ENTREVISTA: ROBERTO CONDE (DIPUTADO Y EX SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO SOCIALISTA)

"No creo que el Frente sobreviva a un gobierno carente de principios"

– ¿Cuál es su postura en medio de este tenso debate que está teniendo la izquierda sobre el relacionamiento de nuestro país, del punto de vista comercial, con Estados Unidos?

– En primer lugar tenemos que mantener una posición de partido, sin caer en la tentación de expresar opiniones personales antes de tomar resolución orgánica. La posición del PS es la que expresó en el Plenario Nacional del FA, cuando por unanimidad su delegación votó la resolución que finalmente asumió el Frente.

– ¿Cuál es la posición del FA?

– El FA no se opone a que se busque la posibilidad de acuerdos de comercio con EEUU y otros países. Pero esto no implica aceptar los contenidos típicos de los Tratados de Libre Comercio, del formato TLC que EEUU está presentando en la actualidad como oferta de negociación con países de América Latina. Esto es una nueva estrategia que EEUU está impulsando luego del cuasi fracaso de la ronda multilateral.

En esos formatos de TLC se incluye una cantidad de materia que no tiene que ver con cuestiones de comercio, pero que impactan en las legislaciones nacionales sobre propiedad intelectual, lo cual puede bloquear las posibilidades de investigación científica y tecnológica en nuestros países. Cláusulas que impactan sobre los patrimonios públicos, los monopolios de empresas públicas o los acuerdos que tengan esas empresas entre sí, de diferentes países como puede ocurrir en el caso del Mercosur o las políticas planificadas de compras del Estado.

Si nuestro Estado quisiera privilegiar a un determinado conjunto de Pymes o de cooperativas o de productores nacionales para comprarles por decisión política porque nos interesa promover ese sector, no podríamos bajo las cláusulas de un TLC. Esos TLC también incluyen normativas de otro tipo sobre regalamientos financieros.

Es un paquete de negociación que extralimita lo comercial y puede imponer condiciones que pueden afectar aspectos de nuestra soberanía, de nuestro patrimonio público, de nuestra libertad de producir conocimiento.

Hemos dicho y decimos que estamos dispuestos a discutir de comercio, pero no estamos disgustos a aceptar ese tipo de cláusulas que a nuestro juicio no son necesarias para firmar un acuerdo comercial. Este es el debate que el FA ha tenido, esto es lo que ha querido transmitir cuando dice «no queremos firmar un TLC típico con los EEUU».

Esto es lo que ha defendido el canciller Reinaldo Gargano. Queremos un acuerdo de comercio que no lesione nuestras posibilidades como país.

– ¿Usted siente que el discurso del presidente Tabaré Vázquez está en la misma sintonía de Gargano?

– No, yo no creo que el discurso del Presidente tenga la misma sintonía que el del canciller. Creo que el Presidente ha hecho un discurso de juego más abierto, de decir «vamos a llegar hasta el máximo posible en este acuerdo de comercio dentro de ciertas coordenadas de negociación». Me da la impresión que el Presidente ha manejado como un límite la permanencia en el Mercosur. No dijo en ese seminario que si tenemos que elegir entre firmar un TLC o quedarnos en el Mercosur, vamos a hacer esto o aquello, pero dijo que por «convicción o por mandato» vamos a defender la integración regional. Con eso está diciendo con claridad que debemos de encontrar una fórmula de negociación con EEUU compatible con el Mercosur. Me parece que eso surge del mensaje presidencial y con ello plantea una tarea compleja de negociación hacia la interna del bloque regional.

– La incompatibilidad o no entre el comercio con EEUU y la permanencia en el Mercosur es un problema de acuerdos económicos con los otros países del bloque regional o es un problema de índole político?

– Entiendo que están presentes las dos cosas. El proceso de integración es un proyecto político, sustanciado sobre la construcción de un mercado común, de modo que aquí tenemos que hacer referencia a ambas cuestiones.

Cuando asumieron los últimos gobiernos progresistas se produjo un cambio extraordinario en la cualidad del proceso de integración. Nos planteamos constituirnos en una comunidad de naciones, en un proyecto que no solo es económico, sino también político, social y cultural. Pero fundamentalmente político. De modo que una ruptura de la compatibilidad económica, implica una ruptura de un gran proyecto político que es la búsqueda de una comunidad de naciones a nivel subregional primero y regional después.

He dicho que si Uruguay rompe con el Mercosur va a llorar por 50 años, pero de esto no se quiere hablar en profundidad y yo lo lamento, porque parece que no se están poniendo todas las cosas en la balanza.

– ¿Este debate se pude analizar sólo desde una visión pragmática?

