano, ya no habrá más discurso, ni revolucionarios ni conservadores como tampoco habrá más razones, ni mucha ni poca: o se abraza al cargo y al pragmatismo y apoya un TLC con Estados Unidos o se abraza a la coherencia y a los principios y deja el sillón», señaló. *

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