Sólo tercera parte de los aviones de la Fuerza Aérea está operativa
Sólo una tercera parte de la totalidad de los aviones, alrededor de 30 unidades, de la Fuerza Aérea Uruguaya está en condiciones de pedir pista y volar. A esta conclusión se llega tras la visita que los diputados integrantes de la Comisión de Defensa realizaron durante dos días a tres bases aéreas: la número uno en Carrasco, la de Boiso Lanza y la base número dos Teniente Parrallada, en el departamento de Durazno.
El año pasado, la operatividad en orden de vuelo se encontraba en el entorno del 20%, hoy en un 33% y, según las perspectivas castrenses, en cinco años se podría llegar a alcanzar el 70%.
«Hemos mejorado un poquito la operativa, hemos tenido a disposición un poco más de combustible, un flujo más corriente de dinero, de mantenerse la situación actual de recursos o a través de alguna partida extra, sí al término de los cinco años alcanzaremos ese porcentaje; de ilusiones vive el hombre», dijo a LA REPUBLICA una alta fuente de la Fuerza Aérea.
La FAU dispone en total de alrededor de 80 unidades, de las cuales unas 30 están en condiciones operativas de volar.
Las carencias operativas son muy evidentes y se registran incluso en las horas de vuelo que los pilotos cubren en el término de un año. Cuando lo ideal o adecuado trepa a las 17 mil, en Uruguay, la Fuerza Aérea realiza unas 8.500 anuales. «Sin embargo, debemos rescatar al altísimo grado de profesionalismo de esta arma que permite mantener en condiciones la infraestructura aérea» destacaron tanto el diputado blanco Javier García presidente de la Comisión de Defensa, como el legislador socialista Jorge Menéndez.
Ese grado de profesionalismo se traduce en un reconocimiento que hace la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El escuadrón «Delta» de helicópteros norteamericanos admite únicamente para vuelos nocturnos a los pilotos uruguayos, «y no a otros de la región como brasileros, chilenos o argentinos» señalaron honrosamente los legisladores. En ese mismo sentido, los relevamientos fotográficos aéreos que realiza la Fuerza Aérea Uruguaya son considerados los más exactos y prácticamente del mismo nivel técnico de los que se llevan a cabo en países del primer mundo, con una infraestructura de última generación.
Pero no todas fueron maduras.
El presupuesto destinado para esa arma no permitirá la adquisición de nuevas unidades, las carencias en cuanto a horas de vuelo no se modificarán por lo menos en un período cercano o medio y la formación de nuevos pilotos está en peligro de extinción.
Radares
El diputado Menéndez confirmó a este diario que el gobierno definirá a la brevedad la adquisición de dos radares por los cuales se podrá dar cobertura a prácticamente todo el territorio nacional.
El costo de los dos equipos asciende a los 25 millones de dólares, según se constata en la Rendición de Cuentas recientemente aprobada en el Senado y que será estudiada a partir del martes 22 en Diputados.
Uno de los dos radares será erigido en la zona de Santa Clara de Olimar, mientras que el otro tendrá el carácter de ser móvil. Estará montado en una unidad que periódicamente recorrerá varias zonas del país atendiendo más profundamente aquellas consideradas conflictivas.
La compra de los radares es un requisito para brindar seguridad a los mandatarios que en el mes de noviembre acudirán a Uruguay para participar de la Cumbre de presidentes iberoamericanos.
Sin embargo, el diputado García adelantó que los tiempos no serán suficientes como para comprarlos y montarlos antes de la cita presidencial, «Por lo que seguramente se pedirá respaldo a los países vecinos». *
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