General prestó declaración ante el juez por fuga del coronel Vázquez
Ayer, el juez de 1er. Turno en lo Penal, Juan Carlos Fernández Lecchini, prosiguió con los interrogatorios a personal del Hospital Militar y de la División I, de donde se fugó el militar. La doctora Elsa Machado se excusó de intervenir en el caso como fiscal por su parentesco con militares. Fue subrogada por la doctora Ana María Tellechea. En horas de la mañana llegó hasta la sede de Bartolomé Mitre el general Manuel Saavedra, comandante de la División de Ejército I, en donde Vázquez se encontraba arrestado desde el 7 de mayo pasado. Desde allí, Vázquez arregló en forma personal una cita con su médico en el Hospital Militar, para el día que se fugó y probablemente ultimó los demás detalles de la evasión. Una de las líneas de investigación judicial tiene que ver con las condiciones en las que Vázquez cumplía su arresto en la División I. Poco después, llegó al juzgado un oficial de la División I, responsable de los traslados del personal al Hospital Militar, quien ese día se encontraba de licencia. También fue interrogada ayer la ciudadana brasileña que estaba con Vázquez en el momento de su detención y quien lo habría «maquillado» para disimular su apariencia. El juez Fernández Lecchini, que intenta establecer si dos o más personas colaboraron con su evasión, también interrogó al capitán (r) Lawrie Rodríguez, arrestado el viernes, quien habría trasladado a Vázquez desde Florida a Montevideo el día jueves. A su vez, prestó testimonio el director del Hospital Militar, coronel José Aranco, ante quien el lunes se apersonó el acompañante de Vázquez para comunicarle su internación. Los interrogatorios proseguirán en estas horas y en los próximos días. Fuentes judiciales dijeron que «muy probablemente» la comparecencia de Gilberto Vázquez quede para después de la feria judicial que culmina el 15 de julio. El viernes, día de la captura, el militar fue interrogado por Fernández Lecchini en la sede de Interpol. Según trascendió, esta declaración será tomada en cuenta en la causa «solo como un antecendente». Para el juez Fernández Lecchini, los cambios en el sistema de detención del militar recapturado Gilberto Vázquez «se van a sentir». El magistrado fue consultado ayer por Radio La Voz de Melo. «Vázquez permanecerá recluido en Cárcel Central, por ahora, sólo que por razones de seguridad se lo tuviera que cambiar, pero parecería que esto no va a suceder», puntualizó el ex juez letrado de Cerro Largo. Preguntado sobre el trato que tendrá de ahora en adelante el coronel (r) Gilberto Vázquez en su calidad de detenido, el magistrado fue categórico en señalar que «la situación va a ser distinta porque antes la situación se basaba en el honor y en la palabra o en el estatuto militar y ahora va a ser una situación común, así que van a concretarse cambios y estoy seguro que esos cambios se van a sentir», concluyó. Vázquez fue alojado el viernes en una celda del piso 6º de Cárcel Central, dos niveles más arriba que sus camaradas Jorge Silveira y José Nino Gavazzo y del coracero Ricardo Medina, todos extraditables. En ese piso se encuentra, además, el ex capitán del Ejército José Arab, también requerido desde Argentina por «asociación ilícita» y «privación de libertad», y otros delincuentes comunes, entre los cuales está el ex director del Penal de Libertad José Sande Lima, procesado con prisión por «peculado».
La fuga, el arresto
El lunes, Vázquez pidió ser trasladado al Hospital Militar para ser atendido por «fuertes dolores prostáticos». El médico que lo examinó recomendó su internación. Vázquez aprovechó para huir durante un instante en que quedó solo frente a la sala Nº 9 de internación, en el piso 5º de la Torre 6 del Hospital Militar. Bajó las escaleras y después abordó un taxi, según su propia declaración ante el juez el día viernes. Sin embargo, las autoridades no descartan que haya abordado otro vehículo, incluso el de su ex esposa que en ese momento se encontraba en el estacionamiento del edificio. El hecho conmocionó al Ejército que había dado su palabra de honor al Poder Ejecutivo de que garantizaría la custodia de los extraditables. El comandante en jefe del Ejército, teniente general Carlos Díaz, puso su cargo a disposición del Poder Ejecutivo. Sin embargo, su renuncia no fue aceptada por el Presidente, que le brindó todo su apoyo. La ministra de Defensa, Azucena Berrutti, fue convocada al Parlamento. Ante los legisladores, la secretaria de Estado admitió que no tenía explicación para la fuga del militar y señaló que la extradición a la Argentina es un proceso que «podría llevar meses, por no decir años» . Sus explicaciones no fueron satisfactorias para la oposición. El jueves, un día antes de su captura, el jefe del Ejército pidió a Vázquez que se entregue para evitarle una mayor vergüenza al Ejército. Desde el primer día de la evasión, un grupo especial de tareas creado por el Ministerio del Interior realizó en todo el país un intenso rastrillaje, allanó viviendas de familiares y allegados con autorización judicial y utilizó todos los medios técnicos disponibles para rastrear las llamadas que Vázquez efectuaba a través de teléfonos públicos o desde celulares en distintos puntos del país. En tiempo récord, 48 horas después de la fuga, las autoridades tenían la presunción del paradero del militar. A partir de indicios aportados por fuentes anónimas y otras líneas de investigación, se llegó a la conclusión de que Vázquez no había abandonado el país y que se alojaba en un apartamento del barrio Palermo, propiedad de una prima, Serrana Rivas, quien el miércoles había viajado a Buenos Aires en una excursión y quien también será interrogada por la Justicia. El militar también utilizó su automóvil, un corsa gris matrícula SBD 9813, para viajar hacia el interior del país. A media mañana del viernes, Vázquez fue sorprendido en el lugar por efectivos de Interpol y del departamento de Delitos Complejos. Intentó huir por la azotea y al verse rodeado amenazó con autoeliminarse. En ese momento, estaba descalzo y armado con un revólver de bajo calibre en su poder. Finalmente, se rindió y fue conducido, primero a la sede de Interpol y luego a Cárcel Central. En el apartamento, se incautaron de otras tres armas de guerra (calibre 9 mm) y documentación identificatoria que, presuntamente, Vázquez se disponía a utilizar durante su clandestinidad. En el exitoso operativo fue detenida también la ciudadana brasileña que, después se comprobó, «maquilló» al militar para disimular su apariencia. Las autoridades dispusieron a su vez el arresto del capitán retirado Lawrie Rodríguez, compañero de promoción de Vázquez (ver nota página 2). El grupo de tareas se integró con los jerarcas de la Oficina Nacional Central de Interpol, con la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, la Dirección Nacional de Policía Caminera, la Dirección Nacional de Emigración, la Jefatura de Policía de Montevideo; también se efectuaron coordinaciones con las jefaturas de Policía del Litoral y de los departamentos fronterizos del país. *
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