– No, claro que no. El Canciller llamó a combinar pragmatismo con principios, porque los principios no pueden impedirnos a actuar, pero actuar al margen de los principios es destruir los grandes proyectos.

Este proyecto de la comunidad de naciones es una gran apuesta, es la construcción estratégica más importante que tenemos por delante. Yo no consideraría firmar un TLC con ningún país del

mundo, si eso implica la ruptura con el Mercosur. En todo caso patearía fuerte la mesa en el Mercosur, exigiría negociaciones, tomaría una actitud enérgica de discusión adentro del bloque, pero no creo que haya que romper con el bloque porque sería trágico para el país.

Cuando se me pide pragmatismo y se habla de las grandes inversiones, no se le dice a la gente que el Mercosur es hoy nuestro más importante cliente comercial. Se dice que es EEUU, pero eso no es verdad. No es verdad, es el Mercosur, si a los otros tres países fundadores les sumamos Venezuela. Y esto no es ideología. A mí con el poncho de la ideologización de los temas, no me corren. También se nos dice que detrás del comercio con EEUU van a venir las grandes inversiones. Yo pido que se diga hoy de donde vienen las inversiones, porque si vemos las inversiones, sin tener en cuenta las plantas de celulosa, tenemos que las grandes inversiones vienen también de los países del Mercosur.

Propongo discutir de forma racional, serena, sin tratar de descalificarnos y poniendo en la discusión las dos cosas: los grandes proyectos políticos para el desarrollo nacional y también poniendo los elementos prácticos, inmediatos, los avances que hay que lograr para darle sustentación al progreso social que quiere llevar adelante nuestro gobierno.

– El periodista Esteban Valenti dijo hace pocos días que la importancia de la Cancillería «es cero», cuando se definen estos temas. ¿Cuál es su opinión?

– Es un comentario desdichado. Valenti es un hombre que conoce la política uruguaya, no dice esas cosas por ignorancia, si las dice las dice con intencionalidad política. Entiendo que ha tenido la clara intencionalidad política de descalificar al Canciller. Me parece una actitud equivocada y desdichada.

– ¿Cree que hay gente interesada en quedarse con el cargo de canciller?

– No tienen porqué coincidir dos cosas. Hay gente que está interesada, aún dentro del propio gobierno, en desplazar a Gargano. Ya tuvimos el lamentable espectáculo del senador Alberto Cid, cuando pidió a voz en cuello la remoción del ministro Gargano. Ahora, eso no quiere decir que se quiera quedar alguien con la Cancillería. Mucha gente quiere tumbar a Gargano porque quiere liberar totalmente al pragmatismo de cualquier encarrilamiento de principios que se le quiera poner a ese pragmatismo. Ese es el objetivo de los que quieren la caída de Gargano, tanto desde afuera como desde adentro de la fuerza política.

Yo sigo aferrado a que el destino de nuestr
o gobierno va a depender de saber combinar el pragmatismo, con un respeto básico a ciertos principios, si eso no ocurre vamos a tener un derrumbamiento total. Yo no creo que la fuerza política sobreviva a un gobierno carente de principios. Ojo que cuando la derecha da manija, está buscando provocar una crisis en la izquierda. La derecha, la gran prensa, buscan tres objetivos. Uno, que es inmediato: la caída del canciller para que haya un giro en la estrategia internacional de Uruguay y con eso provocar una crisis en el gobierno. Segundo, saben que si ese giro se produce va a poner al propio Frente Amplio al borde de la destrucción. La derecha obtendría el grandioso botín de la destrucción de la fuerza política que la ha desplazado del poder. El tercer objetivo de la derecha es romper definitivamente el Mercosur.

Es increíble que en un juego de intereses estratégicos tan complejo y con tantas consecuencias para la historia del país, alguna gente de izquierda juegue con tanta superficialidad.

– Dado que el Presidente es socialista ¿el PS puede solicitar una entrevista con él?

– No creo que el partido tenga que pedirle ahora una reunión al Presidente, porque el compañero Tabaré Vázquez ha dejado su posición diáfanamente clara en su discurso. Sigo pensando que él ha marcado los límites y coordenadas para la negociación con EEUU. Ahora hay que ver desde aquí hasta octubre cuáles son los contenidos de la negociación que se presentan y donde están fijados esos límites y esas coordinadas. Allí sí, creo, hacia el mes de octubre nos acercaremos hacia un punto de definición que hay que tratar que no traiga como consecuencia rupturas dramáticas. Creo que hay espacio para negociar, para matizar, para ser razonales. Ahora, también quiero observar con mucha atención qué va a hacer EEUU, si va a presionar con un acuerdo que nos lleve a la ruptura con el Mercosur o no. También quiero ver qué van a hacer Brasil y Argentina.

 

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